
¿Qué papel ha desempeñado HB -y sus sucesoras- en los últimos treinta años?
HB nace, se desarrolla y se mantiene con el proyecto de cubrir y construir el espacio político de la izquierda abertzale radical. Aglutina distintas fuerzas y grupos que forman un movimiento aglutinador de la izquierda nacionalista vasca. Históricamente lo ha logrado, hasta tiempos recientes en los que se han producido algunas salidas de ese espacio para conformar otro partido político, como es el caso de Aralar. Hasta hace muy poco el nacionalismo radical en Euskal Herria era HB.
¿Qué provoca que ya no sea el aglutinante de toda la izquierda abertzale?
En este tiempo ha habido dos transformaciones: por un lado, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) pasa de ser un movimiento a conformarse en un partido más clásico en cuanto a la jerarquía interna, además pierde influencia sobre otros movimientos e incluso pierde algunos de ellos y ese conjunto de organizaciones se van estructurando de manera más vertical; por otro lado, está la escisión clara de Aralar que se reclama como partido.
Desde el punto de vista de la construcción nacional, ¿cuál ha sido su aportación en este tiempo?
Uno de los activos de Herri Batasuna ha sido seguir recordando que en este país existe una reivindicación (la independencia, la autodeterminación) que está pendiente de resolver y que los distintos procesos democráticos, transiciones, estatutos de autonomía... no resuelven ese problema. Han conseguido su objetivo de que se mantenga abierto el problema, pero no que se cierre de la forma que ellos quieren.
¿En qué medida ha hipotecado su acción política y el ensanchamiento de su base social la connivencia de HB hacia ETA?
Más allá de las conexiones que pudieran haber entre ambas organizaciones, en la práctica HB ha podido representar ese movimiento de resistencia frente al Estado español y al modelo autonómico, ha recordado de que el problema está pendiente de resolución. Ha sido capaz de mantener esa comunidad de resistencia en la medida que existía ETA, es decir, que la banda armada ha simbolizado esa resistencia. Si ETA no hubiese existido en los años 80, el proceso de crecimiento de HB tampoco se hubiese dado, debido al valor simbólico de la organización en todo ese mundo. Pero luego ha ido perdiendo legitimidad en la medida en que ha aparecido ligada a ETA por su resistencia a rechazar la violencia. Esa ha sido una hipoteca muy grave y le ha metido en un terreno muy aislado, con un rechazo social cada vez más generalizado.
¿Puede salir de ese callejón sin salida?
No lo tiene fácil, pero es su asignatura pendiente. Lo intentó hacer en el proceso de Anoeta, pero no ha podido ser. Más allá de la cuestión de quién manda en ese mundo, no hay que olvidar que resulta muy difícil rechazar a una organización, incluso armada, que ha sido muy importante durante tiempo y con la que se mantienen lazos de solidaridad a través de presos... Por encima de consideraciones políticas, hay razones de cariz emocional o solidaria que dificultan esa desvinculación.
Desde el exterior, ¿se le están facilitando las cosas?
No da esa sensación. No parece que en este momento la política del Gobierno español sea la de facilitarle el camino para la ruptura con ETA, a no ser que entendamos que la represión es una forma de forzarles que lo haga. Muy al contrario, cuanto más represión, más cierre de filas y más solidaridad con el mundo de ETA.
¿Le parece tan cerrada la organización interna de HB?
Ha habido una cierta evolución, de menos a más cerrada. Hay que tener en cuenta que tiene una presión policial muy fuerte que provoca reacciones de cierre, actitudes defensivas. En los 80, en la medida que era más movimiento que partido, era una estructura más abierta que la actual. Pero al margen de eso, es cierto que antes no era tanto, ha ido a peor, antes no era tan excluyente.
¿HB, o su sucesora actual (ANV), es más influyente hoy de lo que fue hace dos o tres décadas?
Ni mucho menos. Ha perdido una influencia sustancial en todos los campos. Entonces estuve muy presente en muchos campos sociales, en muchas instituciones... ha sido un actor muy importante en la sociedad y ya no lo es. Ahora es un grupo muy aislado y su capacidad de influencia ha bajado sensiblemente, porque ha agotado el modelo de relación con ETA, que en un principio fue movilizadora y ahora se ha vuelto en su contra.
¿Insinúa que su futuro pasa por cambiar de modelo de relación con ETA?
Eso es evidente. Esa relación les conduce, no de una forma muy acelerada, a una erosión, a una pérdida de influencia y de legitimidad y apoyos progresivo. Sus líderes lo saben, aunque la solución no parece fácil.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |