
Miguel Buen e Iñigo Urkullu observan los daños en el interior de la casa del pueblo atacada.Foto: ruben plaza
donostia. Ya es una evidencia. ETA está decidida a hacerse notar en la recién inaugurada segunda legislatura como presidente del Gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero de la única forma que sabe, mediante el ejercicio de la violencia. Y lo está haciendo con una fijación especial hacia el Partido Socialista de Euskadi, después de que ayer perpetrara el segundo atentado contra una casa del pueblo en tan sólo tres días.
Si el pasado jueves fueron los vecinos del barrio bilbaíno de La Peña los que sufrieron el sobresalto de la explosión de cinco kilos de amonal contra una sede de los socialistas vascos, ayer fueron los habitantes de la calle Urasandi de Elgoibar los que tuvieron que pasar por el mismo trance con la bomba que ETA hizo estallar de nuevo de madrugada y con el mismo resultado: una casa del pueblo arrasada y decenas de inmuebles afectados.
Idéntico modus operandi , por tanto, para confirmar todas aquellas voces que venían advirtiendo de una inminente escalada terrorista, algo que el propio grupo armado había puesto negro sobre blanco en sus últimos comunicados, en los que situaba además la diana sobre los miembros del PSE. Todo ello en una semana que se antoja trascendental por el inicio hoy mismo del juicio a las organizaciones ilegalizadas Gestoras por Amnistía y Askatasuna -el segundo macrosumario contra la izquierda abertzale radical-, y con la celebración el jueves del pleno urgente en Arrasate que podría dar pie a la expulsión de ANV de la alcaldía.
ETA empleó en el atentado de ayer en Elgoibar un artefacto de unos tres kilos de explosivo aún por determinar, envuelto en una bolsa de plástico, que fue activado mediante un temporizador -la Er-tzaintza encontró en el lugar restos de este componente y de cables-. Un comunicante anónimo realizó una llamada a la DYA de Bizkaia a las 2.32 horas de la madrugada avisando de la colocación de una bomba en la Casa del Pueblo de la localidad guipuzcoana que haría explosión una hora después.
A partir de ese momento, y una vez hubo localizado el paquete sospechoso en el local situado en el número 14 de la calle Urasandi, la Ertzaintza procedió a acordonar la zona y a desalojar a los vecinos de dos portales. Al mismo tiempo, advirtió por megafonía a los habitantes de la zona para que abrieran las ventanas y dejaran las persianas cerradas.
El artefacto estalló a las 3.25 horas, prácticamente en el plazo previsto. La onda expansiva se dirigió hacia el interior de la sede socialista, que sufrió importantes daños en la persiana metálica y la puerta de entrada, así como en un tabique y el conjunto del mobiliario. Del mismo modo, resultaron afectadas diversas ventanas y persianas de los edificios colindantes, así como una decena de vehículos apartados en las inmediaciones.
La Ertzaintza levantó el cordón a las nueve de la mañana, momento en el que se tapió con tablones la entrada del local atacado, en el que había quedado un gran boquete. Al mismo tiempo, unas grúas procedían a retirar los vehículos dañados, que se encontraban agujereados fruto de la explosión, y técnicos municipales limpiaban los restos de cristales y de otros objetos.
Se da la circunstancia de que el local llevaba cerrado tres meses debido al fallecimiento de la persona que lo regentaba, no así varias oficinas que se encuentran en el mismo edificio y que sí acogían actividad. Esta casa del pueblo ha sido además especialmente castigada por la acción de los violentos, y ha llegado a sufrir hasta seis ataques anteriores.
Destaca la mochila bomba que se colocó hace dos años en su entrada, pero de la que sólo llegó a estallar su detonador, no así su potente carga explosiva. Posteriormente, la sede ha sido castigada por la kale borroka y el 13 de diciembre del año pasado su puerta resultó calcinada por un neumático al que prendieron fuego. El resto de la media docena de ataques contra la casa del pueblo se llevaron a cabo con cócteles molotov, cohetes pirotécnicos y artefactos caseros.
máxima seguridad La acción de ETA de ayer ha provocado una rápida reacción por parte del departamento vasco de Interior, cuyo titular, Javier Balza, aseguró en una comparecencia de urgencia en Gasteiz que se va a redoblar la protección a la que ya venían siendo sometidas las casas del pueblo en la CAV por parte de la Ertzaintza.
Tras señalar que, a tenor de los últimos atentados, resulta evidente que los mismos están especialmente dirigidos contra los socialistas vascos, explicó que, a pesar de que "ya existe un plan de refuerzo de la seguridad y vigilancia de las sedes del PSE, nos esforzaremos al máximo en reforzar lo ya reforzado y no vamos a escatimar esfuerzos ni medios para alcanzar la máxima seguridad". Eso sí, "sin bajar la guardia con los demás objetivos amenazados", agregó, para especificar que la comunicación a este respecto con el Ministerio del Interior es plena.
Precisamente, el dispositivo especial creado alrededor de las sedes socialistas vascas al que hizo referencia ayer el consejero de Interior fue el que evitó que el atentado en La Peña desembocara el pasado jueves en una tragedia. Y es que el hecho de que una patrulla de la Er-tzaintza localizara el maletín con el explosivo encadenado en la puerta de la casa del pueblo media hora antes de que ETA anunciara su colocación agilizó sobremanera las labores de desalojo de una zona especialmente compleja para realizar esta tarea. >n.g./agencias
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