Editorial
De patrimonio de todos a idioma de todos
ESDE la recuperación de las instituciones democráticas ha sido ingente el trabajo que se ha desarrollado en Euskal Herria con la mirada puesta en la normalización del euskera. Las instituciones de finales de los 70 y las entidades que trabajaron a favor de los derechos lingüísticos de los vascoparlantes, muchas de ellas desde la clandestinidad, tuvieron que corregir a través de medidas de acción positiva las consecuencias de cuarenta años de ostracismo y represión y la Ley del Euskera de 1982 es el marco en el que se ha desarrollado esta tarea en los últimos 25 años. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde entonces. La implantación de medios de comunicación en euskera, tanto públicos como de iniciativa privada, ha permitido ofrecer un nivel de contenidos informativos en euskera que nunca antes se había producido. Lo mismo sucede en la producción de contenidos educativos, editoriales, culturales y en un ámbito fundamental para cualquier proyecto de normalización lingüística como es el de la educación, que en el caso de Gipuzkoa, supera el 80% el porcentaje que solicita la enseñanza íntegramente en euskera. Las políticas de impulso desde el ámbito público, salvando críticas que se producen desde los dos extremos de la sociología política, presenta logros sólidos, pero planea una gran interrogante desde hace años en este tema y que tiene que ver con el escaso uso de la lengua en el ámbito de lo público y de las relaciones cotidianas. El gran poderío de una lengua como la castellana se impone en un sinfín de situaciones, pero es más que preocupante la creciente brecha que se está abriendo entre el nivel de conocimiento objetivo del euskera y su uso. Otra de las reflexiones tiene que ver con la falta de interés de una gran parte de la población castellanoparlante en el acercamiento a una lengua que, aunque se reconoce como patrimonio cultural, no ha roto la barrera de lo minoritario, incluso lo exótico y a menudo lo politizado. La nueva andadura que ha iniciado el equipo de Política Lingüística del Gobierno Vasco con la elaboración de nuevas bases para esta tarea de normalización y el llamamiento para que la población no euskaldun también intervenga activamente en su definición, trata de lograr este objetivo, lo que supone sumergirse en una aventura sin duda innovadora.