El litoral de Ulía y la pasarela de Mompás
Ante la imposibilidad de haberme podido pronunciar en el debate sobre la pasarela de Mompás celebrado en una televisión donostiarra, por haber sido vetada mi participación por Odón Elorza, quisiera trasladar a la opinión pública las siguientes reflexiones.Se está llegando a afirmar que con la pasarela se alcanzaría ver hasta el Matxitxako, algo innecesario porque actualmente también se alcanza su visión desde el paseo urbanizado.
Para acceder a Mompás actualmente ya existen caminos que están siendo desatendidos para intentar forzar desde Alcaldía la pasarela urbana.
Es lamentable que la financiación desde Madrid, del dinero de todos, venga como insignificante migaja para atender una ocurrencia de Odón Elorza, que está consiguiendo polarizar la atención de los donostiarras sobre una intervención no demandada por nadie, legalmente imposible, y que oculta los verdaderos problemas que siguen sin solucionarse en esta ciudad.
La falta de sensibilidad de Alcaldía que denota esta desafortunada y demagógica intervención sobre los acantilados de Ulía supone ignorar que están valorados en sentido contrario por la Comunidad Europea, que los tienen incluidos en la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y también por la Comunidad Autónoma del País Vasco, que también los tiene catalogados como de Especial Protección Estricta.
En este sentido, los donostiarras nos debemos sentir afortunados que organismos serios y reconocidos por su prestigio en materia medioambiental, ajenos a los vaivenes y megalomanía de los políticos, protejan los valores paisajísticos y medioambientales ante personas faltas de sensibilidad necesaria para preservar el entorno natural y hacer una verdadera apuesta por la sostenibilidad.
La alternativa más viable y económica es la reparación y acondicionamiento de los caminos existentes y la colocación de simples pasarelas para salvar los tramos peligrosos ocasionados por la erosión del mar, y poner en valor una de las joyas de Donostia, como es el macizo de Ulía y sus acantilados.
Por otro lado, la apuesta de Odón Elorza es insostenible desde una perspectiva legal, y solamente comprensible desde una interesada política de confrontación que, periódicamente, reproduce con otras instituciones no controladas por su partido, intentando trasladar a los donostiarras supuestos agravios comparativos.
En esta ocasión el malo de la película, versión original de Odón Elorza, es el Gobierno Vasco. ¿Y la Comunidad Europea también?
Biblioteca de la UPV
Los defectos básicos que se señalan desde algunos ámbitos académicos al actual proyecto de biblioteca de la Universidad del País Vasco en San Sebastián (ausencia de entradas suficientes de luz natural, ventilación artificial, ordenamiento inadecuado para los usos que pretende), son los mismos que invalidan el proyecto de casa de cultura subterránea de Aiete. En ambos casos -como en el del "espacio Cánovas" de la Plaza de la Bretxa, que va a ser eliminado al quedar demostrada su inutilidad-, se ha antepuesto la búsqueda de la espectacularidad, de la diferencia, del efímero efecto mediático y la afirmación personal, a la verdadera razón de ser de la arquitectura: responder a una necesidad funcional y contribuir a la construcción de la ciudad dando forma al espacio urbano.Los conocimientos más elementales y las normas básicas respecto a composición y diseño urbano son totalmente ignorados por arquitectos y políticos cuando deciden llevar a cabo este tipo de proyectos; irresponsables respecto a las necesidades de la colectividad, pero con un inmediato efecto publicitario. Profesionales y poderes locales no pueden seguir ignorando que una ciudad bella y completa no resulta de una yuxtaposición de particulares arquitecturas fuera de la realidad y de las necesidades del usuario, ni que la singularidad de los objetos no es una característica suficiente para justificar su valor urbano, ya que éstos sólo tienen significado por las relaciones que generan y por las nuevas calidades que aportan al conjunto.