
vitoria. Escaso espacio el que concedió ayer el aspirante a reeditar la Presidencia, José Luis Rodríguez Zapatero, a la política antiterrorista y al Estado autonómico, nulo a la hoja de ruta del lehendakari y a su oferta de diálogo. Zapatero cumplió con las expectativas y planteó un compromiso de unidad contra ETA a todas las fuerzas de la Cámara y con especial énfasis al PP, un esquema de oferta que repitió en otras cuestiones. La necesidad de revisar la financiación autonómica fue una de las pocas concesiones que el presidente en funciones hizo al ámbito autonómico, en un discurso centrado en la situación económica y la política social y con algunos espacios reservados -actualidad manda- a la crisis del agua en Cataluña y la reforma de la Justicia.
El candidato socialista tardó casi una hora en referirse a la política antiterrorista en la intervención que abrió ayer el debate de investidura, que hoy continuará en el Congreso con la primera votación del candidato. La sesión de ayer dejó claro que, al contrario que en la anterior legislatura, ETA está lejos de ocupar la primera plana del debate político -apenas tres minutos del discurso de casi hora y media de Zapatero- y que no es voluntad del Gobierno, ni de lejos, que un eventual acuerdo político para Euskadi lastre de salida su gestión. Pero a buen entendedor pocas palabras bastan, y el líder socialista dejó caer que queda abierta la legislatura para concluir las reformas estatutarias pendientes, dentro del marco constitucional; quizá la única referencia por elusión a la propuesta del lehendakari.
Esta cuestión sólo llegó a la tribuna de la mano del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, quien recuperó la propuesta de "un pacto para la convivencia". "El dilema es entendimiento o caos", sentenció Erkoreka antes de hacer una encendida defensa de la pluralidad de la sociedad vasca. Y Zapatero entró al trapo, poniendo la Constitución como marco para cualquier acuerdo, desde el pacto en Euskadi y el respeto a la voluntad de la mayoría: "No se puede hacer sólo con el 50% y menos cuando un proyecto no se sabe a dónde va", advirtió en su única alusión a la hoja de ruta del lehendakari. Voluntad de diálogo sí, dijo, pero con este terreno de juego, y Erkoreka se quedó "sin conocer la propuesta" de Zapatero.
CAL Y ARENA Escuchando el discurso de investidura de Zapatero, la sensación fue que su principal destinatario era la bancada popular , a la que comprometió en todo su discurso con peticiones de diálogo y consenso. Pero el presidente en funciones dio una de cal y otra de arena y tampoco descuidó a otros grupos, ganándose con su intervención sobre la política del agua y su anuncio de publicación de las balanzas fiscales autónomas la abstención de CiU y aceptando revisar la Ley Electoral como le pedía IU.
Evitando en su discurso cualquier referencia a la moción de 2005 que amparó su proceso de diálogo con la organización terrorista y que el PSOE dio el lunes por "derogada de facto", Zapatero preparó en su breve alusión inicial a esta cuestión una pista de aterrizaje para que el PP se sume a una "estrategia antiterrorista compartida por todos los grupos de la Cámara, insisto, quiero que sea de todos los grupos".
Ni salidas dialogadas, ni procesos de paz: "ETA ha desaprovechado las oportunidades que la democracia, sin renunciar ni a uno solo de sus principios ni a una sola de sus reglas -el único momento que Zapatero dedicó a defender su gestión del alto el fuego de 2006-, les ha ofrecido en la legislatura que acaba. Con ello, hacen más negro aún su destino. (...) ETA sólo tiene un destino, poner fin a su barbarie criminal definitiva e incondicionalmente".
El cabo lanzado por Zapatero no acabó de convencer al líder del PP, Mariano Rajoy, que sigue manteniendo como referente el Pacto Antiterrorista en fondo y forma y, en este último aspecto, Rajoy dejó claro ayer que los pactos de Estado deben tener como interlocutores principales a PP y PSOE "y si luego se suman otros, mejor", un gesto que Zapatero le afeó posteriormente. Rajoy no pudo evitar en su primera intervención exigir rectificaciones a Zapatero pero reconoció que la música del discurso del presidente no le desagradó.
Hay otras dos materias sobre las que el jefe del Ejecutivo en funciones planteó al PP la necesidad de abordar un pacto de Estado: la reforma de la financiación autonómica y la renovación de los órganos judiciales -Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial- como primer paso para una reforma global de la Justicia.
>MIREN IBÁÑEZ.
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