Editorial
El principio del fin
ROBABLEMENTE la noticia más comentada en relación con el nuevo Gobierno que ha perfilado José Luis Rodríguez Zapatero tiene esta vez género y es femenino. El presidente del Gobierno ha decidido predicar con el ejemplo al apostar por un nuevo equipo humano que tiene "fuerza política", es "normalizador" y cuenta con una "notable" capacidad de gestión y que, además, por primera vez tiene más mujeres que hombres. El avance es sustancial respecto a épocas pasadas y tiene mucho que ver con los logros ya conseguidos en lo que a la incorporación de la mujer a los distintos ámbitos de la esfera pública se refiere. Desde ese punto de vista es una decisión plausible. Sin embargo, cabe esperar que lo que Zapatero ha tenido en cuenta a la hora de designar a sus ministros y ministras sea su capacidad política y de gestión, más allá de su condición masculina y femenina; eso indica, de entrada, que lo verdaderamente importante es garantizar que todos y todas puedan llegar a determinados puestos en igualdad de condiciones y que nada se presuponga por cuestión de género. Facilitar el camino para que con las mismas condiciones existan las mismas oportunidades, algo que todavía no se da en demasiados espacios, sobre todo laborales. Quizás por ello no estuvo muy acertado Zapatero cuando se le preguntó por la elección de Carme Chacón como ministra de Defensa, la primera mujer en acceder a ese cargo, y respondió que estaba convencido de que ella podía hacerlo igual de bien que un hombre, incluso mejor. Sobra el comentario. Todo ministro o ministra debe intentar hacerlo igual o mejor que su antecesor o antecesora. Y en esa línea de seguir abriendo caminos se enmarca sin duda la puesta en marcha de un Ministerio de Igualdad, una cartera que se crea por primera vez, y cuyo nacimiento aspira a ser nada menos que "el principio del fin de la discriminación de la mujer". Para ello abordarán dos grandes áreas todavía no cubiertas: la aplicación de la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres, aprobada en 2007 e incumplida especialmente en el ámbito empresarial, político y social, y la aplicación y seguimiento de la Ley Integral contra la Ley de Violencia de Género para acabar con la "plaga" del "machismo criminal". Un ministerio, por desgracia todavía hoy, más que necesario.