
donostia. Juan Esteban Curuchet y Walter Fernando Pérez lograron el primer oro olímpico de Argentina en Pekín al imponerse de forma magistral en la prueba de Madison y conseguir el mayor triunfo de sus dilatadas trayectorias deportivas.
Curuchet se despidió del olimpismo en Pekín, a los 43 años, con el botín que había buscado durante sus cinco Juegos Olímpicos anteriores -desde su debut en Los Ángeles, sólo se ha perdido los de Barcelona-. "Qué más puedo pedir, se ha cumplido todo lo que quería. Es el sueño de toda la vida. Soñé con ser campeón mundial y lo logré. Después soñé ser campeón olímpico. Qué más quiero", decía ayer un emocionado Curuchet. De hecho, el veterano argentino alargó cuatro años más su vida deportiva con la esperanza de sacarse la espina clavada de la cita olímpica de 2004, donde tras el título mundial, la pareja argentina llegó con el cartel de favorita y quedó novena.
Su debut en Pekín, el pasado día 16, tampoco fue el esperado, ya que en la competición por puntos terminó con sólo uno en el puesto 18 entre 20 participantes. No obstante, sus mayores esperanzas estaban puestas en la prueba de Madison, con Walter Pérez, con quien terminó hoy abrazado y besando una bandera argentina, con lágrimas en sus ojos y un gesto que denotaba satisfacción, agotamiento y también cierta incredulidad.
Curuchet recorrió unos 30.000 kilómetros como parte de su entrenamiento en los meses previos a los Juegos, en la provincia argentina de Formosa, donde el clima es muy parecido al de la capital china. "Mis 43 años me obligan a una mayor exigencia y más entrenamiento, pero me impulsan mis ganas. He recorrido el doble, en cuanto a la cantidad de kilómetros, que para los Juegos de Atenas", señalaba.
También había competido en España e Italia contra varias de las parejas que serían rivales en Pekín y advertía que en Pekín cuanto más dura fuera la competición, mejor para él, porque podría obtener ventajas con su notable resistencia.
Nacido en Mar del Plata, la familia Curuchet es el poder fáctico de un deporte de escasa, prácticamente nula, resonancia en su país. Su hermano Gabriel también fue ciclista durante más de dos décadas, pero ahora es el entrenador del equipo argentino de ciclismo y presidente de la Federación nacional.
"Cuando uno ha salido campeón mundial, ha hecho 12 podios y tiene 72 medallas internacionales es por algo", dijo Curuchet, que ahora sí pondrá punto final a su carrera, aunque aún dispute algún carrera local, donde lucirá orgulloso su presea dorada. "Ahora el ciclismo tiene que seguir pujando. Lo que me gustaría es ser director técnico, enseñar a los chicos. Que los jóvenes nunca bajen los brazos", explicó. >m. hernández
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