
Tribuna Abierta
ACE 30 años, a los 33 días de ser elegido, moría Juan Pablo I. "Infarto agudo de miocardio", decía la escueta nota oficial. La negativa a practicarle la autopsia, el apresurado embalsamamiento y la contradicción en los detalles alimentaron las sospechas. En 1984, David Yallop escribe In God's name (En nombre de Dios ) con la tesis del envenenamiento. Según una encuesta publicada en Italia (Ya , 8-10-1987), más de quince millones de italianos sostenían que su muerte fue provocada. "Las sospechas siguen en nuestro corazón como una sombra amarga, como una pregunta a la que no se ha dado respuesta" declaró el cardenal Aloisio Lorscheider (El Mundo , 8/8/1998).
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El mayor especialista en Juan Pablo I es el sacerdote Jesús López Sáez. Él ha desmontado la tesis de que el Papa Luciani murió abrumado por el peso del papado. "Era un papa dispuesto a vivir el evangelio con sencillez, no solamente a cumplir el Concilio", dice. En 1985, en el semanal Vida Nueva , publica La incógnita Juan Pablo I , causando un gran revuelo (y su destitución como responsable de Catequesis de Adultos en la CEE).
En 1990 publicóSe pedirá cuenta. Muerte y figura de Juan Pablo I . En 2002, en edición privada, El día de la cuenta. Juan Pablo II a examen (con la amenaza de su obispo de retirarle las licencias eclesiásticas). En 2005 salió en edición pública. Sus escritos están en la web de su comunidad (www.comayala.es).
¿Quién era A. Luciani? Siendo obispo de Vittorio Véneto, Luciani vivió un momento amargo por la implicación de dos sacerdotes en un escándalo financiero; él presentó su dimisión a Juan XXIII, quien no se la aceptó. Su diócesis restituyó hasta la última lira a los damnificados. Ya como Patriarca de Venecia, Luciani sufrió la prepotencia del obispo Marcinkus, responsable del IOR (Banco Vaticano) por la venta de la Banca Católica del Véneto -dedicaba a ayudar a los más necesitados con préstamos a bajo interés- al poderoso Banco Ambrosiano del oscuro Roberto Calvi, sin consultarle a él. Pero él no se calló.
El 16 de septiembre de 1972 Pablo VI le hizo ponerse colorado en Venecia, ante 20.000 personas, al quitarse su estola papal y ponérsela sobre sus hombros: "Usted se la merece".
En 1977, el Patriarca Luciani visitó Fátima; el 11 de julio se entrevista en privado con sor Lucía, en Coimbra. "Y en cuanto a usted, Señor Patriarca, la corona de Cristo y los días de Cristo", le dijo. ¿Era él el destinatario del Tercer Secreto de Fátima? "Mi hermano salió descompuesto (...) Cada vez que aludía a aquella conversación se ponía pálido", declaró su hermano Eduardo (El País , 26/8/1993).
"Dios os perdone por lo que acabáis de hacer", dijo a los cardenales al ser elegido (él dio su voto al cardenal Aloisio Lorscheider, defensor de la Teología de la Liberación). En el cónclave "estaba acurrucado" cuenta el cardenal Tarancón. Su humildad y simplicidad calaban: "Ayer por la mañana fui a votar, nunca hubiera imaginado..." (…) "Yo no tengo ni la sabiduría del Papa Juan, ni la cultura del Papa Pablo". Así se presentaba en el balcón de la Plaza de San Pedro. "Un Patriarca que andaba en bicicleta", titulaba el diario Clarín al ser elegido Papa; "el padre Arrupe hace hincapié en su rica sensibilidad social". Estando en el seminario, su padre, albañil emigrante y socialista, le dice en una carta: "Espero que cuando seas cura no te olvides de los obreros". Era "un hombre que irradiaba alegría", dice D. Yallop.
A las dos semanas de su elección, Mino Pecorelli, reputado periodista (y antiguo miembro de la mafia), escribe (el 12/09/1978) en su semanario OP (Osservatore Político ) dos arriesgados artículos: La Gran Logia Vaticana y Petrus Secundus ; este último, un artículo de ficción sobre un Papa periodista al que le hacen la vida imposible y muere asesinado tras un breve e infernal pontificado. En su estilo críptico, Pecorelli (que murió seis meses después, asesinado) aludía veladamente a las resistencias vaticanas que se encontraría el Papa Luciani en sus programas de cambios en la Curia. "Juan Pablo I es un mártir de la renovación", dice el cura Jesús.
El prestigioso teólogo Urs Von Baltasar, en su último libro Erika (1988) recoge la visión de una monja alemana, Erika, según la cual, el papa Luciani es asesinado por medio de una inyección letal. Baltasar compromete su prestigio catalogándola teológicamente como "visión privada". Poco después, Juan Pablo II lo nombra cardenal.
Las intenciones del Papa Luciani nos llegan a través de la "persona de Roma" (el cardenal Pironio, según investigaciones de J. L. Sáez) quien, por su cargo, no se atreve a hacerlas públicas, pero se las confía a Camilo Bassotto (periodista veneciano y amigo del Patriarca). Por estas confidencias se sabe que entre las primeras decisiones de Juan Pablo I estaba sustituir a Marcinkus ("el mayordomo de palacio") al frente del IOR y cortar con los escandalosos negocios vaticanos.
Su sucesor, Wojtyla, adoptó su mismo nombre papal como sugiriendo continuidad, pero supuso lo contrario, involución. Tras el entierro de Juan Pablo I, el 4 de octubre de 1978, el cardenal Wojtyla fue a cenar a casa de su amigo, el obispo polaco Deskur, gran conocedor de la Curia, y su "director de campaña electoral". Dos días antes del cónclave, Deskur vaticinó que Wojtyla sería el nuevo Papa (Cap.16, Campaña electoral , El Día de la cuenta. Juan Pablo II a examen ). Un año y pico después, Monseñor Romero, incomprendido por el Vaticano, moría asesinado.
Dos jesuitas vascos, Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino, influyeron en su conversión. "No me traiga muchos papeles (eran dossieres sobre flagrantes violaciones de derechos humanos en El Salvador) que no tengo tiempo para leerlos; y procure estar de acuerdo con su Gobierno", le sugirió Juan Pablo II.
Monseñor Romero salió llorando de aquella audiencia: "El Papa no me ha entendido, no puede entender porque El Salvador no es Polonia". Un año después, en 1981, el cardenal Ratzinger se convertía en el lugarteniente del papa Wojtyla y en 1985 ponía "peros" al Concilio. Hoy es el Papa. "Con la muerte de Juan Pablo I murió el Concilio".
* Licenciado en Filosofía
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