
Martin Fenin viaja a la Eurocopa de Austria y Suiza como una de las promesas emergentes del fútbol checo.
VEntiuno de julio de 2007. Canadá. Sede del Mundial sub'20. Faltan dos días para que la República Checa viva la primera final mundialista de su historia. Su rival, la Argentina del Kun Agüero, se entrena en las cercanías con unas medidas de seguridad excelsas. La sesión de trabajo del combinado europeo es muy distinta. La calma y el buen humor reinan por encima de todo. De repente llega el caos. Martin Fenin, el delantero estrella de la selección, choca contra uno de sus compañeros y cae al suelo. La sangre empieza a manar a borbotones de su cabeza y los preparadores corren a socorrerle. El seleccionador, Miroslav Soukop, se alarma, pero su preocupación sólo dura breves segundos, hasta que se da cuenta de que es Fenin el protagonista de la acción. «Me di cuenta de que no se había producido contacto en el choque, así que me imaginé que era otra de sus gracias. Siempre está igual. Tienes que vigilarle con vista de halcón», afirma un resignado Soukop.
Y es que el delantero del Eintracht Frankfurt se autoproclama a sí mismo el rey de las bromas. En aquella ocasión todo el equipo estaba conchabado, desde sus compañeros hasta los propios médicos y la sangre no era tal. Fenin se levantó entre risas y el entrenamiento siguió su curso normal. Su compañero en aquel combinado Tomas Pekhart conoce al dedillo el carácter de Fenin. «Antes del torneo, decidimos que nos afeitaríamos la cabeza si llegábamos a octavos de final y la idea fue evidentemente suya. Es el guasón del equipo. Siempre anda haciendo payasadas así, como la sangre falsa de este entrenamiento. Lo ha hecho para darle un susto al seleccionador. Sabe que es un jugador importante y que una lesión suya sacaría de quicio a Soukop», reconocía el jugador aquel día. Aquella selección checa se contagió rápidamente con la alegría del delantero. Nadie esperaba nada de ellos en ese Mundial y en la final llegaron a ir ganando por 1-0 (con golazo del propio Fenin) ante una Argentina plagada de estrellas, aunque acabaron perdiendo por 1-2. En la víspera de aquella histórica cita, el trabajo tuvo como colofón un concurso de malabares organizado por el espigado punta de 1,81. Genio y figura.
Pero el distendido Fenin se transforma cuando entra en un terreno de juego. Ahí no hay lugar para las bromas. Se pone el mono de trabajo y se convierte en un peligroso delantero que, aunque no destaque por ser un killer del área, sí que tiene mucha facilidad para llegar desde atrás y sumar un importante número de goles gracias a su potente remate con la pierna derecha. Nacido el 16 de abril de 1987 en la localidad checa de Cheb, Fenin contaba ya con un contrato profesional a los 15 años en el Teplice y un año después debutó en Primera División. Pese a sus buenos registros con su club, su salto a la fama llegó gracias a sus actuaciones con las categorías inferiores de su selección. Tras el Europeo sub'19 de 2006 su nombre empezó a figurar ya en la órbita de grandes clubes ingleses como el Arsenal o el Liverpool, pero su consagración llegó en el anteriormente mencionado Mundial sub'20 de Canadá, donde marcó tres goles, incluido el de la final, fue el auténtico líder de la República Checa y fue elegido en el puesto 16 del ranking de los mejores jugadores sub'21 del planeta.
Pese a todo ello, y a que se llegó a rumorear que equipos como Espanyol y Racing estaban tras sus pasos, Fenin decidió arrancar la campaña 2007/08 en el Teplice, que en el pasado mercado invernal empezó a recibir importantes ofertas por su gran promesa. La Juventus estuvo a punto de ficharle por 9 millones de euros, pero al jugador no le satisfacía esa idea, ya que la intención de la Vecchia Signora era cederle al Udinese o al Genoa. Finalmente fue el Eintracht Frankfurt el que se hizo con sus servicios a cambio de 3,6 millones de euros. «Yo quería jugar por encima de todo en la Bundesliga. Aquí hay grandes estadios, magníficos aficionados y la Bundesliga es, después de la inglesa y la española, la tercera Liga de Europa. Además, en la escuela aprendí alemán y creo que eso me facilitará mucho la aclimatación al nuevo entorno», explicó el día de su presentación. Su puesta en escena fue inmejorable, ya que debutó con unhat trick en el campo del Hertha Berlin. «Nunca me habría imaginado que todo empezaría así. Pero fue muy bonito y gracias a ese comienzo el equipo acumuló enormes reservas de confianza en sí mismo», afirmó, para añadir acto seguido que «no le doy vueltas a cosas como ser uno de los fichajes más caros en la historia del equipo. Me gusta jugar al fútbol y amo mi vocación. Todo lo demás tiene escasa importancia».
A nivel de selecciones, Fenin dio un importantísimo paso al frente el pasado 27 de agosto al debutar con la absoluta contra Austria y ahora llega a la Eurocopa como una de las posibles sorpresas. Karel Bruckner tiene una gran confianza en sus posibilidades y no es descartable que en algún encuentro llegue a desbancar a los hasta hace poco intocables Milan Baros y Jan Koller. Además, tras sus buenos partidos con el Eintracht, su nombre parece estar en la agenda de algunos de los grandes clubes de Europa. ¿Cómo se lo toma él? Pues con su estilo bromista, no en vano en su página web ha colgado una fotografía en la que aparece él sentado en un sillón rodeado por tres modelos que lucen las camisetas de Real Madrid, Arsenal y Juventus.
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