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Antón Arbulu en el balcón del ayuntamiento de Zumarraga.Foto: a.z.
zumarraga.¿Qué ha supuesto para usted ser alcalde de su localidad natal?
Me ha ayudado a tener mayor conocimiento de lo que es mi pueblo. Me ha dado la posibilidad de relacionarme con los ciudadanos y de conocer sus costumbres. Pero, sobre todo, he aprendido de los trabajadores de esta casa. Son unos grandes profesionales y me han ayudado a conocer el funcionamiento del Ayuntamiento. Mucha gente dice que Zumarraga no tiene carisma, pero no es así: tiene el carisma que le dan sus vecinos intelectuales.
¿Cuál cree que ha sido su mayor aportación?
Las obras son importantes, pero lo trascendental es que he trabajado por la convivencia. En este mundo hay que ser humilde y generoso. Por otro lado, cuando entré en el Ayuntamiento el déficit era de los mayores del Estado. Eso se superó. Ahora la situación económica es buena. También se han sacado adelante proyectos importantes. No hay ningún otro pueblo de 10.000 habitantes que tenga un teatro, una casa de cultura, un frontón, un parque y un aparcamiento subterráneo en un mismo punto. Eso se ha podido hacer gracias a que nuestros antepasados planificaron bien el espacio. Me gustaría señalar, además, que se han rehabilitado todos los barrios y que la mayoría de la gente que viene a Zumarraga se asombra de la limpieza de sus calles.
Lleva nueve años de alcalde. ¿Cuál ha sido el momento más feliz?
Lo más positivo es la convivencia diaria con los ciudadanos: intento hablar con todos. Lo más triste es no poder dar respuesta a los deseos de todos ellos.
¿Tiene alguna espina clavada?
Ahí está el centro de interpretación de La Antigua… Creo que es necesario, pues el turismo es una faceta importante para el desarrollo de un municipio. Somos unos privilegiados, pues tenemos la ermita de La Antigua, y hay que retomar el proyecto del centro de interpretación. De todos modos, no es una espina clavada. Las espinas hacen daño y a mí esto no me ha dolido. Creo que las cosas se han entendido, pero después se han maleado.
A propósito del tema, ¿cómo marchan las negociaciones para la compra del caserío Elizalde? ¿Cree que finalmente se ubicará allí el centro de interpretación?
Esperamos que los representantes de los propietarios nos presenten una propuesta. Elizalde es la mejor ubicación posible para el centro de interpretación, pero en su día la familia no quiso vender el caserío.
Se marchará sin ver la obra del mencionado proyecto en marcha. ¿Qué labor va a hacer en FEVE?
Comienzo a trabajar el lunes: tengo una reunión en Ferrol. El Ministerio de Fomento quiere que ordene urbanísticamente los terrenos de FEVE. Es un reto importante. Hay que desarrollar zonas verdes, bidegorris, viviendas… en terrenos antiguamente ocupados por las vías.
¿Cree que se jubilará en este nuevo puesto?
No. Los que nos dedicamos a las profesiones liberales no nos jubilamos nunca. De todos modos, no sé durante cuántos años trabajaré para FEVE y las circunstancias determinarán qué haré después. Me gustaría desarrollar mi actividad en mi país, en el País Vasco.
¿Dónde va a vivir?
Viviré en Zumarraga, pues las oficinas centrales estarán en Bilbao. Además, seré concejal.
¿Seguirá siendo concejal en próximas legislaturas?
No me importa ser concejal raso: siempre que pueda colaborar con los ciudadanos y con el Ayuntamiento seguiré en Zumarraga.
¿El nuevo alcalde será Mikel Serrano? ¿Cómo le ve?
Lo lógico es que sea él, pues era el segundo de la lista. Mikel es una persona joven y con buena disposición. Las responsabilidades del alcalde y las del teniente de alcalde son distintas, pero creo que se va a adaptar perfectamente a las nuevas circunstancias.
En Zumarraga se comenta que el PSE-EE le ha presionado para que deje la alcaldía, debido a su buena relación con la izquierda abertzale.
Mi relación es buena con los ciudadanos. He sido presidente de la Mancomunidad y lógicamente he tenido que tener relación institucional con los alcaldes de Urretxu y de Legazpi. Ellos me han solicitado asesoramiento y yo les he ayudado en todo lo que he podido. También yo les he pedido consejo en alguna ocasión. No ha habido más. Mi conciencia está tranquila. Lógicamente, cuando hay una relación institucional, se llega también a una personal.
El miércoles fue su último día de Santa Isabel como alcalde. ¿Qué le vino a la cabeza?
Fue un día especial. En algún momento te pueden saltar las lágrimas, pero hay que tener frialdad. Es importante saber que has intentado hacer las cosas bien, que has podido cometer errores y que la mayoría de la gente está satisfecha con tu labor.
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