El PNV no dejará pasar la celebración del Aberri Eguna, el Día de la Patria Vasca, sin lanzar un mensaje en clave nacional y de ampliación del autogobierno. Pero, en puertas de las elecciones autonómicas del 21 de abril, donde las encuestas vaticinan un empate trepidante con EH Bildu, el partido de Sabin Etxea aprovecha la ocasión para reivindicar su trayectoria, todo lo conseguido hasta la fecha en el plano nacional y económico, y para concluir que Euskadi es hoy "más nación". Enlaza esa idea con los próximos comicios, para lanzar un llamamiento a la movilización. Pide una participación masiva que deje clara la voluntad de autogobierno y permita seguir avanzando en la construcción nacional. 

Los jeltzales han presentado este jueves en la Plaza Nueva de Bilbao el manifiesto elaborado por el Euzkadi Buru Batzar para esta conmemoración, que el PNV celebrará el domingo en ese mismo lugar a las 11.30 horas y donde espera encender los motores de la movilización en un clima complicado marcado por la ausencia de tensión electoral y las vacaciones de Semana Santa. En el documento, los jeltzales admiten las incertidumbres mundiales y en el propio Estado español, pero avisan de que están esperando su oportunidad para ampliar el autogobierno y que esta demanda "no caduca", un aviso que contrasta con las palabras de EH Bildu, que ha enfriado de alguna manera los ritmos al puntualizar que hay otros temas con protagonismo en el debate. Este manifiesto es, sobre todo, una autoafirmación de lo ya realizado y un llamamiento a votar y preservar en Euskadi unas mayorías que permitan seguir adelante frente al clima estatal, donde predomina el ruido y aún no se han abordado estas demandas.

El documento, presentado por la secretaria del EBB, Mireia Zarate; el cabeza de lista por Araba, Joseba Díez Antxustegi; y la secretaria de las juventudes de EGI, Beatriz Berlanga, insiste en que Euskadi aspira, "por voluntad expresa de su ciudadanía, a tener un espacio como nación, en pie de igualdad con el resto de realidades nacionales en el contexto internacional", una reivindicación que admite que tendrá que lidiar con un contexto especialmente difícil, en el mundo y en el Estado. En el mundo, por la incertidumbre que generan las guerras de Ucrania y de Hamás e Israel, las elecciones en Estados Unidos y los comicios europeos en pleno auge de la extrema derecha; y en el Estado, porque reina "el rifirrafe constante" y no se está abordando el reconocimiento de la plurinacionalidad, a expensas de lo que pueda dar de sí la promesa del Gobierno de Sánchez de abrir procesos de diálogo con ese objetivo. Con el propio PNV, pactó negociar un nuevo estatus en un plazo de año y medio tras las elecciones vascas. 

"Euskadi espera la oportunidad para poder actualizar, ampliar y mejorar su autogobierno. Es una demanda que no caduca y que deberá ser abordada sin maximalismos, pero también sin vetos que impidan un consenso amplio", añade, en referencia al consenso que tendrá que forjarse primero en el Parlamento, y después en el Estado. Un consenso vasco que hará que el estatus pueda ser "presentado con fuerza" en el Congreso. También se menciona la actualización del Amejoramiento navarro, que está dando "sus primeros pasos".

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Presentación del manifiesto del EBB para la celebración del Aberri Eguna Oskar González

"Buena salud" de partida

A juicio del PNV, la situación de partida es excepcional, porque los datos macroeconómicos de Euskadi indican que tiene "buena salud". A partir de ahí, realiza una prolija enumeración de las cifras de empleo, el PIB o el turismo, y le añade que la conciencia nacional del pueblo vasco avanza en los siete herrialdes, en la mancomunidad de Iparralde, en Nafarroa y en la CAV, o incluso en el octavo herrialde, la diáspora de los vascos en el exterior, que viven con "pasión" la vasquidad. 

"Somos cada día más nación, más sujeto político que lleva adelante nuestra proyección como pueblo y que pretende tejer lazos comunes desde Baiona hasta la Ribera. Lazos de convivencia y respeto a cada cual. Reforzados por un idioma que se recupera y fortalece buscando su oficialidad real en todo el territorio del euskera y también en los foros institucionales de la Unión Europea", añade. Sin embargo, el manifiesto no oculta "los déficits" o las "sensaciones instaladas entre la gente", así como la "encrucijada política de primer nivel" que se vive en Euskadi porque algunos ámbitos, en alusión a EH Bildu, pretenden "abrir un nuevo ciclo que rompa con nuestro pasado inmediato".

 A ella le recriminan que pretenda subir a la montaña más alta sin cuerdas y con saltos al vacío, sin tener en cuenta lo ya logrado. Y, en ese contexto, el PNV hace un llamamiento a la sociedad para que "se movilice masivamente para afianzar el proyecto político de Euskadi" en las elecciones del 21 de abril. "Participemos activamente para dejar constancia de nuestra voluntad de autogobierno, que no es otra cosa que nuestra garantía de bienestar. Acudamos a las urnas para, con fuerzas renovadas, seguir construyendo una Euskadi real, igualitaria, más justa, en paz y mejor para todas y todos", alienta. El PNV insiste en que el pueblo vasco "decidirá en todo momento cuál será el camino que desea seguir en su tránsito hacia su plena libertad". "La voluntad de nuestra ciudadanía" es la guía. Los jeltzales terminan invitando a los vascos a colgar la ikurriña en el balcón.

Crítica a la situación del Estado

Sobre el Estado español, los jeltzales creen que "la actividad política se caracteriza por tener rasgos desalentadores, propios de un Estado inmaduro democráticamente". "La permanente polarización, el rifirrafe constante, los intentos de deslegitimar la acción de gobierno y la falta de consensos básicos hacen que la desafección de la sociedad a la política sea notable. Ninguno de los problemas estructurales que permanecen en el haber del Estado, fundamentalmente su reconocimiento plurinacional, está siendo abordado. Los intentos de desjudicializar la política y por devolver al ámbito del diálogo democrático las diferentes sensibilidades nacionales que se expresan históricamente incómodas con el actual marco estatal encuentran difícilmente salida", alertan. "Los hechos nacionales diferenciales siguen sin reconocerse, a expensas de la promesa suscrita por el nuevo gobierno, de entablar procesos de diálogo que conduzcan a tal propósito", añade el manifiesto, en alusión a los acuerdos de Sánchez con sus socios.