Editorial
Macrosumarios
las instalaciones especiales de la Audiencia Nacional en la madrileña Casa de Campo parecen haberse convertido en la sede oficial de los juicios contra eso que se ha dado en llamar "el entorno de ETA". Ayer comenzó la vista oral contra el movimiento pro amnistía, que prolongará sus sesiones de lunes a miércoles hasta el próximo 23 de julio. En el banquillo se sientan 23 personas, todas ellas responsables de Gestoras pro Amnistía, para las que el fiscal solicita diez años de condena a cada uno bajo la acusación de "pertenencia a ETA". A juzgar por el manifiesto que los acusados han hecho público, queda claro que renuncian a su defensa porque no reconocen legitimidad a ese
tribunal de excepción . Es evidente que van a hacer una defensa política ante un proceso de intencionalidad política, un proceso que con el precedente del que se derivó del sumario 18/98 tendrá también una sentencia política. Nada que ver con una administración democrática de justicia, por lo tanto. Los macrosumarios a los que nos viene acostumbrando la Audiencia Nacional son una expresión de la anormalidad con la que la justicia española trata las derivaciones procesales del conflicto vasco, condicionadas por el apriorismo de que
todo es ETA según tesis elaborada por algunos jueces estrella, con base en informes policiales muchas veces sesgados y en elucubraciones tópicas de medios de comunicación. Dado todo ello por bueno, los macrosumarios dan lugar a estos juicios de nunca acabar en los que tiene mucha más importancia su pretendido carácter de escarmiento colectivo que la verificación de las pruebas y la presunción de inocencia. El sumario 18/98, el juicio a Jarrai-Segi, el actual contra Gestoras y los que vengan, que vendrán, son para muchos ciudadanos vascos consecuencia de una instrucción judicial derivada de un impulso político, y están sometidos a la coyuntura política tanto en el momento de su celebración como en la envergadura de sus sentencias. En el franquismo, algunos fascistas soñaban con la celebración de un grandioso juicio sumarísimo a los acusados de pertenencia a ETA, quizá en el simbólico escenario de una plaza de toros. Ahora lo que se lleva son estos macrosumarios, en los que la sentencia, según
Olano
, ya está dictada.