
Agentes de la Policía Científica recogían pruebas ayer junto a la garita de la casa cuartel de Legutiano.Foto: efe-david aguilar
donostia. La furgoneta utilizada por ETA contra la casa cuartel de Legutiano fue sustraída el pasado 16 de abril en las proximidades de Limoges (Francia), según fuentes antiterroristas citadas por la agencia Europa Press. Este dato hace pensar a los investigadores que el comando que explosionó la bomba recibió la Citroen Berlingo ya cargada de explosivos y lista para el atentado.
El activista que aparcó la furgoneta-bomba a pocos metros de la casa cuartel cubrió su rostro con un pasamontañas, recuperado más tarde en el coche que utilizó el comando para huir, en las inmediaciones del monte Urkiola, ya ne Bizkaia. Este segundo coche, un Peugeot 306, fue robado el 14 de abril en Berango y escondido durante un mes en algún garaje o local de la infraestructura que posee el comando.
Justo al lado de donde los terroristas abandonaron el vehículo utilizado para huir -y en cuyo interior dejaron un artefacto incendiario para destruir el automóvil- una pareja dormía en el interior de otro coche. Por tanto, si la Policía vasca no hubiera detectado con tanta rapidez el vehículo con el que huyeron los autores materiales del atentado y no hubiera desactivado el artefacto adosado a dos garrafas de gasolina, la deflagración habría afectado de lleno a dicha pareja -los dos ecuatorianos asesinados en el atentado de la T4 también dormían en sus coches-.
Su intención era quemarlo, pero, como mantienen los expertos en investigación, no hay crimen perfecto. Los artificieros de la Ertzaintza lograron neutralizar el mecanismo de ignición y evitaron que las llamas devoraran las posibles pistas.
Seguidamente, los dos o tres miembros de ETA que participaron en el atentado huyeron de Urkiola a pie por un camino de montaña, según datos de la lucha antiterrorista de la Ertzaintza. Esto según la versión de fuentes de la policía autónoma, ya que fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Europa Press aseguran que en este lugar, los activistas tomaron un tercer vehículo para emprender su huida definitiva.
En busca de ADN Según las mismas fuentes consultadas por Europa Press, en total, los terroristas utilizaron tres vehículos para cometer el atentado contra la casa cuartel de Legutiano. La furgoneta Citroen Berlingo, cargada con una importante cantidad de explosivos, tenía las placas de matrículas dobladas. El segundo vehículo es un Peugeot 306, utilizado para huir del lugar del crimen y que fue encontrado por la Ertzaintza una hora después en una pista forestal del monte Urkiola. Los terroristas lo habían abandonado con una garrafa de gasolina y una botella adosada, a las que habían sumado un dispositivo de iniciación para provocar su incendio. Sin embargo, el dispositivo falló y los ertzainas encontraron el vehículo intacto.
El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil inspeccionó minuciosamente el coche en busca de huellas y restos de ADN que permitan identificar a los autores del atentado. Los hallazgos de pasamontañas ya han resultado fundamentales en otras investigaciones ya que suelen guardar restos de saliva de la persona que los ha utilizado y de ahí se puede obtener una muestra de ADN.
Los activistas se arriesgaron a desplazar el Peugeot 306 desde su escondite hasta el lugar del atentado, a pesar de que es un coche cuyo robo había sido denunciado, sin preocuparse por doblar las placas de matrícula. Los investigadores creen que, probablemente, confiaron en que la noche les facilitaría un desplazamiento discreto y que utilizaron un tercer coche como vehículo 'lanzadera' que les pudiera prevenir de cualquier presencia policial. Este tercer vehículo habría sido el utilizado para continuar la huida tras abandonar el Peugeot en el Monte Urkiola.
Las cámaras de vigilancia del cuartel que no han resultado dañadas han podido captar algunas de las escenas del atentado, precisaron las fuentes consultadas por Europa Press. Un terrorista aparcó la furgoneta-bomba, activó un temporizador con una cuenta atrás que podría no alcanzar el minuto y corrió al Peugeot 306, donde le esperaba, al menos, otro compañero.
A los pocos segundos de iniciar su huida, se produjo la explosión que costó la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, de guardia en la garita de la casa cuartel. El agente del Instituto Armado falleció mientras intentaba alertar de la presencia de un vehículo extraño en las proximidades.
llamada de la audiencia Cuando la Policía Científica de la Ertzain-tza se disponía a realizar los primeros análisis de evidencias -entre ellas un pasamontañas que usó quien colocó la furgoneta-, el departamento de Interior recibió una llamada de la Audiencia Nacional que le ordenaba dejar toda la investigación en manos de la Guardia Civil. Expertos policiales resaltaron la importancia a futuro de que el artefacto incendiario no explotara. "Salvo que hayan andado con mucho, mucho cuidado, podremos sacar alguna pista bien como una huella dactilar o bien algún resto de ADN", añadían las mismas fuentes.
La Policía vasca, por ejemplo, pudo determinar mediante el hallazgo de una huella dactilar la participación de Aitzol Iriondo en en el intento de atentado con coche bomba en Logroño el 9 de septiembre de 2007. Las fuerzas de seguridad colocan a Iriondo como uno de los miembros más cercanos a Txeroki, el jefe militar de ETA.
Los investigadores trabajan para determinar hacia dónde huyeron los responsables del atentado. Los agentes de la Ertzaintza están convencidos de que abandonaron el santuario de Urkiola a pie por un camino de montaña. No pueden precisar si más abajo tenían preparado algún otro coche o si habían establecido alguna cita con algún legal para continuar la huida, pero sí que en el aparcamiento no les recogió nadie.
Por indicios y pistas que se han ido reuniendo en otros atentados, las fuerzas de seguridad sospechan que ETA podría tener uno de sus grupos operativos oculto en algún punto entre Amorebieta y Elgoibar. La organización dispone al menos de un garaje donde oculta sus vehículos -el utilizado en el asesinato de Isaías Carrasco aún no ha sido localizado- y de un lugar donde prepara sus artefactos.
El modus operandi utilizado ayer es el mismo que Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea utilizaron contra la casa cuartel de Durango el 24 de agosto, aunque las últimas investigaciones situaban a ambos al otro lado de la frontera. Según adelantó este periódico hace unos días, los expertos de la lucha antiterrorista de la Ertzaintza tienen constancia de que el grupo armado dispone de grupos operativos en todos los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca, formados por uno o dos liberados y por varias células de legales . Las primeras líneas de investigación apuntan a que los autores tendrían su base de operaciones en Bizkaia. >N.G./E.P.
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