
Berasaluze VIII se dispone a efectuar un saque.
cinco años de búsqueda. Una vida. Un tránsito para encontrarse con uno mismo. Del sótano a la luz. "Ahora soy otra persona", confiesa Pablo Berasaluze (Berriz, 15 de septiembre de 1977). El repentino fallecimiento de su padre cinco años atrás le destrozó el alma. Del todo. Pablo no lo asimiló. ¿Por qué? Su mente no acertaba a dar con la respuesta. Aquel trágico suceso le vació el ánimo. Lo aniquiló. "He estado con depresión por todo aquello, no lo voy a ocultar". Pablo necesita contar su historia. Ponerle palabras al sufrimiento. "Estuve en consultas de psiquiatras y psicólogos tres años", expone. Hasta que Pablo encontró a Pablito.
El trauma apaleó de tal manera a Berasaluze que le desterró de su hogar en Berriz. De su pasado. Se trasladó a vivir con sus tíos a Bilbao. Necesitaba alejarse. Poner distancia a la tragedia. "Aunque la muerte de mi padre no la olvidaré nunca", expresa. "Viví con mis tíos durante tres años en Bilbao. Los médicos también estaban en Bilbao. Era lo mejor para mí", argumenta el pelotari vizcaíno.
Al tratamiento psiquiátrico, a las charlas con los especialistas y con un amigo "con el que he hablado un montón durante todo este tiempo", se le sumó la medicación. El tranquimazil, un medicamento para apagar los nervios y la ansiedad, un antidepresivo, apareció en su dieta para soportar el día a día. Para ganarle días al calendario. "Tomaba una pastilla por la mañana, otra a la tarde y otra para poder dormir". Era la receta para mantenerse sobre el alambre. Para caminar aunque fuera dando tumbos. "La medicación me dejaba desganado, debilitado. No estaba para nada y para la pelota tampoco", reconoce el delantero de Berriz.
Si continuar recto por la acera vital suponía un reto para Pablo, el entrenamiento y los partidos se convirtieron en una tortura. "Sufría un montón sobre la cancha. Me costaba hasta acabar los partidos", indica. Aquel padecimiento, paradójicamente, era el faro que guiaba su futuro. Su luz. "La pelota, aunque sufría una montón, era mi válvula de escape. No estaba centrado, pero si no llega a ser por la pelota... No veía la salida a la situación que estaba viviendo", expone Pablo con crudeza. "Me costaba incluso levantarme de la cama para empezar el día. No tenía ganas de nada. Llego un momento en el que me daba igual vivir o no vivir", describe Berasaluze. Eligió hacerlo. Con el apoyo de su familia, de los médicos, de sus amigos, de sus compañeros y de la empresa "a la que estoy muy agradecido".
"ahora tengo ilusión" El tiempo restañó las heridas del ánimo. Con paciencia. A su ritmo. "Desde hace un año ya no necesito tomar medicación", indica Berasaluze. Tres pastillas menos. El inicio de la resurrección. "Empecé a ver algo de luz hace un año más o menos. Ahora tengo ilusión, pero voy paso a paso", afirma precavido.
Emocionalmente equilibrado, el cuerpo respondió al nuevo estado de ánimo. "He perdido entre seis o siete kilos". Pablo llegó a pesar 87 kilos en tiempos de zozobra. "Ahora entreno muy a gusto". Mañana y tarde. "De lunes a jueves voy a Gasteiz (cuartel general de Asegarce) y hago sesiones de frontón y de pesas. Por las tardes suelo subir a Oiz después de echar la siesta. Siempre me ha gustado ir al monte". Los "paseos" son largos: dos o tres horas. De postre, sesiones de abdominales y lumbares.
La sensible mejoría anímica y física han catapultado a Pablo, de nuevo en el escaparate. "Llevo unos cuantos meses jugando bien a pelota ya sean segundos partidos o algún que otro estelar. En Navidad gané un torneo con Eskudero de zaguero, pero ya antes de Navidad estaba jugando a gusto. Disfrutando con la pelota, que es lo que más me gusta". Hasta los números le sonríen a Pablo. De los 28 partidos que ha disputado en lo que va de año ha vencido 17. El pasado martes, el de Berriz, que tiene su residencia fijada en Durango, fue seleccionado para competir contra los tres mejores delanteros del momento. Aimar, Irujo y Titín. Cinco años después Pablo ha encontrado a Pablito.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |