
donostia. Son la fotografía de la Euskadi del pasado, tres lugares donde el tiempo se ha detenido, y sin embargo están tan vivos que de hecho son el corazón de las capitales vascas. Los cascos medievales de Donostia, Bilbao y Gasteiz mantienen el pulso gracias al comercio, que en 2007 mantenía abiertos 1.183 locales en los que trabajaban 2.578 personas. Tal y como anunciaron el pasado jueves los presidentes de las cámaras vascas, tanto el empleo como el número de establecimientos permanecen estables en 2008 pese a la crisis de consumo, pero la evolución ha sido positiva en los últimos ejercicios.
Así, los números de 2007 incrementan en 62 comercios y 94 empleos el resultado del año anterior en los tres cascos viejos, que aunque viven diferentes realidades, se refugian en el comercio especializado, las tiendas de ropa y su atractivo intrínseco para hacer frente a la crisis y a los centros comerciales.
En las Siete Calles de Bilbao y su entorno había el año pasado 654 comercios, que daban empleo a 1.533 personas. Las tiendas de ropa, 189, eran el modelo de negocio más habitual, seguidas del comercio especializado y de la alimentación, que también es uno de los motores principales de la actividad económica en los barrios medievales de Donostia y Gasteiz. En el caso bilbaino, 2007 se cerró con 62 nuevos comercios y 94 trabajadores más que en 2006.
En Donostia, por su parte, se dio una paradoja durante el pasado ejercicio. El número de comercios, 304, era mayor que los 294 de 2006, pero sin embargo se destruyeron nueve empleos. En cuanto a los modelos de negocio, de nuevo la ropa es el más voluminoso, con 71 locales y 102 empleados.
En Gasteiz, por su parte, la almendra medieval contaba el año pasado con 225 establecimientos, en los que trabajan 415 personas. El casco viejo vitoriano, donde junto a la ropa destacan las panaderías, había ganado ni más ni menos que 21 nuevos locales y medio centenar de trabajadores con respecto a 2006.
desde el mostrador La Parte Vieja donostiarra es el epicentro de una ciudad turística por excelencia, y eso hace que siempre haya público en las calles, pese a que según Ángel, un comerciante, la atención del Ayuntamiento hacia esta zona de la ciudad deja mucho que desear. "No te permiten hacer nada, no te dejan hacer obras en las fachadas, no se controla el tráfico, esto de peatonal tiene muy poco. La Parte Vieja funciona por la gastronomía y el turismo, pero al comerciante no se le ayuda gran cosa, no tiene nada que ver con los cascos viejos de cualquier ciudad del mundo", lamenta.
Iñaki Pirlo no duda ni un segundo a la hora de cuantificar la caída del consumo, al menos en su comercio, a causa de la crisis. "Un 20%, ni más ni menos, aunque me imagino que en una panadería no te dirían lo mismo", señala el propietario de uno de los establecimientos con más solera del casco viejo de Bilbao. La sombrerería Gorostiaga se abrió al público en 1854, con lo que el negocio ha conocido de todo.
Pirlo puede dar fe de lo ocurrido en los últimos cuarenta años. "Yo he vivido los tiempos en los que por aquí pasaban los coches", señala el comerciante, quien asegura que estar en el Casco Viejo de Bilbao supone una garantía. "Se vende más, es peatonal, nos traen a todos los turistas y es una zona de paseo", explica Pirlo, que aún no sabe quién tomará las riendas del establecimiento cuando llegue la hora de jubilarse. "Nosotros el tema del relevo generacional lo hemos llevado a tope, pero nuestros hijos ya no creo que lo hagan, porque uno es ingeniero, otro arquitecto...", afirma.
La sombrerería Gorostiaga es uno de los comercios más antiguos del Casco Viejo de Bilbao, y la tienda de camisetas personalizadas Igel Berdea una de las últimas incorporaciones de la Parte Vieja donostiarra. Su gerente, Ángel González, explica que desde que abrieron las ventas no han parado de crecer, pero apunta también que la situación general en la zona no es buena.
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