Editorial
Se veía venir
IENTRAS persista en este país la realidad de un sector no irrelevante de ciudadanos que aceptan el ejercicio de la violencia terrorista como apoyo a sus reivindicaciones políticas, las consecuencias de la acción de ETA seguirán perdurando más allá, mucho más allá de los días de duelo. El día 7 de marzo ETA asesinaba en Arrasate al ex concejal socialista
Isaías Carrasco
, y transcurrido ya un mes aquel crimen mantiene todavía convulsionada la vida política vasca y perturbada la convivencia ciudadana. La necesidad urgente, con la urgencia del dolor extremo y del horror aún caliente, de responder a la bochornosa ausencia de la alcaldesa
Ino Galparsoro y la insoportable impasibilidad de sus compañeros de ANV en la Corporación, elevó casi a cuestión de Estado una moción de censura contra el gobierno municipal arrasatearra que, ya en imparable determinación, se pretende extensiva a todos los ayuntamientos en los que ANV gobierna en minoría. Y ya, aprovechando la coyuntura, tomar decisiones sobre nombres de calles y plazas. Como era de esperar, la macabra irrupción de ETA ha desencadenado el lado más oscuro de la vida política. Comenzando por la cada vez más irritante ausencia de pronunciamientos éticos por parte de la izquierda abertzale oficial (ANV tendrá que responder de esta contradicción histórica desde que le prestó sus siglas) ante lo que no tiene otra calificación que la de asesinato, se han ido acumulando durante este espacio de tiempo estrategias políticas, ambiciones de gobierno, incoherencias flagrantes, presiones internas, oportunismos y otras miserias que siempre se pescan en estos ríos revueltos. Las consecuencias demoledoras de los atentados de ETA han vuelto a enturbiar las relaciones entre los que, desde siempre, han rechazado la violencia y con el asesinato de Arrasate como fondo se entrecruzan acusaciones y reproches en los que se adivina más el interés táctico partidario que la intención de hacer frente unidos al mayor obstáculo para la convivencia, que es la violencia política. Entre los despropósitos más notorios está la virulenta e injusta arremetida de
Patxi López contra el lehendakari y su Gobierno a cuenta de la moción de censura en Arrasate, como poniendo en duda su firmeza contra ETA. Que se note que ya es candidato.