
Juanma Garate, antes de un entrenamiento en abril.Foto: Ruben Plaza
donostia. Garate será el líder del Quick Step junto a Paolo Bettini, que buscará los triunfos parciales.
¿Cómo se encuentra?
En la París-Niza me encontré muy bien, pero en País Vasco lo pasé m al por las alergias. Después, a base de apretar el culo, caí un poco enfermo, descansé unos días, y luego volví a entrenar en plan cabezón por el Mediterráneo, y ahora estoy funcionando bien. En Romandía me encontré muy a gusto, tanto en la crono como para arriba. Me faltaba un poco de ritmo, pero lo fui cogiendo según pasaban los días, y creo que llego a punto.
Imagino que llega reforzado tras su buen rendimiento en Romandía.
Sí, sí, sí. Me hacía falta algo así. Sabía que mal no estaba, pero con las alergias no podía carburar bien, no respiraba bien y me bloqueaba. En cuanto se han solucionado los problemas, se ha visto que estoy bien.
La verdad es que es como un reloj: el año que no le pasa nada, siempre aparece puntual para el Giro.
(Risas) ¡Eso digo yo! El año que no me queje... Y mira que intento no quejarme, pero como siempre salta a la vista que estoy jodido , no me queda más remedio. Este invierno pude enlazar dos temporadas seguidas sin problemas, y las pocas veces que lo he conseguido, me ha ido muy bien.
¿Con qué idea se planta en Palermo?
Como todos los años. No voy con una idea preconcebida. Voy a ver qué pasa, voy a ir con la idea de disputar la general, y ver hasta dónde soy capaz de llegar. Cuanto más adelante, mejor. Como supongo que algo de tiempo perderé para cuando lleguen las Dolomitas, intentaré un día coger una escapada de lejos, y listo.
La última semana siempre se le ha dado bien...
Sí, por eso te digo que habrá que ir atento desde el primer día, porque hay muchas encerronas. Intentaré estar cerca de Bettini para intentar echarle un cable y también para ir más protegido.
¿Se siente arropado por su equipo?
Sí. Desde el principio del año las cosas están claras del papel que vamos a asumir cada uno en el Giro. Yo también sé cuál es mi papel, y no me voy a esconder. Tenemos un equipo majo para la montaña, con corredores como Efimkin, que está andando muy bien, Schwab, un chaval joven, Ad Engels, que va muy bien para arriba, Facci, un italiano que en el Giro lo suele hace bien aunque luego pasa más desapercibido.
En 2007 se perdió el Giro por una lesión. ¿Lo echaba de menos?
Sí, sí, sí. Lo echaba de menos, sí. El año pasado, con la caída en el Algarve, me quedé sin Giro y tuve que buscar otro objetivo, que fue el Tour, pero al que también llegamos un poco precipitados, y no se podía hacer gran cosa. El principal objetivo es el Giro, y lo echaba de menos, tío. Llevo casi dos años sin hacer nada decente (pese a que ha sido 2º en la Clásica de San Sebastián, 6º en la París-Niza y 7º en Romandía).
Al margen de que acierte con la planificación, ¿parte de su éxito en el Giro se debe a que se crece moralmente en esta carrera?
Algo de eso también puede haber. El Giro es la carrera en la que he crecido como corredor, y la que me da un poco de seguridad. Seguramente es en la que mejor me sé mover. Igual voy como más relajado, sabiendo que quizá lo puedo hacer bien.
¿Es una carrera en la que no se siente inferior a nadie?
No. Sí veo ciertos corredores que tienen un punto por encima del mío, porque siempre me han soltado en los momentos claves, aunque yo esté al 100%. Hay corredores que están un peldaño por encima, pero soy consciente de cuál es mi sitio. Para poder lograr algo, eso es lo principal, saber dónde está tu límite.
¿Quiénes son esos corredores?
Los que han demostrado hasta ahora que no se bajan del podio, como un Simoni, un Savoldelli o un Di Luca que el año pasado tuvo su explosión en una vuelta de tres semanas. Luego están los Astana; si Leipheimer está en condiciones, también está por encima mío. Son corredores a los que veo desde otra perspectiva.
Con los Astana, Menchov y alguno más, ¿este año el Giro será menos una cosa nostra entre italianos?
Yo creo que otra vez va a ser una cosa nostra . Cuando los italianos corren en casa, son los principales dominadores de la carrera, y más este año, en el que los principales líderes italianos están en equipos pequeños, como Di Luca, Savoldelli y Simoni. Para estos equipos, el Giro es su Mundial, y saldrán aún más motivados, si cabe.
En cuanto al trazado, ¿destaca algo diferente respecto a otros años?
Lo que más destaco es que será un estrés continuo. No habrá un día en el que puedas bajar la guardia. Va a ser agónico en el sentido de estresante, más que otra cosa. Sólo hay un par de etapas llanas, hay mucha crono, en días en los que los que disputamos la general te pasas todo el día encima de la bicicleta para hacer luego 30 kilómetros. Los días de descanso están intercalados en momentos claves para que no te relajes. Todas las llegadas que parecen llanas, menos dos, tienen al final un repecho, un recoveco o una subida complicada, por lo que no te puedes relajar ningún día.
¿Conoce todo el recorrido?
No. Conozco lo típico de Dolomitas y lo que se ha subido otros años. Las contrarrelojes no las conozco, aunque las veré la víspera o el mismo día de la etapa, y la primera llegada en alto tampoco la conozco.
¿Qué le parece la cronoescalada a Plan de Corones?
Mira, tampoco lo conozco. Fui a Italia a verlo, pero estaba nevado y no se podía subir. Será un día clave, porque son muchos kilómetros cuesta arriba, y muy duros. No sólo el Plan de Corones, sino que primero hay que pasar el Passo Furcia, que es muy duro. La gente habla del Plan de Corones, pero para llegar ahí, ¡tela!
¿Le ha sorprendido la invitación de última hora al Astana?
Si te digo la verdad, no sigo todas estas cosas, porque me parece todo tan político, que se me quitan las ganas de saber más de estas cosas. ¿Que les han invitado? Perfecto.
Eso sí, Contador, Klöden y Leipheimer, si están bien, son tres rivales de cuidado, ¿no?
Sin duda. Es un equipo que puede coger la batuta del Giro, y la carrera puede cambiar de correr ellos o no. Son gente que no se va a asustar a la hora de tirar o de coger la responsabilidad. Si van, desde luego que será para hacer algo.
¿Se ve superando lo de hace dos años (7º en la general, una etapa y la montaña), o eso es mucho decir?
Con que lo iguale, ¡eh! (risas). Ojalá. Ojalá me encuentre igual de bien y lo pueda aprovechar. Voy con la idea de repetir lo de hace dos años. No sé si todo, pero sí al menos parte.
En Romandía fue bien hasta en la etapa de contrarreloj.
Sí. Ha sido la única que he hecho este año, porque la de la Vuelta al País Vasco ni la cuento. Tuve muy buenas sensaciones, aunque me faltaba un poco de continuidad y de ritmo. Pero terminé muy satisfecho, y creo que estamos en el buen camino.
Viendo que le ha cogido el tranquillo al Giro, ¿se plantea hipotecarlo un año para apostar por el Tour?
No. El año pasado lo tuve que hacer de forma forzosa, y ves que las condiciones no eran las mejores y el resultado no fue bueno. Pero veo que cada vez me están gustando más las carreras de una semana que las de tres semanas.
¿Sí, eh?
Sí. Son carreras más vivas, en las que todo el mundo va con chispa. No sé... Creo que me estoy haciendo viejo, Oskar. Con 32 años comienzo a ver las carreras cortas más fáciles que las largas. El Tour es para los que siempre se lo han planteado y lo conocen. Con 32 años no voy a empezar a descubrir el agua caliente.
Con la edad se gana en resistencia y se pierde esa chispa de la que habla en pruebas de una semana.
Ya, pero me gusta así. Igual es porque este año, de cuatro que he hecho, en tres he quedado entre los siete primeros (5º en Andalucía, 6º en París-Niza y 7º en Romandía; falló en País Vasco por las alergias). No es que lo haya buscado, pero veo que me estoy moviendo bien en ese tipo de distancias. En una semana funciono bien, y quizá me ha dado un poco de moral para buscar objetivos de ese tipo.
¿Incluidas las clásicas?
Las clásicas siempre me han gustado, me he adaptado bastante bien, ya sea en la Lieja para currar o en el Campeonato de España para intentar hacer algo, o en la Clásica de San Sebastián. Lo que pasa es que el equipo tienen otros objetivos para mí.
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