
I ntelectual judío del Imperio Austro-Húngaro, el padre del sionismo político estudió Derecho en Viena, pero vio cerrado su acceso a la carrera judicial por los prejuicios antisemitas. Destinado en París como corresponsal de un periódico vienés, fue la observación de la sociedad francesa la que le hizo reflexionar acerca del fenómeno antisemita, en particular a raíz del asunto Dreyfus (1894-98).
La marginación y persecución de los judíos en toda Europa y los obstáculos que se oponían a su completa integración en la sociedad occidental le hicieron concebir la idea de crear un Estado nacional independiente para su pueblo, ignorando la existencia previa de autores (como Moisés Hess o el doctor Pinkser) y movimientos (como los Amantes de Sión) que defendían la misma idea.
Tras pensar en la posibilidad de instalar dicho Estado en Argentina, Herzl se decidió por defender el regreso al solar histórico de los judíos en Palestina.
Para ayudar a poner en práctica este plan convocó un congreso sionista en 1897, que se reunió en Basilea (Suiza) y sentó las bases de una poderosa organización sionista que se extendió por todo el mundo.
Debido a que Palestina entonces estaba bajo dominio turco, Herzl intentó negociar con el sultán Abdülhamit II, quien simpatizaba con la causa sionista. Sin embargo, las negociaciones fueron infructuosas, del mismo modo que sus entrevistas con otros estadistas y financieros.
Herzl, que se enfrentó a las iras de los antisemitas, los judíos partidarios de la asimilación (predominantes en Europa occidental) y los religiosos ortodoxos (que creían que sólo el Mesías podía conducir al pueblo de Israel a la Tierra Prometida), murió sin ver culminado su sueño.
N acido en Rusia, Weizmann se trasladó a Londres, donde dio clases de química y dirigió un laboratorio militar. En la capital británica, impulsó la causa sionista haciendo adeptos y manteniendo contactos con los más altos círculos políticos. Sus notables dotes diplomáticas y de persuasión lo auparon rápidamente a la cima. En 1920 fue elegido presidente de la Organización Mundial Sionista y se mantuvo en este cargo hasta 1946, con una interrupción desde 1931 a 1935. Tras adquirir la nacionalidad británica se esforzó por recuperar y difundir las raíces culturales judías en su nuevo país, de hecho, Weizmann fue el principal arquitecto de la alianza entre el movimiento sionista y Gran Bretaña, alianza que se tradujo en la Declaración Balfour, la llave de oro que abrió a los judíos la puerta de Palestina, al lograr, en 1917, la promesa de que el Reino Unido promovería la creación de un "hogar nacional" judío en Palestina, que había pasado a ser un mandato británico tras la victoria militar sobre los turcos. A fin de obtener el apoyo británico minimizó el peligro de una resistencia organizada de los árabes, a los que no consideraba socios iguales en la negociación del futuro del país.
Una de sus principales contribuciones fue la solución a la disputa entre los sionistas políticos y los prácticos. Los primeros, siguiendo los pasos de Herzl, dieron prioridad a la actividad diplomática, y los segundos, impulsaron la inmigración de judíos a Palestina. Weizmann acuñó el término "sionismo sintético", aunando los dos enfoques y contentado a ambas partes.
Cuando se creó el Estado de Israel fue su primer presidente, cargo que ocupó hasta su muerte en 1952.
E scritor, apasionado orador, periodista y soldado, este nacionalista judío ultraconservador inoculó el fanatismo necesario para alumbrar a los grupos hebreos más radicales.
El movimiento Sionista Revisionista que fundó, estuvo siempre en controversia, pero dejó su propia marca distintiva en el curso de la historia sionista. La razón principal de su disputa con los líderes del sionismo oficial era su concepción del Estado judío. Jabotinsky estableció los dos principios nucleares de sionismo revisionista y su programa político: la integridad de Israel (era contrario a la partición de Palestina) y la inmediata declaración del derecho judío a la soberanía política sobre toda este área.
Jabotinsky viajó por toda Rusia y Europa, reclutando apoyo a la causa sionista y abogando por una incansable actividad política internacional a la par del continuo asentamiento judíos en Palestina. Rechazaba la idea de expulsar a los árabes de Palestina y también veía imposible un acuerdo con ellos. Su política respecto a la cuestión árabe era levantar un "muro de hierro" con un ejército judío. El muro no era un fin en sí mismo, sino el medio para vencer la resistencia árabe al avance del sionismo, tras lo cual la parte judía ofrecería a los palestinos "derechos nacionales", una especie de autonomía política dentro un Estado judío.
Jabotinsky nunca tuvo duda de que el poder militar judío era el facto clave en la lucha por un Estado por ello, en 1937, pasó a ser oficialmente el comandante del Etzel -organización militar clandestina revisionista-. Además, sostuvo la importancia del aprendizaje del hebreo, que juzgaba un elemento central en la construcción nacional.
I mbuido del ideal de dotar a los judíos de un Estado propio, emigró muy joven a Palestina (1906). En 1908 comenzó a formar una organización armada de defensa de los colonos judíos frente a los ataques de la población árabe (Hashomer). En 1910 entró en política afiliándose al Partido de los Trabajadores de Sión; fue entonces cuando adoptó el nombre hebreo de Ben-Gurión. Al estallar la Primera Guerra Mundial fue expulsado por el Gobierno turco -que dominaba entonces Palestina- por las sospechas que despertaban las actividades del Hashomer. Se alistó en la Legión Judía para luchar de parte de los Aliados, pero cuando llegó a Palestina los turcos ya habían sido derrotados (1918).
Desde que Palestina pasara a ser un mandato británico (1919), Ben-Gurión se centró en la reconstrucción del país y en el encuadramiento de los inmigrantes judíos que iban llegando. En 1920 participó en la fundación del Histadrut (Confederación del Trabajo), la primera gran organización política israelí, de tendencia socialista. Como secretario general agrupó a su alrededor a la mayor parte de las organizaciones judías de Palestina, formando en 1930 el Mapei (Partido Unido de los Trabajadores).
Su liderazgo indiscutible le llevó en 1933 a presidir la Agencia Judía, el Gobierno informal de los judíos de Palestina. Desde ese puesto se enfrentó a los sionistas moderados y al mismo tiempo dirigió la resistencia contra los ataques de los árabes. Al igual que Jabotinsky, defendía que sólo una fuerza militar judía invencible haría que los árabes aceptaran un Estado judío.
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