
Imagen de las obras de construccción de una urbanización de viviendas realizada por la constructora ACS.Foto: N.G.
E L sector de construcción, en especial el residencial, está a punto de estallar. La burbuja inmobiliaria era real y la crítica situación financiera internacional derivada de la crisis de los préstamos subprime iniciada en Estados Unidos pero repartida por medio mundo ha acentuado los efectos negativos.
Hasta ahora la banca española afirmaba, y es verdad, que no estaba afectada por las subprime porque no habían acudido a ese tipo de productos financieros, todos sus préstamos están en balance y, en teoría, provisionados pero dicho esto no es verdad que no se vaya a ver afectada de forma negativa por el parón de la construcción.
Y los datos empiezan a ser demoledores: la compraventa de pisos ha caído un 27% en el Estado, con las cifras interanuales de enero, en la CAV llega al 22% pero en el caso de Gipuzkoa el parón es total con un descenso cercano al 40% y vendiéndose más pisos nuevos que de segunda mano. A ello hay que añadir que el número de hipotecas se ha recortado en un 12% y, siempre en el caso vasco, la cuantía media de las mismas se ha reducido en casi un 20% hasta situarse en poco más de 200.000 euros.
Más datos, el porcentaje de nuevas viviendas iniciadas este principio de año en el Estado es un 50% inferior al del pasado ejercicio.
Resultado de este descenso de actividad, según informa la secretaría de Estado de Hacienda, los ingresos por IVA de la pymes en los dos primeros meses del año son un 16% inferiores.
Con este panorama las entidades financieras, bancos y cajas de ahorros, ven reducida de manera sustancial su principal actividad: la venta de dinero.
Y venden menos dinero porque hay menos demanda y la que hay no la atienden por dos razones: o no tienen dinero disponible para prestar porque el interbancario está parado pese a las inyecciones masivas de fondos de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos y del Banco Central Europeo (BCE), y/o no se fían de que los solicitantes de los préstamos puedan devolverlos en las condiciones contempladas en los contratos. Y esto último es un gran problema.
La banca española no tiene subprime pero sí tiene miles de préstamos concedidos a particulares por el teórico cien por cien del precio de un piso, precio que, como ya reconocen los propios promotores, está bajando un 10% pero que, según el Banco de España, aún tiene que descender más porque el precio de la vivienda está sobrevalorado en cerca de un 30%.
Imagínense la situación, hace un par de años un banco concede un préstamo de 600.000 euros para la adquisición de un piso, el cien por cien del valor de mercado, dos años después con la subida de los tipos de interés y la fuerte inflación, el comprador tiene que hace frente a unos pagos muy onerosos y si trabaja en una empresa de servicios relacionada con la construcción puede pasar por el paro pues la patronal de promotores inmobiliarios calcula que el sector de la construcción español perderá 600.000 empleos este año. El comprador no puede hacer frente a los pagos y pone el piso a la venta, a la vista del mercado actual, con descenso de precios, ni siquiera cubre el importe de la hipoteca que debe al banco o caja. Resultado un aumento de mora en las entidades financieras o una renegociación de la deuda, con quitas, que lastrará los resultados bancarios.
Con todo, los particulares, a fecha de hoy, no son el mayor problema de la banca española.
El verdadero problema de los bancos y cajas de ahorros están en el elevado nivel de riesgo que tienen contraído con las empresas inmobiliarias. Las principales inmobiliarias y constructoras del Estado español, un total de 16 sociedades, Metrovacesa, Colonial, Astroc, Urbis, Fadesa, Reyal Urbis, Sacyr, ACS, Ferrovial, OHL, Acciona, FCC, etc., mantenían una deuda neta de unos 126.000 millones de euros en 2007. De este modo, sus compromisos financieros suponían casi 9 veces el montante total de su resultado bruto de explotación (Ebitda).
Su deuda equivale a cerca del 12% del PIB y a más de un tercio del crédito total concedido al conjunto de promotores el pasado año.
Además, según datos del Banco de España las cajas de ahorros han valorado como dudosos préstamos inmobiliarios por importe de 1.600 millones de euros lo que supone un 170% más que hace un año y esto, reconocen en privado, no ha hecho más que comenzar.
Un dato resulta esclarecedor de por qué la banca sí está expuesta a la crisis inmobiliaria de manera notable. Más del 40% del dinero total que han prestado los bancos en el Estado está relacionado con el negocio inmobiliario.
De ahí que empresas inmobiliarias del tamaño de Colonial, Fadesa-Martinsa, Reyal Urbis, Astroc se vean enmarcadas en procesos de renegociación de la deuda con la banca y, en otros casos, directamente en procesos de suspensión de pagos, desde pequeñas como la vasca Ereaga, a otras de mayor tamaño como la levantina Llanera, o las madrileñas Cosmani, Seop, y Prasi. Ahora la banca tendrá que pagar en sus cuentas de resultados la alegría con que prestó dinero a un sector que tiene grandes problemas para hacer frente a sus compromisos.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |