
Una niña con sobrepeso.Foto: n.g.
Donostia. La videoconsola y la palmera de chocolate comienzan a dejar un preocupante legado. La población infantil guipuzcoana abraza cada día con más fuerza la vida sedentaria y la obesidad se ha abierto paso entre unos escolares que dejan de jugar en el patio de colegio. Dos de cada diez chavales con edades comprendidas entre los 8 y 15 años presenta exceso de peso. Por supuesto, prácticamente ninguno de ellos cumple las recomendaciones de ingesta diaria de frutas y verduras establecidas.
El primer estudio sobre obesidad infantil, realizado por la Fundación Carlos Elósegui de la Policlínica Gipuzkoa y la Diputación foral, fue presentado ayer en Donostia. Pone sobre la mesa una realidad latente que retrata a unos niños que no sólo comen mal, sino que relegan la actividad física a un rincón de su quehacer diario. La estampa merece un serio análisis, teniendo en cuenta además que Gipuzkoa, con su renta per cápita actual, se ha convertido "en un territorio diana" en la aparición de esta enfermedad, la llamada Epidemia del siglo XXI.
El doctor Enrique Pérez de Ayala, jefe del Servicio de Medicina Deportiva de Policlínica Gipuzkoa, ha liderado este estudio junto a un equipo formado por especialistas en distintas disciplinas, como las nutricionistas Amaia Ramírez y Laura González.
realidad preocupante Fue la "preocupante" realidad que detectaron estos profesionales en su consulta la que motivó la necesidad de abordar por vez primera en el territorio esta patología entre la población infantil. "A partir de 2003 comenzamos a ver los casos más llamativos y todos ellos presentaban un común denominador: los problemas derivados de una mala nutrición. Se habían convertido en el pan nuestro de cada día", recordó el facultativo.
El estudio, denominado Kilop , se ha basado en una muestra tomada a 1.809 escolares -922 chicos y 887 chicas-, de edades comprendidas entre los 8 y 15 años pertenecientes a todas las comarcas de Gipuzkoa.
El análisis resulta elocuente respecto al progresivo proceso de sedentarismo en el que parece sumirse la población infantil. Constata que el 21% de los chicos y el 17,3% de las chicas guipuzcoanas de esa edad sufre de sobrepeso y obesidad. ¿Qué se puede hacer?
La respuesta no es unívoca. Según insistió ayer Pérez de Ayala, la clave para prevenir problemas cardiovasculares en un futuro no pasa tanto por controlar qué se come y en qué cantidades, sino en "quemar lo ingerido a través de la actividad física". Entre todas las variables estudiadas que influyen en el desarrollo de la obesidad, es el ejercicio el que marca mayormente que un niño sea obeso o no. De hecho, Pérez de Ayala expuso que hay muchos escolares que tienen un porcentaje de grasa mucho menor aunque coman más. "Se debe a que hacen mucha actividad física", reveló.
Además, el consumo de frutas y verduras de estos escolares deja mucho que desear, situándose muy por debajo del límite recomendable. Y no sólo eso. Otro de los aspectos llamativos de este estudio surge de la correlación de todas las variables que se han tenido en cuenta, como es el número de tomas que realizan estos chavales, la ingesta diaria, las raciones o la frecuencia del consumo. De ahí se extrae otra sorprendente conclusión: presentan mayor nivel de obesidad (11%) los que no almuerzan que los que sí lo hacen (7%). Según argumentó el doctor, se debe a que la distribución de grasa "es mejor en este último caso".
más grasa ellas que ellos Es a partir de los 14 años cuando el porcentaje de grasa aumenta en las chicas mientras que se reduce en los chicos, una circunstancia que el estudio vincula al aumento de la resistencia aeróbica que los escolares varones experimentan a esta edad.
El escrito asegura que los resultados "son alarmantes" en las edades en las que las jóvenes tienen su primera regla, ya que se ha detectado una insuficiente ingesta de hierro debido a que comen pocas carnes rojas, embutidos y legumbres, alimentos que tienen "menor aceptación" entre las chicas. "Es habitual ver en consulta el cuadro de una chica que hace deporte y se cansa excesivamente por sus bajos niveles de anemia. La mayor parte de las veces se debe a un defecto nutricional, y es preciso tomar medidas con urgencia", propuso el responsable del servicio de medicina deportiva.
Entre ellas, garantizar las cinco tomas diarias de alimentación y realizar un análisis de la estructura corporal del niño. En el supuesto de que se identifique el sobrepeso, es preciso hacer un estudio médico adecuado para tomar otro tipo de medidas.
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