
Guillermo De la Dehesa, en un momento de la entrevista realizada ayer en el hotel María Cristina de Donostia.Foto: iker azurmendi
Donostia. A sus 67 años, Guillermo De la Dehesa tiene claro que su privilegiada mente económica no funcionaría igual sin ejercitar también el cuerpo. Todos los días procura salir a correr unos kilómetros a primera hora de la mañana y eso hizo ayer, bajo una intensa lluvia, por las calles de Donostia y el parque de Cristina Enea, antes de acudir al Palacio Kursaal para ilustrar a los asistentes sobre la situación económica actual y su previsión a corto plazo.
Solbes acaba de rebajar la previsión de crecimiento económico para el primer trimestre. ¿Cómo ve usted la evolución económica para este año?
Todo va a depender de las distintas incertidumbres que planean sobre la economía, principalmente la crisis crediticia y la burbuja de la vivienda. De todos modos, estaba claro que España tenía que ver bajar de alguna manera el crecimiento económico después de catorce años históricos, con aumentos anuales del PIB del orden del 3,5%. Esta evolución positiva se ha debido fundamentalmente a dos factores. Por un lado, la caída drástica de los tipos de interés a raíza de la entrada de España en 1994 en la Unión Monetaria Europea, que le dio a la economía un empujón monumental. Por otro lado, cuando ese impulso comenzó a decaer entraron en el país cuatro millones de inmigrantes, que han proporcionado un nuevo empuje a la actividad.
Pero, ¿está la economía tan mal?
No, en absoluto. Lo que sucede es que se está acelerando la desaceleración. Estimo que en este primer trimestre pasado habremos crecido un 2,8%, lo que significa siete décimas menos que en los últimos tres meses de 2007. Al final, este año creceremos bastante menos. Las medidas fiscales del Gobierno van a mantener el consumo pero ya estamos en una fase de desaceleración y de bajada de la tasa de crecimiento. El Fondo Monetario Internacional, el más realista en sus previsiones, cifra el aumento del PIB español para este año entre el 1,5% y el 2%. Aun así, estos porcentajes son siete décimas superiores a las previstas para la Zona Euro. En definitiva, la economía española reducirá su marcha pero esta circunstancia durará poco; tan sólo un año y medio.
¿Cuáles van a ser las claves para sobrellevar este ciclo?
El impulso de la obra civil anunciado por el Gobierno va a tener un impacto muy importante, pero lógicamente tardaremos en ver sus efectos en el empleo y el consumo. Otra clave es que está mejorando la productividad, que había estado estancada muchos años. Además, este periodo nos coge en un momento en el que las familias, a pesar de que están hipotecadas, se encuentran en una mejor situación laboral que en 1993. En esta desaceleración el paro no superará el 11%, es decir, tres décimas más que ahora. Además, tenemos un mercado laboral mucho más flexible. Los inmigrantes tienen una enorme movilidad, tanto geográfica como intersectorial y aceptan temporalmente bajadas salariales.
Pero eso supone una fuerza de trabajo que los sindicatos consideran como explotada...
Yo les pondría el ejemplo de Estados Unidos, donde las recesiones son mínimas, duran como máximo seis meses, porque la economía es tan flexible que los mercados se ajustan por los precios y no por las cantidades. En ese país se ha desplomado el mercado de la vivienda un 25% y ya está funcionando de nuevo. Y con los salarios pasa lo mismo. La gente prefiere aceptar de manera temporal una bajada salarial a perder el empleo. Es muy duro pero la economía se recupera mucho antes.
¿Qué opina de la situación del mercado de la vivienda?
Desgraciadamente, en España el 84% de las familias son propietarias de, al menos, una vivienda. Es el país con el porcentaje más elevado del mundo. No hay viviendas de alquiler, con lo que la movilidad geográfica de la fuerza de trabajo es nula. Durante un tiempo, la segunda vivienda fue un negocio fabuloso pero muchas de esas personas que invirtieron se han quedado colgadas. Y luego están los pisos terminados que no se venden, unos 850.000 actualmente.
¿Coincide con el Banco de España en que no se debe echar mano de medidas proteccionistas?
Por supuesto, coincido. Creo mucho en el papel que pueda tener la política fiscal para suavizar este ciclo, que podría ayudar incluso al mercado laboral. Yo rebajaría la carga impositiva de los trabajadores que cuentan con menores salarios. También extendería el seguro de desempleo a determinados trabajadores que se van a quedar en paro y sin nada. Serían buenas medidas ante la desaceleración porque posibilitarían que todas esas personas mantuvieran el consumo, que supone el 70% del PIB.
¿No cree que puede haber excesiva concentración en el sector energético en el Estado?
El problema no es ése, sino, a medio plazo, la seguridad de abastecimiento de energía. Lo más importante que se puede hacer ahora mismo en Europa es que todos los países estén interconectados, cosa que no existe. España y Portugal están en una isla energética y sólo estamos conectados al gas del norte de África y no al de Rusia y Noruega, que se detiene en Francia. Y en lo que se refiere a energía eléctrica, no tenemos conexiones con Francia y el resto de Europa. La ssituaciones de excesos y defectos de suministro se podrían arreglar con conexiones. Hace falta una Unión Europea totalmente interconectada energéticamente.
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