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Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
José Luis Rebordinos, Director del Zinemaldia

"El público siempre ha sacado de apuros al Zinemaldia en los momentos más difíciles"

Pese a la subida del IVA y la incidencia de la huelga convocada para el día 26, José Luis Rebordinos (Errenteria, 1961) se muestra optimista por el ritmo creciente en la venta de entradas y por la ilusión que ha despertado una 60ª edición que mañana comienza plagada de estrellas y buen cine

Juan G. Andrés - Jueves, 20 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:26h

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José Luis Rebordinos, en su despacho de la quinta planta del Teatro Victoria Eugenia.

(R. Plaza)

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Donostia. En su segunda edición al frente del Zinemaldia, Rebordinos y su equipo han conseguido que el glamour eclipse, de momento, una selección de filmes a priori muy interesantes. No es para menos. Desde mañana y hasta el día 29 desfilarán por la ciudad cinco premios Donostia -John Travolta, Tommy Lee Jones, Ewan McGregor, Oliver Stone y Dustin Hoffman- y astros del Séptimo Arte como Richard Gere, Susan Sarandon, Benicio del Toro o Penélope Cruz, entre muchos otros.

El aluvión de premios Donostia ha sido tal que algunos incluso bromeaban con la posibilidad de que también Chuck Norris lo recibiera.

La gente hace bromas pero hay que recordar que un festival especialmente serio como Venecia entregó uno de sus grandes premios a Sylvester Stallone. No me parece ninguna locura, aunque lo de Chuck Norris sí sea una broma. (Risas) Ya en serio, este año celebramos el 60º aniversario y con la que está cayendo a consecuencia de la crisis, queríamos una edición bonita para que los donostiarras disfruten, que vayan a una sesión y vean a John Travolta o a Dustin Hoffman, que se los encuentren por la calle. También hemos intentado traer a figuras vivas de la historia del cine, gente que sigue en activo como Susan Sarandon o Richard Gere, dos de los premios Donostia más queridos por el público que regresan con opciones de lograr la Concha de Plata.

Será difícil reeditar esa constelación de estrellas...

El año que viene no será igual, claro.

Y si en 2013 solo hay uno o dos premiados la gente dirá: "¡Qué pocos!"

Pero el problema no son los cinco premios Donostia, sino todo lo que hay alrededor. Vienen mucho más.

¿Se refiere a nuevas presencias?

Si todo va bien, sí. Hay un par de estrellas que están a punto de caramelo, prácticamente cerradas. Este año será una locura, todos los días vamos a tener una o dos figuras de primer rango y algunos días hasta seis.

Tanto glamour puede ocultar la razón de ser de un festival: las películas.

Eso ocurre más a nivel local, donde la brutal repercusión de los premios quizá se come un poco el resto del Festival, pero fuera no es así. Basta con leer medios internacionales como Screen o Variety. De todos modos, cuando empiece el Zinemaldia se hablará de esas estrellas y también de las películas con las que vienen a Donostia. Se hablará de todo.

Volviendo a los premiados, se ha criticado que todos sean hombres...

El Festival no funciona con cuotas. Este año ha venido así, pero en las dos últimas ediciones los premios Donostia han sido mujeres. Intentamos premiar a varias en esta edición pero no pudo ser. De todos modos, la presidenta del jurado oficial, como el pasado año, es mujer, y en la competición hay dos películas firmadas por directoras. La gente dirá que es poco pero este año en Cannes no hubo ninguna, y no porque sea un certamen machista, sino porque en ese momento no había en el circuito mujeres directoras con películas de nivel. Nosotros, en cambio, hemos conseguido dos. Además, en secciones como Nuevos Directores o el Foro de Coproducción Europa-América Latina, hay una gran mayoría de mujeres directoras y productoras.

El domingo comenzó la venta de entradas y se compraron 50.000, 5.000 más que el año pasado. ¿Se mantiene ese incremento?

Sí, estamos muy contentos porque temíamos que desde el primer día se notara una bajada en la venta de entradas. Pero va a muy buen ritmo, con varias sesiones agotadas.

¿A qué lo atribuye? ¿Al tirón de las estrellas o a las películas?

Hay una serie de nombres y películas con tirón, y la gente ha ido rápidamente a por las entradas. Creo que perderemos espectadores y taquilla, entre otras cosas porque el día de la huelga habrá 40.000 o 50.000 euros en entradas que no se pondrán a la venta. Pero ojalá perdamos menos de lo que tenemos presupuestado. De momento, la venta va mejor que el año pasado, y es algo que agradezco especialmente al público, que siempre ha sacado de apuros a este Festival en los momentos más difíciles. Cuando el Zinemaldia ha estado más débil, los espectadores han aguantado el tirón y han evitado los problemas que podía haber tenido el certamen.

Este año hay una apuesta más fuerte que nunca por el cine español en la Sección Oficial: cuatro títulos a concurso y dos fuera de competición.

No me canso de decir que el festival más importante del Estado debe ocuparse de manera importante del cine español, igual que debe apostar por el cine vasco porque el 75% de sus patronos pertenece a la CAV. Es nuestra obligación y lo tenemos que hacer sin locuras, sin falsos paternalismos y sin que se nos caigan los anillos. En Cannes ha habido años en los que doce o trece películas tenían coproducción francesa y en Venecia es muy importante la presencia de títulos italianos. Aquí, en cambio, parece extraño promocionar nuestro cine cuando debería ser algo normal. Especialmente en un año en el que tenemos una cantidad y una variedad de películas espectacular.

Por segundo año consecutivo habrá tres retrospectivas.

Y muy diferentes entre sí. La de la nueva comedia americana se dirige al público joven, con películas de humor loco e irónico que demuestran que la sociedad estadounidense sabe ser crítica consigo misma. El ciclo dedicado a Georges Franju permitirá descubrir a uno de los grandes, autor de un cine difícil de clasificar, fantástico y popular, con obras maestras como Los ojos sin rostro. Y Cine en Construcción es nuestro especial reconocimiento a diez años de una sección que es la actividad industrial más potente del Festival. Por ella se nos conoce en todo el mundo y por eso este año seguimos en esa línea creando el Foro de Coproducción con América Latina.

Es una de las novedades de este año junto al Big Friday. Pese a las apreturas económicas, el Festival sigue creando nuevos contenidos.

Es difícil, sí, pero son tiempos de buscar nuevos públicos y enganchar a los jóvenes. El año pasado con Culinary Zinema intentamos atraer a gente que igual no va mucho al cine pero disfruta de la gastronomía. El Big Friday lo inauguramos este año con dos películas pero en la próxima edición ya habrá una sección más amplia dedicada al cine de deporte de acción y aventura.

¿Qué más cosas podría hacer el Festival con más dinero?

Para un mayor desahogo, Donostia necesitaría un presupuesto de nueve millones o nueve millones y medio. Tampoco los 18 millones de Berlín o Venecia, porque San Sebastián es pequeña y el nuestro es otro perfil de festival. Pero necesitaríamos recuperar una capacidad de gasto que en diez años se ha reducido en un 25% si sumamos el IPC... En términos relativos, estamos haciendo la 60ª edición con el 75% del dinero que se hizo la 50ª en cuanto a capacidad de gasto. Con más dinero estaríamos más cómodos a la hora de traer grandes figuras y organizar actividades paralelas en barrios de la ciudad. Cuando acepté dirigir el Festival sabía que venía a gestionar la crisis, nadie me engañó, pero es duro saber que no puedes poner en marcha nuevas ideas que supongan dinero.

Pese a lo exiguo del presupuesto, hay gente que tiene una imagen del Festival como ente derrochador.

Pues yo puedo decir que es una de las operaciones más rentables de la ciudad. Gran parte del presupuesto lo gastamos en Donostia, vuelve a la ciudad porque contratamos hoteles, restaurantes, imprentas, reproductoras de carteles... Traemos a mucha gente de fuera -3.000 acreditados- que invierten y gastan en la propia ciudad. Y eso sin contar el dinero generado en impuestos y los beneficios en cuanto a imagen porque la ciudad, Euskadi y España están varios días en los medios de comunicación de todo el mundo. En parte, la culpa es nuestra porque no hemos hecho pedagogía y parece que nos da cosa hablar del dinero, pero el Festival, además de ser un evento cultural de primera magnitud, es también una cita turística e industrial. De hecho, este año por primera vez en España un departamento de Industria, el del Gobierno Vasco, ha apostado por un festival de cine y sus actividades industriales a través del Foro de Coproducción.

¿Cómo ven el Festival desde fuera del Estado?

Hace muchísimos años que está muy asentado y considerado como uno de los grandes festivales del mundo junto a Cannes, Venecia y Berlín. Fuera nos ven como un festival muy interesante desde el punto de vista cinéfilo y que cuida mucho la programación. Creo que en el extranjero aprecian más la programación del Zinemaldia que en nuestro país. También nos ven como un festival muy bien organizado, amable y de tamaño humano. En lo referido a los aspectos negativos, se considera que en San Sebastián hay poca presencia de la industria y pocas oportunidades de negocio para la industria. Por eso en tres o cuatro años hay que impulsar esa vertiente industrial y buscar dónde podemos tener una personalidad definida para convertirnos en imprescindibles en algo. Por eso estamos trabajando la relación entre Europa, que es nuestra vocación, y Latinoamérica, con quienes nos une una misma lengua.

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