
Tribuna Abierta
La ecología se ha convertido en una de las principales preocupaciones mundiales. Aunque todavía hay quien duda de las consecuencias de la mano del hombre en la naturaleza, se acumulan los informes dando la razón a lo que muchos ecologistas honestos han mantenido durante años. Ya en 1972, un informe del Club de Roma (Los límites del crecimiento ) alertaba sobre la necesidad de poner límites al consumo para no quedarnos sin recursos naturales y, desde entonces, han llovido evidencias y recomendaciones sobre el desarrollo sostenible y lo insostenible del consumismo. Por primera vez, Naciones Unidas acaba de declarar oficialmente al cambio climático como un asunto de derechos humanos.
Todo converge en que para mantener el ritmo actual de irresponsabilidad consumista se necesitarían tres o cuatro planetas como el nuestro, si tenemos en cuenta los niveles de esquilmación de materias primas y el CO2 que emitimos gracias a que, en los últimos cincuenta años, el consumo se ha multiplicado por algo más que por seis.
Por tanto, si el consumo lleva una progresión exponencial científicamente abocada a un cambio climático y al agotamiento de los recursos en un tiempo no muy lejano, sólo cabe huir hacia adelante en perjuicio de todos (incluidas las generaciones venideras) o trabajar el problema desde la situación actual, todavía reversible.
Estamos ante el reto de implantar una ética para el consumo desde la autocrítica al crecimiento como sinónimo de desarrollo, lo cual es una enorme falacia que sufre la mayoría de habitantes del planeta. Precisamos de una bioética con fuerza legal capaz de influir en la administración de los recursos y que actúe sobre el consumo desaforado, sobre todo en los bienes que ni siquiera son de primera necesidad.
Algunos opinan, cada vez más alto, que somos demasiados… ¿Y por dónde empezamos a eliminar? No creo que el número de habitantes sea el problema cuanto la distribución de la riqueza de la tierra, que aboca a millones de personas a una muerte por inanición o malvivir en la pobreza, cuando las capacidades técnicas continúan al servicio de una minoría que sólo mira por su beneficio económico.
Muchos países en vías de desarrollo contarían con ingresos suficientes como para satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes, si sus gobernantes no se afanasen en colaborar corruptamente en la emulación consumista del Primer Mundo y en la consiguiente dependencia económica.
Un mínimo de responsabilidad exige una posición nítida frente a los abusos económicos. No es cuestión de justicia, que también, sino de pura supervivencia colectiva. Algunos pensadores nada sospechosos, como el sociólogo Daniel Bell, apuntan al hedonismo como el epicentro de la crisis consumista que ha desplazado la razón de la economía desde la solución de las necesidades a la satisfacción desaforada de deseos psicológicos sin fin, de la mano del marketing y al amparo de la sociedad individualista del "y si puedo, ¿por qué no?".
En este marco queda relegado cualquier compromiso ético con las sociedades que no cubren sus necesidades más básicas. El esfuerzo ético del Estado de Derecho debe ser otro: procurar bienestar pero no a costa de la justicia. Duele que el logro de la Sociedad del Bienestar basada en la calidad de vida se haya tornado en cantidad de bienes a costa de la Sociedad Justa y, aún peor, de la Sociedad Viable que ve amenazada la supervivencia. Es una falacia que nos traten como si no existiese más que un concepto válido de modelo económico basado en el consumismo de unos pocos a costa de la subsistencia de muchos más.
Curiosamente, algo tan idealista como trabajar los valores contra las formas de consumo que impiden el igual desarrollo de las capacidades básicas de todas las personas, comienza a resultar imprescindible su abordaje si queremos asegurar mínimamente la supervivencia del planeta, con independencia de la utilidad económica que reporte y de la ideología de cada cual.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |