
Grupo de personas en la campa de Zubieta celebrando las Euskal Jaiak en 1930
LAS Fiestas Euskaras, Fiestas Vascas, Juegos Florales, Lore Jokoak, Euskal Jaiak. Diversas denominaciones se refieren a las fiestas que tenían como objetivo apoyar el euskera. Es un evento que impulsó el zuberoarra Antoine D'Abbadie durante la segunda mitad del siglo XIX.
La fiesta tenía como objetivo impulsar el euskera, era un homenaje a la expresión mediante el lenguaje, por lo que la poesía, como expresión más hermosa de la lengua, ocupaba un importante lugar.
La enciclopedia Auñamendi define Euskal Jaiak de la siguiente manera: "Denominación genérica bajo la que ha solido encuadrarse una serie muy diversa de celebraciones literarias, deportivas, agrícolas, musicales, folclóricas, etc, con hincapié manifiesto sobre el euskara y los rasgos diferenciales". Cada organizador las preparaba a su manera, entendiendo de una forma u otra el concepto de Euskal Jaiak.
La situación política en el Estado español (Segundas Carlistadas), no hacía fácil ni la exaltación de la belleza ni, mucho menos, del idioma de los vascos, el euskera. La situación política de Iparralde era más favorable para las celebraciones abiertas. Las primeras Lore Jokoak se celebraron en Urruña y Sara con la participación de euskaldunes de los dos lados de la muga. En Hegoalde, la primera en organizar la fiesta euskaldun fue Elizondo.
"En Gipuzkoa, en el formato que creó Abbadie, como exaltación cultural, sólo se celebró tres veces: en 1881 en Irun, en 1886 en Urnieta y, por último, en 1893 en Azpeitia", cuenta Antxon Narbaiza en 1908ko euskal Lore Jokoak Eibarren . Pero fueron muchos más los que las acogieron como evento folclórico y festivo ya que en 1876 la Diputación decidió extenderlas a toda Gipuzkoa.
concursos literarios
Militares en euskera
En Euskal Herria, no había tradición alguna de organizar concursos literarios, aunque fuera una práctica habitual en Toulouse o los países catalanes. La capital navarra fue la primera en organizar un concurso de poesía en euskera y lo hizo en el año 1609. El premio de Iruña lo ganaron Pedro de Ezkurra, Miguel de Aldaz y Joan de Eliçalde.
Aunque la tradición literaria en euskera no sea tan prolífica como en otros idiomas, en el siglo XVII se dieron casos que sorprenden incluso en pleno siglo XXI: En un concurso literario de 1656, el militar Francisco Bustamante, presentó un trabajo escrito en euskera.
ANToine D'ABBadiE
Sensibilidad hacia la cultura
"Según qué se lea, ya sea una enciclopedia, un manual especializado, una carta, Abbadie podrá ser viajero, astrónomo, mecenas, inventor, adivino, geógrafo, numismático, filólogo, folclorista, políglota, aventurero, físico, misionero, arquitecto, antropólogo, cartógrafo, académico, historiador, exegeta o alcalde de pueblo", dice Iñigo Sagarzazu en la publicación sobre el zuberotarra Abbadie. Y seguramente todos tendrían una parte de razón, ya que fue un hombre culto y lleno de inquietudes.
Nació en 1810, en Dublín, ya que su padre, euskaldun, tuvo que huir de su Urrustoin natal por la revolución francesa. Fue un hombre muy viajado, y muy sensible con la cultura, idiomas y características de cada país que visitaba. Realizaba estudios de todo lo que veía y no paraba de recoger datos para sus trabajos.
"Además de investigar culturas lejanas, también analizaba lo más cercano. Tenía muy presente su origen vasco. Su afición a la cultura vasca fue la que impulsó a d'Abbadie a organizar las euskal jaiak", explica Luzia Alberro en Euskal Festak Zestoan 1898.
Siglo XIX
Renacimiento cultural
Cuando terminaron las guerras Carlistas, en Euskal Herria predominó una época de gran apogeo cultural en el llamado Renacimiento Vasco (Euskal Pizkundea). A finales del siglo XIX se gestó la revista Euskal-Erria , la navarra Asociación Euskara y los concursos literarios en euskera de Donostia.
"La pérdida de autonomía -consecuencia de la pérdida de los fueros- constituyó un acontecimiento trascendental para la cultura vasca en general que afectó tanto a los sectores carlistas como a los liberales que tomaron nueva conciencia de su propia identidad como pueblo", explica Lourdes Otaegi en el portal basqueliterature.com . Supuso el comienzo de una época en la que crecía el interés por la cultura y el pasado del país, en la que la literatura jugó un papel importante: era parte del cambio, reflejo de lo que sucedía, las connotaciones ideológicas, las referencias históricas y las leyendas copaban tanto la poesía como la prosa, eso sí, lo hacían en castellano.
El impulso de los Juegos Florales y las Euskal Jaiak consiguió que, poco a poco, resurgiera la producción en euskera. A finales de siglo Azkue y Txomin Agirre hicieron sus aportaciones en euskera, dejando a un lado las apologías y los textos religiosos de épocas anteriores.
Donostia
Impulso a la lengua
La corriente romántica de Donostia reunió en la capital a numerosos euskaltzales. La influencia de D'Abbadie llegó a Donostia en 1879, cuando ésta estaba sumida en un gran movimiento cultural.
El Ayuntamiento de la capital tenía claros los objetivos de la Euskal Jaia, según quedó plasmado en el escrito que publica en euskera Alberro: "El Ayuntamiento de Donostia, con la intención de hacer todo lo posible para guardar entre estos montes y extender al máximo nuestra bella lengua y las buenas y viejas costumbres, ofrece ciertos premios que se darán en una fiesta a favor del euskera".
En 1882 en Donostia ya se había creado una entidad organizadora de las Fiestas Vascas, la Euskarazko Itz-jostaldien Batzarra, que pidió tanto a la Diputación de Gipuzkoa como al Ayuntamiento ayuda para cumplir lo que decía en sus estatutos: "Procurar por cuantos medios estén a su alcance la conservación y propagación de la lengua vascongada, y estimular el cultivo de su especial literatura. Podrá además extender su esfera de acción, en cuanto se lo permitan sus recursos con que cuente, a la conservación y propagación de nuestra música popular".
Impulso de la Diputación
Arrasate, Oiartzun, Zestoa, Zumarraga, Zumaia, Azpeitia...
En 1894 la Diputación de Gipuzkoa decidió celebrar las Euskal Jaiak por todo el territorio: Arrasate (1896), Oiartzun (1897), Zestoa (1898), Zumarraga (1899), Zumaia (1900), Azpeitia (1901), Oñati (1902), Irun (1903), Ordizia (1904), Bergara (1905), Donostia (1906), Elgoibar (1907), Eibar (1908), Hernani (1909), Azkoitia (1910), Segura (1911), Zarautz (1912), Tolosa (1913)...
En cada una de estas celebraciones participaba la comitiva de la Diputación como explicó el diputado Pavía en Zestoa y recogió Alberro: "Las antiguas danzas euskaras, los concursos de poesías en la milenaria lengua de Aitor, los zortzikos y demás cantos populares y los irrintzis de nuestros montañeses, serían fondo apropiado á esta resurrección de nuestra vida foral, que tan grato recuerdo habría de dejar entre todos los guipuzcoanos. (...) El fomento de la agricultura y la ganadería, principales veneros de la riqueza de este país, se estimularía con los concursos anuales, premiando los esfuerzos de nuestros baserritarras, nervio principal de la población basca".
Las Euskal Jaiak han evolucionado y cambiado con los tiempos. Algunos perdieron las Fiestas Vascas de su calendario, otros las recuperaron y otras, como la de Zarautz y Donostia, se han convertido en semanas enteras de fiesta. La literatura quedó atrás y los miles de litros de sidra que se consumieron el sábado en Donostia demuestran que el alcohol es un elemento imprescindible de las Euskal Jaiak del siglo XXI.
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