
El murciano Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne) gana en la meta de Plumelec, lo que le dio el primer maillot amarillo del Tour de Francia.Fotos: efe
Donostia. Las marcas comerciales y la publicidad tienen estas cosas. Habitualmente, tratan de buscar un eslogan impactante. Puede ser un juego de palabras. Una frase hecha. Un enunciado que suene bien. O una simple afirmación. El objetivo es que llame la atención y, a poder ser, que se habla de él. La empresa de bicicletas Pinarello lo ha logrado, aunque llegue incluso a pecar de presuntuosa: "Don Alejandro. Prince of Spain" (Don Alejandro. Príncipe de España ), se puede leer en un lateral de la parte delantera de la bicicleta rojigualda que Valverde estrenó ayer. Así, en inglés, pese a que la empresa sea de Italia y el protagonista del mensaje, un murciano campeón de España y uno de los candidatos a ganar el Tour de Francia.
El príncipe de España -con perdón para Óscar Freire o Alberto Contador-, se subió al trono a recoger la túnica amarilla del Tour tras dejar atónita a la corte ciclista. A pie del repecho de kilómetro y medio que moría en la meta de Plumelec, el de Las Lumbreras era un desconocido en cabeza del pelotón, que iba lanzado por los ciclistas del Columbia -ex High Road- de Kim Kirchen y del Milram de Erik Zabel, ganador en este mismo escenario en 1997. La bola del líder del Caisse d'Epargne parecía que había sido extraída antes de tiempo del bombo en el que giraban intactas las opciones de Wegmann, Kirchen, Schumacher, Freire, Evans, Zabel...
El galo Roman Feillu fue el primero en arrancar nada más comenzar las rampas al 6,2%. Valverde aún no existía . El joven velocista del Agritubel fue remachado bajo el banderín rojo por Stefan Schumacher. El del alemán del Gerolsteiner era ya un desafío serio, pero Fabian Cancellara relanzó el pelotón, en el que Valverde, protegido por Iván Gutiérrez, progresaba por la derecha. La maniobra del murciano parecía la losa que enterraría sus fuerzas, pero terminaría siendo la puerta de la gloria.
El último en salir, fue Kim Kirchen, a cuya rueda se agarró Alessandro Ballan. Su pedalada llevaba la potencia que le dio la última Flecha Valona, y dejó sentado al italiano del Lampre, al tiempo que sobrepasó a Schumacher. En ese instante, Valverde introdujo su dorsal en el bombo, al coger la rueda de Cadel Evans, que conducía el pelotón.
A 300 metros de la meta, el primer maillot amarillo parecía rumbo Luxemburgo, adonde no viaja desde que Charly Gaul se lo adjudicara en propiedad en 1958, pero faltaba el golpe de timón de Valverde. Cuando las piernas de los corredores parecían atrapadas por la telaraña de ácido láctico, el murciano soltó la rienda y su cadencia maniató a sus rivales, a los que aventajó en un segundo.
Dieta para engordar Demostró la misma superioridad que en la etapa que ganó en el Dauphiné Libéré. "Atravieso un momento de forma muy bueno, y tenía que intentar aprovecharlo", afirmó el hombre que heredó el amarillo que dejaba vacante Alberto Contador.
El temor en su equipo, y la esperanza de sus adversarios, es que no pueda prolongar su estado de gracia hasta París. Para evitarlo, el médico de la escuadra, Jesús Hoyos, le puso a dieta para que desde el final del Dauphiné ganara un kilo de peso que irá perdiendo en estas dos semanas.
Los jueces picaron un segundo de ventaja del Valverde sobre Riccò, Evans o Frank Schleck. Sastre, el menor de los Schleck, Cunego, Menchov, Zubeldia y Astarloza, entre otros, se dejaron siete. Este goteo de segundos y la presumible colaboración que Caisse d'Epargne encontrará en los equipos con velocistas, le dan a Valverde la opción de aguantar de amarillo hasta la contrarreloj del martes, sin tener que recurrir al puestómetro. Sin embargo, "es casi seguro que lo perderemos en las próximas etapas. Lo importante es la victoria final, y ésta se logra día a día", aseguró un maduro Valverde, que se vistió de líder en Bretaña.
Rubén Pérez y Arrieta, en fuga La etapa bretona también deparó la primera escapada del Tour. Se formó en el kilómetro dos, con: Rubén Pérez (Euskaltel-Euskadi), José Luis Arrieta (Ag2r), David de la Fuente (Saunier), Geoffroy Lequatre (Ag2r), Lilian Jegou (FDJeux), Thomas Voeckler (Bouygues), Stéphane Augé (Cofidis) y Bjorn Schroder (Milram).
Los que más resistieron fueron De la Fuente y Jegou, neutralizados a 7,5 kilómetros de meta, justo después de la caída de Mauricio Soler. El colombiano del Barloworld, ganador de una etapa y la montaña en la pasada edición, terminó sobre un matorral, y se golpeó la misma muñeca que se fracturó en el Giro de Italia. En principio, saldrá hoy, pero ayer se dejó 3:04. Sólo le esperaron sus compañeros Froome y Cheula -durante la persecución, Soler hizo un recto en una rotonda, Soler hizo un recto- , lo que hace indicar que el sudamericano piensa más en una etapa que en la general.
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