
Miles de opositores esperan al inicio de los exámenes en un pabellón del BEC en la OPE de 2006.Foto: karlos corbella
donostia. La cuenta atrás ya ha comenzado. El próximo miércoles, Osakidetza publicará las bases de la Oferta Pública de Empleo que pondrá en liza 2.520 plazas de médicos, enfermeras, celadores o auxiliares administrativos. Cerca de 80.000 vascos, casi un 4% de la población de la CAV, tienen ya marcados con bolígrafo rojo en sus calendarios los dos últimos fines de semana de marzo y el primero de abril. Será en estas fechas cuando se jueguen su futuro, una vez más, pues lo más habitual es que los aspirantes repitan una convocatoria tras otra. Aunque no logren la ansiada plaza el próximo año, concurrir a las OPE suma experiencia; no hay que olvidar que la del funcionariado es una carrera de fondo, no exenta de polémicas, por otra parte.
Es algo inevitable cuando hay tanto en juego para miles de personas, incluidos los propios ciudadanos, que demandan un sistema sanitario de calidad. El peso del euskera (incluso hay euskaldun zaharras que se sienten perjudicados por cómo se conceden los perfiles lingüísticos), los modelos de exámenes, o los piques entre profesionales sanitarios y no sanitarios centran las conversaciones en los foros de Internet y en las cafeterías de los hospitales.
Las 2.520 plazas que salen a concurso (dos millares más otras 520 previstas por jubilaciones) fueron pactadas en la mesa sectorial entre Osakidetza, Satse, el Sindicato Médico y CCOO, y con el desacuerdo del resto de centrales. Del total de puestos, 760 corresponden a enfermería y otras 740 a médicos de familia y de especialidades.
Aunque para muchos de quienes se presentan lograr la plaza parece una quimera, lo cierto es que en diez años Osakidetza ha convocado tres OPE, sin contar la de 2009, que han elevado al estatus de funcionario a 7.064 vascos.
En esta década, la plantilla del Servicio Vasco de Salud se ha incrementado en 1.716 personas, hasta alcanzar los 23.396 profesionales, una cifra que se elevará hasta los 24.148. Ésa es, al menos, la previsión de Osakidetza, cuando se incorporen a sus puestos quienes obtengan plaza la próxima primavera.
En total, sin contar los 500 puestos previstos para cubrir jubilaciones, se ofertarán 557 plazas de facultativos médicos y técnicos, 632 de diplomados sanitarios, 338 de auxiliares sanitarios o 180 de auxiliares administrativos. El crecimiento de la plantilla previsto, hasta alcanzar esos 24.148 puestos, no corre en paralelo con las plazas que salen a concurso porque se consolida a muchos interinos y porque la tasa de jubilaciones de Osakidetza es muy elevada. En los dos próximos años, se prevé que el 7% de la plantilla esté ya retirada, un porcentaje que se elevará hasta el 60% en diez años en el caso de los médicos. Este colectivo, con una edad media de 45 años, es el más necesitado de un relevo generacional que, en años venideros, obligará a convocar nuevas oposiciones masivas, como la de 2006, cuyas dimensiones permiten catalogarla de espectacular.
Reorganización de categorías En torno a 100.000 personas pelearon por una de las 4.335 plazas ofertadas, y en los accesos al BEC, seguramente el recinto con más capacidad para albergar pruebas de este tipo de todo Euskadi, reinó el caos. Especialmente en jornadas como la del 6 de diciembre, cuando casi 50.000 personas estaban citadas en el multiusos de Barakaldo para convertirse en celadores, auxiliares administrativos y auxiliares de enfermería. Aquel día, Bilbao sufrió atascos kilométricos, en los que echaban humo los autobuses fletados para la ocasión y sus ocupantes, mientras las paradas de metro no dejaban de liberar aspirantes convoy tras convoy.
En diferentes convocatorias repartidas entre diciembre de 2006 y los primeros meses de 2007, salieron a concurso 1.182 plazas de facultativos médicos y técnicos, 1.139 de técnicos sanitarios y 636 técnicos auxiliares. La expectación era enorme, pues nunca antes Osakidetza había abierto sus puertas a tanta gente.
La polémica giró entonces en torno a las preguntas cerradas para celadores, médicos de familia y operarios, que el resto de los aspirantes consideraban discriminatorias, y que tampoco acababan de convencer a los propios interesados.
Cuatro años antes de que se celebrara lamadre de todas las OPE , el Servicio Vasco de Salud convocó una oposición de 1.826 plazas, la mayor parte de ellas, 546, para facultativos médicos y técnicos. Destacaron también los 348 puestos de diplomados sanitarios o los 303 de operarios.
En 1998 tuvo lugar la primera OPE tras la reorganización de las categorías profesionales en Osakidetza. En aquella ocasión, se pusieron sobre la mesa 903 puestos, de los que la mayoría, 367, eran para diplomados sanitarios, frente las 255 de facultativos médicos y técnicos. En aquel entonces, la plantilla de Osakidetza ascendía a 21.680 personas. >n.g.
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