
Donostia.¿Qué tipo de juego le enganchó?
Pocker y apuestas deportivas.
¿Cuándo empezó todo?
Hará unos cinco años que empecé a estudiar un sistema de juego, de beneficios propios, que requiere tener la mente muy fría, ser un profesional y dedicarte a ello las 24 horas del día para conseguir llevarlo a rajatabla.
¿En qué consiste ese programa?
Utilizaba un sistema de juego que se basaba en ir en contra de los empates de fútbol. Supongamos el partido Real Madrid-Racing de Santander. El triunfo del Madrid se paga a 1,50 euros; el del Racing a tres y, el empate, a 3,5 euros. Si mete gol alguno de los dos equipos, lógicamente, la apuesta del empate sube, y es entonces cuando yo vendía de nuevo la apuesta. Es un sistema similar al que se emplea en la Bolsa, pero en vez del Ibex y ese tipo de cosas, aquí hablamos de partidos de fútbol.
¿Se dedicaba a ello en exclusiva?
En un principio sí, empecé poco a poco cosechando los primeros beneficios, hasta que llegó un día que me calenté y la jodí. Acabé perdiendo en dos horas lo que había ganado en los últimos cuatro meses. Mi mente no estaba preparada para soportar quince o veinte derrotas seguidas y aquello me desvió del sistema inicial y me puse a hacer todo tipo de apuestas. Me metía en juegos de los que no tenía ni idea, desde bolos a basket pasando por carreras de caballos y galgos. No tenía ningún control, sólo era afán por recuperar el dinero.
¿Cuándo se dio cuenta de que estaba metido en un problema?
Empecé a ser consciente hace un año. Me levantaba y me acostaba pensando en lo mismo, en apostar. Faltaba al trabajo cada dos por tres, y llegó un momento en el que pasé absolutamente de todo, hasta de mí.
¿Jugaba sólo a través de Internet o también con presencia física?
Todo era on line, desde casa, hasta el punto de meterme en la cama con el ordenador y seguir partidos de madrugada. Esperaba al encuentro de la NBA, luego al de la Copa América, hasta que me daban las ocho de la mañana y tenía que ir al trabajo.
Con ese ritmo de vida llega el momento en que uno explota...
Sin ninguna duda. Yo he sido de los primeros, pero este tipo de juegos y apuestas de aquí a cinco años van a ser un boom y va a caer mucha gente. Conozco a varias personas que están enganchadas y no lo reconocen. Ahora mismo ya hay un boom de ludopatía oculto, lo que pasa es que la gente no lo detecta o no lo quiere ver.
¿Habla del País Vasco?
Sí, sí, en mi propio barrio te podría hablar de unos cuantos. En cuatro años he tenido ocasión de conocer a mucha gente a través del chat y de las fotos, y varios de ellos son de Donostia, de Azpeitia, Azkoitia... Hay un montón.
¿Cómo se las ingenió para buscar ayuda ante un fenómeno tan reciente?
Al principio no sabía muy bien a quién acudir, hasta que, a través de Internet, di con la Asociación Ekintza Da-salud. Todavía no hay grupos definidos sobre este tipo de patología porque lo mío, por ejemplo, no es ir de bar en bar forrándome a vinos para jugar a las tragaperras. A ese tipo de personas se les dice que se vayan a casa y no den tantas vueltas por los bares, pero mi caso es todo lo contrario. Me veo obligado a salir de las cuatro paredes.
¿Ha perdido amigos?
Las relaciones afectivas se van al garete. Es lo que tiene pasarte durante cuatro años las 24 horas del día pegado a un ordenador. La gente te llama para salir, pero tú pasas de ellos, y al final llega un momento en el que se cansan de insistir y deja de sonar el teléfono. Al final, es un cúmulo de problemas que te hacen plantearte cambiar de vida para no hundirte.
¿Y cómo quedó la relación con su pareja?
Sigue, aunque todavía tiene muchas dudas y me pregunta a ver qué tal lo llevo. Es una adicción muy jodida...
No puede decir todavía que se haya recuperado...
Estoy en ello. Cada semana tengo una terapia individual con la psicóloga y ahora mismo me encuentro bien. No tengo mono ni nada por el estilo. He decidido dar el paso y quiero acabar la recuperación. De hecho, podría haber tocado más fondo todavía, porque el día que me puse en contacto con la asociación tenía más de un millón de pesetas en metálico. Mi pareja estaba fuera, y desde la asociación me quisieron dar cita para la semana siguiente. Les dije que no, que me atendieran ese mismo día, porque lo necesitaba urgentemente. Llevaba el demonio dentro y sabía que me iba a gastar todo el dinero, el mío y el de los demás.
¿Siguió la Eurocopa?
Sí, vi los partidos con una sensación bien placentera porque lo hice sin sufrir. Me siento liberado y cada vez más asentado.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |