Editorial
El recibo de la luz amaga
pesar de las declaraciones de ayer de la vicepresidenta del Gobierno español María Teresa Fernández de la Vega de que la revisión de las tarifas de la luz prevista para junio "será razonada y razonable", lo cierto es que la ciudadanía empieza a interiorizar que otro capítulo del gasto familiar subirá de precio en las próximas fechas. Una subida más a la que habría que añadir el preocupante incremento de precios en productos básicos, de hasta el 40% en algunos casos, que ya están soportando los consumidores a tenor de las últimas estadísticas publicadas. De hecho, pocas veces se puede observar tan diáfana como estos días la dificultad que entraña la toma de decisiones impopulares por parte de los gobiernos. El ministro de Industria, Miguel Sebastián , se vio obligado a corregir a su secretario general de Energía, Pedro Marín , en un tema tan sensible como la factura eléctrica, un bien primario regulado por el Ejecutivo para permitir que todos los ciudadanos tengan acceso a él. Marín abrió la puerta a una subida del recibo de la luz cercana al 20% asegurando que el Ministerio tendrá en "mucha consideración" la recomendación de la CNE que pide incrementos de entre el 19% y el 30%. Sebastián intentó frenar el efecto de tales afirmaciones con un argumento tan banal como que la cifra no era "razonable" y afirmó que la subida final sería "más justa". Las compañías eléctricas reivindican desde hace años un reajuste de las tarifas que les permita amortiguar los costes de la producción ya que argumentan que la factura no se corresponde con el gasto que supone la generación de esta energía. La estrategia del globo sonda , dar pábulo a una cifra pero aplicar al final otra más baja, sirve para testar los ánimos y para que el ciudadano tenga el regusto de haber ganado algo en su protesta. Y a eso rezuma lo acontecido estos días. No obstante, la amenaza de la carestía de este bien básico es grande. Si el objetivo de la subida es mejorar la situación de unas eléctricas que han encontrado en la diversificación del negocio desorbitados beneficios, Zapatero tendrá que buscar fórmulas para evitar que los ciudadanos sean los paganos. Es cierto que la mayoría de las familias gasta más energía de lo necesario, pero el consumo eficiente no puede ser su única defensa ante la subida de la luz, sea esta del 20%, del 15% o del 10%.