Diario de Noticias de Gipuzkoa

Tribuna Abierta

La incompetencia de la competencia

por PATXI AGIRRE UZKUDUN enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

Es una barbaridad. Es la conclusión de los cientos de transportistas autónomos y los sindicalistas y representantes políticos parlamentarios con los que nos hemos reunido durante las últimas semanas. Si no fuera por la gravedad del asunto sería un chiste, nos han dicho. Y es verdad. Los argumentos del departamento de Hacienda del Gobierno Vasco -por medio del Servicio Vasco de Defensa de la Competencia- para abrir un expediente sancionador contra el sindicato Hiru son de risa. Y daría mucha más risa si no fuera porque la consecuencia del expediente puede ser el cierre de facto del sindicato de transportistas autónomos de Euskal Herria.

Tal vez al departamento de Hacienda del Gobierno Vasco, al Servicio Vasco de Defensa de la Competencia y al triunvirato formado por los señores Crucelegi, Bikandi y Berasategi les haga mucha gracia, pero a los transportistas autónomos que vivimos y trabajamos en este país no nos hace ninguna gracia que el Gobierno Vasco pretenda imponernos una multa de entre 100.000 y 10 millones de euros.

Pero ¿qué habéis hecho? nos preguntan. Pues ni más ni menos que convocar una rueda de prensa en la que presentamos el estudio realizado por el sindicato en torno al aumento de los costos de nuestra actividad. Un estudio que, por cierto, está basado, entre otras, en las informaciones que ofrecen el propio Gobierno Vasco y el Ministerio de Fomento. Acabamos recomendando a los transportistas autónomos que si querían sobrevivir tenían que cobrar un precio justo. Y ahí empezó el supuesto delito: en la utilización de una palabra prohibida. No se puede recomendar. Utilizar la palabra recomendar en público está prohibido por la Ley de Defensa de la Competencia. ¿A que da mucha risa?

Pero hay otra cosa que da más que risa da miedo: El Servicio Vasco de Defensa de la Competencia obliga al sindicato Hiru, bajo amenaza de 12.000 euros de multa diarios, a entregarle el listado y domicilio de todos sus afiliados, y su documentación interna desde el año 2005. Además, el Servicio Vasco de Defensa de la Competencia puede registrar las instalaciones del sindicato, sin orden judicial, y llevarse toda la documentación que quiera. ¿Dónde está la proporción entre el pecado y el castigo?

Pero todavía hay más cosas que dan risa: Es cómico que mientras a nosotros nos castigan por haber violado la Ley de Defensa de la Competencia, a otros, allá en el Puerto de Bilbao, el Gobierno Vasco pretenda pagarles cifras millonarias para que dejen de violar la ley (lo dicen ellos, no nosotros). Es para partirse de risa que la Comisión Nacional de la Energía española recomiende una subida de la luz del 11,3%, y a nadie se le ocurra multarle. Es para partirse de la risa que en todas las gasolineras de Irun a Miranda el precio del gasoil sea el mismo y al Gobierno Vasco le parezca estupendo. Da mucha risa que en este país algunos tengan patente de corso para acordar, imponer y recomendar tarifas, y al Gobierno Vasco le importe un pimiento.

A día de hoy la única decisión que ha tomado el Gobierno Vasco ante la grave situación económica que viven los transportistas autónomos vascos ha sido abrir un expediente sancionador contra un sindicato que trata de ser altavoz de las reivindicaciones del sector. Es lamentable.

Hemos solicitado al Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia iniciar una vía negociada para resolver el asunto, pero visto lo ocurrido hasta ahora somos conscientes de que la decisión está tomada, y que sólo nos falta por saber cuántos ceros le van a poner a la multa. También somos conscientes de que dependiendo de lo mal o bien que nos portemos, es decir, dependiendo de si denunciamos públicamente este atropello o nos quedamos calladitos, la cuantía de la multa bajará o subirá, pero tenemos claro que si el Gobierno Vasco, utilizando el Servicio Vasco de Defensa de la Competencia, nos obliga a echar la persiana debe ser consciente de lo que está haciendo. Y la sociedad vasca tiene que saber lo que está pasando.

No nos creemos el ombligo del mundo. No creemos que los transportistas de Euskal Herria se vayan a hundir porque desaparezca Hiru, pero sí sabemos que con Hiru desaparecería una forma de entender el transporte de mercancías por carretera. Desaparecería una filosofía del transporte en la que el transportista autónomo que vive y/o trabaja en Euskal Herria es el protagonista, porque el transportista autónomo garantiza en gran medida la calidad, la eficacia y la eficiencia del transporte.

El modelo de transporte que Hiru ha defendido en su larga historia tiene que ver con las necesidades de este país y de sus ciudadanos/as, y no con los beneficios económicos de grandes empresas y agencias del transporte que se lucran sin conducir un solo camión. El modelo de transporte que defiende Hiru tiene que ver con un transportista que trabaja como debe, con un transportista que cubre sus costes y no tiene que arriesgar su vida y la de los demás para sacar adelante su trabajo.

Nosotros/as hemos hecho nuestros deberes. Hemos intentando, y en gran medida hemos conseguido, que en un sector atomizado como el nuestro los transportistas autónomos vascos se organicen y creen estructuras que les ayuden a hacer su trabajo en condiciones. Estructuras cuyos beneficios repercuten única y exclusivamente en el transportista autónomo, y no en los intermediarios: Hemos impulsado estructuras para la compra de camiones, para negociar los seguros, para comprar el gasoil, para gestionar cargas, etc. Ese es el modelo de transporte que defiende Hiru. Y ese es, según parece, el modelo de transporte que le sobra al Gobierno Vasco.

Estamos preocupados. Muy preocupados. No sólo por la que se nos viene encima, sino por lo que puede venir en el futuro. Estamos convencidos de que la amenaza del Gobierno Vasco, vía Servicio Vasco de Defensa de la Competencia, contra Hiru y contra cuatro sindicatos de clase de este país no es más que el principio de un ataque global contra derechos adquiridos tras años de lucha de los/as trabajadores, como el de la negociación colectiva del trabajador/a asalariado, la posibilidad de los/as pequeños autónomos de organizarse para conseguir precios más justos, etc

Quieren organizar un mercado libre donde sólo puedan competir los grandes, y para eso primero se tienen que cargar a los pequeños. Además, para que los grandes sean competitivos tienen que asegurarles grandes beneficios, y eso se logra básicamente recortando los/as derechos de quienes trabajan para ellos. Quieren lavarse las manos ante la crisis que se avecina y pretenden hacer responsable de la misma a los/as trabajadores. Un plan perfecto.

Los sindicatos de clase, los pequeños autónomos, los partidos políticos, y las asociaciones de consumidores estamos obligados a desmontar este plan y ponerle el cascabel al gato. El Gobierno Vasco y el Servicio Vasco de Defensa de la Competencia deben reconducir el rumbo. Nosotros estamos dispuestos a trabajar en ese sentido. Además, reafirmamos nuestro compromiso en seguir defendiendo al transportista autónomo como pilar fundamental de un transporte de calidad.

* Transportista autónomo. Sindicato Hiru

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