
donostia. Iñaki Badiola sustituyó ayer por sorpresa a José Ramón Eizmendi por Juan Manuel Lillo en el banquillo realista para las once últimas jornadas de Liga. El tolosarra asume la dirección de la Real bajo la presión de alcanzar el ascenso. El presidente donostiarra anunció que el nuevo entrenador ha fichado por la Real y que se juega su contrato "a éxito", ya que, si no sube, sólo cobrará una mensualidad. Además, confirmó que formará parte del organigrama técnico la próxima campaña y si logra el objetivo, tendrá "muchas opciones" de continuar al frente del equipo en Primera: "Con esta decisión buscamos un revulsivo tras los últimos tres resultados. José Ramón es un hombre de mi equipo, que va a volver a dirigir al Sanse. Asumí la responsabilidad al nombrarle entrenador del primer equipo y también asumo la de sustituirle por Juanma para intentar mejorar en esta txanpa final. El motivo de la sustitución es sólo la búsqueda de frescor, de un revulsivo. Creemos que es lo mejor para todos". Badiola confirmó que el nuevo técnico era uno de los elegidos para entrar en el nuevo staff técnico: "Nos hemos reunido en seis ocasiones desde el 14 de diciembre, todas ellas en Madrid salvo la última. Era una de las personas que iba a formar parte del nuevo proyecto, con el director deportivo y otros dos técnicos. Tengo que agradecer la flexibilidad que han mostrado los dos. A Eizmendi, al que, como profesional, le ha dolido dejarlo, y a Lillo, que ha estado en muchas ocasiones cerca de entrenar a la Real. Es un hombre de fútbol. No nos va a temblar el pulso a la hora de adoptar decisiones para mejorar y alcanzar el objetivo de subir por la afición y el club". Badiola decidió el relevo el lunes (tenía en mente a Lillo o Loren), el martes cerró la negociación con el tolosarra y ayer al mediodía le confirmó a Eizmendi su cese. El presidente reconocía que era obvio que "si hubiéramos ganado dos de los últimos tres partidos, no estaríamos en esta tesitura. El fútbol es así. Podemos tener infinidad de ideas dinamizadoras, pero si no entra el balón, no se valora el trabajo que hacemos. Tomamos decisiones para intentar lograr las dos. Estoy muy tranquilo, sin agobios. Tengo muy buena pinta y sigo corriendo todas las mañanas".
SIN MARGEN DE ERROR Lillo, que no entrenaba desde 2006, se mostró muy ilusionado y reconocía que había estado cerca de entrenar a la Real en varias ocasiones: "Así es la vida. La que menos piensas es la que sale. Quedan once partidos y hay una propuesta para que se suba. Vamos a intentar ayudar al máximo para lograrlo. Llegamos sin depender de nosotros, por lo que no se puede errar. No podemos dormir en ninguna excusa. Si pensara que no hay equipo, no hubiera venido. Yo no llego a jugármela ni nada de eso. Lo importante es que vengo a casa, he crecido con la alineación que todos conocemos, yendo a Atocha, un césped que olía diferente. Marco (Boronat) me abría la puerta de Zubieta para charlar sobre el entrenamiento... Esto no es mío, pero lo siento un poco propio. Es la única realidad que hay. Hace tres semanas, con Joserra se estaba en ascenso, por lo que hay un buen trabajo hecho". El tolosarra no entró a valorar los cambios que puede hacer: "Hasta que comparta ratos con ellos. No he seguido muchos partidos, porque vivo en Castilla León, pero ya me he puesto a ver vídeos. Domínguez está conmigo para eso. En pocos días voy a ver hasta los encuentros de pretemporada". Se juntan un presidente y un entrenador con carácter: "Es muy difícil que uno pierda la esencia de cada uno. Sobre qué puedo hacer para mejorar el equipo, prefiero responder no lo sé, antes de parecer tonto. Hay que saber lo que tienes para conocer lo que quieres. Primero voy a mantener reuniones individuales de 15 minutos con todos los jugadores. A partir del entrenamiento de la tarde, la providencia y el instinto me tienen que ayudar. No hay categorías para el fútbol, que es uno solo y lo interpretan los jugadores. A los entrenadores nos entronizan y nos demonizan con mucha facilidad. A mí lo que me gusta es ganar. Cuando he llegado de bombero la inmediatez me ha echado una mano".
ÁRBITROS Y LESIONADOS Badiola, que confirmó que ha quedado el miércoles con Villar y Sánchez Arminio para tratar el tema de los árbitros, dejó abierta la puerta para nuevas incorporaciones antes del final: "Puede haber cambios, por mucho que no piense así algún miembro de la plantilla. Yo no contravendría lo que dice el médico. Si dice que puede jugar y luego recae o no puede hacerlo, ¿qué va a hacer, devolver el dinero?". Lillo estaría encantado con la llegada de Zigic: "¿Quién puede decir que no le guste? Es determinante. El gol se compra". >M.R.
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