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Uno de cada diez menores usuarios de Internet sufre un trastorno de adicción

Expertos advierten de que los niños deben navegar acompañados por sus padres

La red entraña varios peligros como las relaciones con personas "perversas", la ciberdelincuencia o el ciberacoso

Niños frente a las pantallas de sus ordenadores durante la celebración de un campeonato informático.Foto: javier bergasa

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Donostia. Las nuevas tecnologías avanzan de forma frenética desde la última década e Internet se ha colado ya en casi todos los hogares de Gipuzkoa y la CAV. Los padres, según los expertos consultados por este periódico, no han controlado lo suficiente a sus hijos porque ellos mismos no son conscientes de los peligros reales que entraña la red. Sin embargo, los riesgos son muchos y, cada día, existen más. En estos momentos, según el presidente de la Asociación Protégeles, Guillermo Cánova, se calcula que el 10% de los menores que utiliza Internet han desarrollado un desorden de adicción.

Las primeras consecuencias de un abuso excesivo de la red se manifiestan en que el niño o adolescente rompe con sus relaciones externas (amigos o familia) y se centra, casi exclusivamente, en las conversaciones y las personas que conoce a través de salas de chat o del propio correo electrónico. Así, el menor que desarrolla este trastorno lleva a cabo una conexión compulsiva y tiene la necesidad de navegar constantemente, aunque sea poco rato cada vez que lo hace. "Es capaz de suprimir las horas de la comida, de cenar delante del ordenador, de no hablar con nadie en su domicilio y de no dormir", afirma preocupado Cánova.

Pero aquí no quedan todos los peligros que puede entrañar que un menor navegue a sus anchas y sin ningún tipo de control por Internet. Éste, además, puede acceder con mucha facilidad a contenidos inapropiados para su edad. En esta caso, es posible que el niño sufra un fuerte impacto si se encuentra con alguna imagen o bien pornográfica o extremadamente violenta.

"Existen páginas webs que hacen apología al terrorismo, que motivan a las niñas para que no coman o vomiten si lo hacen", insiste el presidente de Protégeles, al tiempo que añade que, también, pueden contactar con el pequeño "grupos extremistas y personas con mucha maldad".

En la misma línea, la autora del libro Técnicas de Hacker para padres , Mar Monsoriu Flor, asegura que "un chaval de siete años no diferencia qué es normal y qué no lo es y puede llegar a desarrollar un trastorno terrible si se topa con algo que le impacte". El problema se agrava si este menor no tiene a nadie que le oriente, ya sea un familiar o un educador.

En muchos casos, éstos ni siquiera conocen por dónde navegan sus hijos ni cuáles son sus prácticas por Internet. Además, según diversos estudios, los menores no confían en sus padres porque creen que "no saben lo suficiente sobre la red" y consideran que, si tienen un problema con alguien, sus familias "serían incapaces de solucionarlo", insiste Monsoriu.

crear una bomba Las críticas sobre la inseguridad en la red de la escritora van más allá y asegura que los riesgos pueden ser muy extremos. "Un niño de nueve años se enfada con su madre, se mete en su cuarto y se conecta. En una web encuentra cómo fabricar una bomba y el método es muy sencillo. Este chaval no sabe discernir, todavía qué está mal y qué bien, por lo que puede llegar a hacer una locura", advierte Monsoriu, quien explica que ella misma ha llegado a encontrar esa página en la que se ofrecen instrucciones precisas sobre cómo crear un artefacto.

Los menores, aunque no sean muy hábiles en el manejo de la informática, son capaces de encontrar imágenes muy impactantes y páginas webs nada recomendables para su edad. "Tras ver fotografías terribles, el niño primero se queda impactado y luego es capaz de desarrollar tolerancia, es decir, se acostumbra a una serie de contenidos que le provocan sensaciones, ya sean negativas o positivas", advierte el presidente de Protégeles. Cuando se hacen inmunes a determinada información, en especial, los adolescentes buscan emociones más fuertes y llamativas porque con lo que tienen no les es suficiente.

Estos trastornos, según ambos expertos, puede sufrirlos cualquier persona y no tiene por qué pertenecer a una familia desestructurada ni problemática. Así, existen familias completamente normales, que ofrecen a sus hijos una buena educación y que, sin embargo, no saben que éstos están expuestos a contenidos muy inadecuados cuando pasan horas solos delante del ordenador encerrados en su cuarto.

redes sociales El otro riesgo al que pueden enfrentarse los pequeños es a la posibilidad de ponerse en contacto con otras personas, en diferentes salas de chat, en el Messenger, Facebook o a través del correo electrónico, sin conocer qué intención tienen con ellos. El caso más extremo es el contacto con pederastas, "una plaga que navega por Internet", según Monsoriu, pero también pueden surgir relaciones extremadamente peligrosas para el menor.

"Los pederastas, incluso, tienen sus propios foros privados donde enseñan a seducir a los pequeños", advierte la escritora quien también apunta que existen, además, relaciones entre personas de la misma edad que son "muy conflictivas". Así, según un estudio, el 14% de los menores europeos queda con extraños que ha conocido a través de internet. Además, el 90% de los padres de estos niños ni siquiera sospechan que sus hijos puedan quedar con gente que no conocen. "Los chicos suelen conocer a personas por curiosidad y las chicas para ampliar su círculo de amistades", explica Monsoriu.

La inocencia de los pequeños que no consiguen ver la parte negativa de estos encuentros y creen que no implican ningún riesgo real hace que, muchos de ellos, conozcan a personas que pueden llegar a resultar muy peligrosas. "Las adolescentes llegan a contactar con personas para que les vendan pastillas para adelgazar", afirma la experta.

Cánova, por su parte, da cuenta de otro problema si se deja que un niño navegue solo. "El protagonismo de la ciberdelincuencia es cada día mayor. El menor, sin saberlo, puede cometer actos delictivos que llegan, en ocasiones, a ser muy graves", insiste. La venta de droga por la red está aumentando entre los jóvenes que piensan que, de esta manera, no les van a detectar.

En la misma línea, Monsoriu asegura que el fenómeno del ciberacoso entre adolescentes cada vez más pequeños se está agravando en los últimos años. "Los padres se preocupan de que sus hijos sean los acosados pero nunca de que puedan llegar a ser los que acosan", señala.

Asimismo, advierte de que la malicia se está extendiendo por la red y los menores comienzan a utilizar las malas prácticas para hacer daño a sus enemigos. "Por la red es más fácil, no tienen que enfrentarse a ellos y pueden suplantarle la identidad, piratearle la contraseña o insultarle de forma anónima", indica.

desconocimiento familiar Tanto Cánova como Monsoriu consideran que, en la actualidad, los padres están muy desinformados sobre los problemas que puede acarrear que sus hijos naveguen solos. "Las familias están más preocupadas por proteger el disco duro del ordenador con un buen antivirus que el propio cerebro de sus hijos", indica el presidente de Protégeles.

Esta situación es llamativa teniendo en cuenta que el País Vasco, por ejemplo, es uno de los mayores exportadores de sistemas de filtrado de contenidos en la red, que son programas muy complejos pero, a la vez, muy fáciles de utilizar para el usuario. Estos dispositivos son capaces de impedir el acceso a determinadas salas de chat o páginas web. Éstos tienen que tener una fiabilidad del 97% para que sean considerados efectivos.

Sin embargo, los dos expertos en Internet coinciden en asegurar que más importante que contratar programas de filtrado de contenidos, los padres tienen que empezar a ser conscientes de que "dejar a niños menores de 13 años solos delante de la pantalla de un ordenador es una verdadera locura", añade Cánova.

"No tienen ni idea de la intensidad con la que los hijos viven en las redes sociales de Internet, en programas como Facebook, tuenty o el Messenger. Son capaces de bloguear, de mandarse fotos, música o películas y sus padres no saben manejar un ratón", indica Monsoriu.

Las soluciones, según los expertos, pasan por una mejora en la educación desde casa y porque los padres pongan algo de empeño y no permitan que sus hijos pasen cientos de horas delante del ordenador.

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"Las familias se ocupan más del disco duro del ordenador que del cerebro de sus hijos", dice un experto
Los menores creen que sus padres no van a saber ayudarles si les confiesan que tienen problemas por Internet
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