Diario de Noticias de Gipuzkoa

Y tiro porque me toca

Secuestros exprés

por miguel sánchez-ostiz enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

e
STOS días, en los tribunales de La Paz, Bolivia, se juzga a los componentes de una banda de criminales que a comienzos del año 2006 secuestraron y asesinaron a tres turistas, dos de ellos austriacos, Katharina Koller y Peter K. Rabitsch, y a otro español, llamado Rafael Hernández Herranz (para más detalles los lectores pueden consultar la página web montada por las familias: www.katharinaandpeter.info). La banda estaba capitaneada por un tipo fornido, más bien bajo de estatura, de cara ancha, inolvidable para quienes alguna vez la tuvieron durante un buen rato a menos de un metro de la suya, apodado el Choco Milán, que se hacía pasar por policía y que utilizaba un peculiar método de secuestro en el que se hizo maestro. Primero la víctima era seleccionada por cómplices que pululaban alrededor de hoteles baratos, agencias de turismo cutres, una mesa al fondo de un patio, muchos carteles turísticos, mapas, y pago cash en dólares americanos, que en realidad no ofrecen más que microbuses más o menos desvencijados que van y vienen de La Paz a Tiwuanaku y Copacabana. Después, en la calle, a plena luz de día, un tipo ataviado de turista pobretón se acercaba a la víctima con un plano chungo de La Paz en la mano y le pedía ayuda porque estaba perdido. En ese momento el Choco Milán, acompañado o no de un ayudante que quedaba en un segundo plano, hacía aparición en escena y preguntaba "¿Hotel?". A lo que el gancho, y falsa víctima para la ocasión, podía responder "España" o "Irlanda" o lo que fuera. El Choco Milán sacaba su documentación de policía, exigía el pasaporte y amedrentaba a las víctimas con asuntos de terrorismo, compra de cocaína o de marihuana que podía llevar el gancho para hacerse detener, de no tener los papeles en regla y les obligaba a montarse en un coche que aparecía como por ensalmo cerrando el paso. Una vez en su interior, el Milán ordenaba al chofer que fuera a la delegación o al cuartel, mientras procedía a registros personales, incluida la raja del culo, para encontrar la droga escondida y robarles todo lo que llevaban encima. A veces las tiraba a medio camino, en un descampado, otras las llevaban a falsas comisarías donde las mantenían secuestradas hasta que les vaciaban las cuentas corrientes a través de las tarjetas de crédito. Para conseguir el PIN nada como apalear de manera salvaje a la víctima o drogarla con burundanga (escopolamina). Nadie sabe cómo puede reaccionar si el miedo se apodera de él. Ése pudo ser el método empleado para secuestrar a los turistas austriacos o al español. Hacía años que el Choco Milán utilizaba ese método de asaltar turistas. Los austriacos y el español tuvieron menos suerte que sus predecesores. Los asesinaron. A los austriacos los asfixiaron y ahorcaron, al español le pegaron tres tiros mientras dormía, uno de ellos en la boca. Las víctimas fueron enterradas en un cementerio clandestino del extrarradio de la capital por unos mendigos alcohólicos que ofician de sepultureros a los que pagaron unos 8 euros (cuando de ordinario cobran unos 80 céntimos por el servicio), algo de comida y botellas de singani, aguardiente quemapecho. De no ser por la tenacidad del padre de Peter Rabitsch, que contrató a una agencia de israelitas especializada en secuestros, no habría pasado nada. El Choco Milán tenía cómplices en la policía. La misma que en otras ocasiones cuando las víctimas pretendían poner una denuncia las citaban para otro día, so pretexto de que era domingo y, por ejemplo, a la misma hora en que debían tomar un avión. A raíz de este caso el Gobierno de Evo Morales se vio obligado a disolver la Policía Técnica Judicial y sustituirla por la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen. No consta, y es lástima, en qué se pringaron los representantes españoles por lo que se refiere a cuestiones que no fueran de mero trámite. Es inútil acudir a las hemerotecas para encontrar noticias de este suceso. La queja del austriaco ha sido clara. Del asunto, en España, apenas se ha hablado y el español no cuenta con una acusación privada que sostenga y haga valer los derechos del muerto, con independencia del ministerio fiscal. En casos como éste la acusación particular es algo más que imprescindible. No es la del Choco Milán la única banda de criminales que ha desarticulado la Policía boliviana desde la llegada a la presidencia de Evo Morales, empeñado en una renovación nacional que no gusta, desde luego, a los terratenientes y latifundistas, herederos de los barones del estaño que saquearon el país, propietarios de tierras con títulos dudosos, que ahora mismo mantienen a guaraníes en condiciones de semiesclavitud, como le acaban de demostrar al cardenal primado. Bolivia no es el paraíso de la delincuencia y de la barbarie. Ésa es una visión siempre interesada de quien pretende imponer orden, su orden, echar a correr la propaganda negra del Gobierno inerme frente al crimen o alentando el enfrentamiento armado. La delincuencia generalizada beneficia siempre a quien pretende imponer modelos algo más que meramente autoritarios y usa del populismo. El orden, la seguridad, que son bienes deseables, son una trampa en la que caen libertades como cardelinas con cardo y liga; el callar las realidades y falsearlas, otra. La nueva Bolivia es un país por hacer y un polvorín sobre el que se ceban los intereses criminales de las transnacionales, la mentira, el silencio y la mala intención de, por ejemplo, esa derecha española que no duda en publicar que se ha visto desfilar a la ETA al lado de Evo Morales, y en apoyar todos los intereses económicos y culturales, por injustos que puedan ser, que no sean los legítimos de los indígenas o pueblos originarios, los que, en conjunto, suman el 70% de la población, y en silenciar el origen y hasta pasado nazi (ustachas croatas, por ejemplo) de algunos de los demócratas de toda la vida, amigos de su constitución particular, al servicio de sus particulares intereses, que defienden la pura y simple secesión. Bolivia, ahí queda.

buscar vivienda en gipuzkoa
miles de casas y pisos en navarra
DEPORTESCopa
REAL UNIÓN-BETIS
El Real Unión se enfrentará al Betis en los octavos de final de la Copa del Rey
SUSCRÍBETE
BOLETÍN DE TITULARES DEL DÍA
Introduce tu dirección e-mail y recibirás cada mañana los titulares más importantes en tu correo

Haznos tu página de inicio | Visite también www.noticiasdealava.com | www.noticiasdenavarra.com

© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA · Tel 943 319 200 · Fax Administración 943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902

Enlaces patrocinados: Inmobiliarias | Disfraces | Agencias de publicidad | Tiendas de electrónica | Cirugía estética | Inmobiliarias | Asesorías | Peluquerías | Muebles | Clínicas | Seguridad | Mudanzas | Viajes | Hostales | Taxis | Hogar | Hoteles | Cerrajeros | Farmacias | Rótulos | Armarios | Trabajo | Hosting |
Ocio en Gipuzkoa | Hoteles en Madrid | Hoteles en Barcelona |