
Mark Cavendish estalla de júbilo por delante de Förster (d), mientras su lanzador, Tony Martin, celebra su victoria al fondo.Foto: efe
Donostia. La locomotora de Mark Cavendish llegó puntual a la estación de Catanzaro, mientras varios vagones volvían a descarrilar en el sprint final. En esta ocasión no hubo badenes, ni rotondas, ni carreteras en mal estado. Cuando los corredores ya avistaban el guardagujas, el afilador cruzó la vía entre Dall'Antonia y Nuyens, que se fueron al suelo y arrastraron hacia la montonera a hombres como Hayman, Serov, Trousov o Priamo. El amasijo el de ruedas, titanio y carbono dejó la cabeza del pelotón en diez vagones, que fueron los que llegaron tras Manx Express , el sobrenombre por el que es conocido el británico del High Road, que, a sus 22 años -los cumplirá el próximo miércoles-, está llamado a marcar una época.
Cav , que vive a caballo entre Manchester y la Toscana italiana, debe su apelativo al servicio de ferrocarriles de la Isla de Man, un pequeño reducto de tierra en el corazón del Mar de Irlanda, a medio camino entre Irlanda, Escocia e Inglaterra. En este islote, patria chica de los Bee Gees y cuna de una raza de gatos sin cola, creció Cavendish. Sus primeros coqueteos con la bici fueron en el BMX, aunque pronto triunfó en la pista, en la que ya atesora dos oros mundiales de madison: con Robert Hayles (2005) y Brad Wiggins (2008).
Protesta por el traslado El primer trayecto por la bota se realizó a ritmo de pachanga reivindicativa. Una huelga de pedales caídos impulsada por la maglia rosa, Franco Pelizotti, tras previa consulta a los dos capos del pelotón transalpino, Paolo Bettini y Davide Rebellin. El motivo, el maratoniano y trasnochador traslado de la víspera para abandonar la isla de Sicilia y adentrarse en la Península Itálica, que a muchos corredores les privó del masaje.
Ajeno a la protesta, Rik Verbrugghe puso pies en polvorosa desde el kilómetro 1. Llegó a acumular más de 11 minutos de ventaja, que comenzaron a menguar cuando Milram se puso en cabeza, para encontrar después la alianza de formaciones como Euskaltel-Euskadi.
La galopada del esquirol belga del Cofidis murió en el kilómetro 165, cuando el pelotón ya era un tren de alta velocidad en busca de la estación final. Ongarato y Velo fueron los últimos motores del treno del Milram, que colocó bien a Zabel, con Bennati a su rueda. La caída dejó el triunfo en una rifa de diez boletos. El octavo, muy retrasado, era el de Cavendish, a rueda de su compañero Tony Martin. Ambos progresaban por el andén de la derecha, junto a la vallas, cuando Cav se encontró con Bennati y el instinto le dirigió hacia la rueda del italiano, en lugar de la de su lanzador. Acertó con la decisión. Benna se abrió hacia la izquierda y dejó libre una vía rápida por la que se coló Manx Express . Koldo Fernández de Larrea fue el décimo de ese bombo.
Suma y sigue de fracturas La peor parte en la caída final se la llevó Nick Nuyens (Cofidis), con una fractura de clavícula, misma lesión que la víspera mandó para casa a otros dos ilustres, Brad McGee y Stuart O'Grady. El domingo, David Zabriskie se retiró también con una rotura de una vértebra. Las caídas han convertido el inicio del Giro en una sangría que parece no tener fin.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |