Editorial
Que tome nota Sarkozy
aunque tradicionalmente en el Estado francés las elecciones municipales suelen ser benévolas con el partido que perdió las generales, los resultados de la segunda vuelta han cambiado desde el pasado domingo la configuración política de la mayoría de los ayuntamientos importantes. Y el cambio ha sido tan espectacular que ha superado con creces esa especie de consuelo tradicional, dejando a la UMP presidida por
Nicolas Sarkozy
tan malparada que se interpreta como una espantada general de buena parte de los electores que le llevaron al Elíseo. Los franceses se han inclinado por los candidatos de izquierda, mayoritariamente del PSF a pesar de que la derrota en las generales de Ségolène Royal había dejado muy malparada a la formación socialista. Puestos a malos presagios, ni siquiera cuenta Sarkozy con el consuelo del muro antisocialista de
François Bayrou , el líder del partido centrista Modem, que ha perdido en Pau y pone en duda la viabilidad de la fuerza que fundó con vocación de bisagra. Los electores han dado un serio aviso a una presidencia tan dinámica como estridente y que, dada la espectacularidad de la derrota, parecen exigirle que vaya tomando nota. El Gobierno del mediático presidente aún no ha hecho más que iniciar la puesta en marcha del programa de reformas que le llevó al cargo, y a estas alturas queda claro que la mayoría no sintoniza con su estilo entre frívolo, populista y personalista. Los resultados adversos y la elevada abstención, 35%, revelan que la decepción ha alcanzado a una parte no pequeña del electorado conservador, y crean un estado de ánimo que debilita a Sarkozy y refuerza a un partido socialista internamente desmadejado. Esos mismos resultados negativos ha cosechado la UMP en Iparralde, donde a pesar de que mantienen el poder en Baiona, los independientes y los socialistas se han hecho con buena parte de ayuntamientos. Tanto en las elecciones municipales como en las cantonales, las formaciones abertzales han obtenido un algo más que discreto resultado con claro ascenso de Euskal Herria Bai, mientras que los socialistas recuperaban también posiciones a costa de la UMP y el centro derecha. En resumen, unos resultados de los que Nicolas Sarkozy deberá tomar nota.