Editorial
Superar el bloqueo
RAS aclararse en las urnas quién y qué partido iba a ocupar el Gobierno español, e independientemente de valoraciones partidarias, se manifiesta de forma inquietante qué va a suceder en Euskadi a corto plazo y cuál va a ser el desenlace adecuado para superar la situación de bloqueo en que se encuentra el conflicto vasco. Propuestas en firme, sólo hay una: la "hoja de ruta" presentada por el lehendakari
Ibarretxe
, un proyecto detallado y hasta fechado en plazos. El primer paso en esa hoja de ruta era una apelación al acuerdo con el Gobierno español, un pacto político basado en el rechazo a la violencia y el respeto a la voluntad de la sociedad vasca. Por más que la interpretación política y mediática de la propuesta se centró de manera morbosa en la consulta para descalificarla en su totalidad, y a pesar de que en una primera visita a
Zapatero la tensión preelectoral impidió cualquier principio de acuerdo, Ibarretxe debe volver a intentarlo. Es preciso lograr entre ambas partes un acuerdo adecuado a la realidad de la sociedad vasca actual, que no demanda adhesión a conceptos abstractos sino proyectos concretos que contemplen el respeto a la voluntad de los vascos, por supuesto, pero también que se pongan las bases para una Euskadi del futuro. Derecho a decidir, pero concretado en su proyección social, económica, cultural, de forma que no se limite a conceptos abstractos ni se vea coartado por imposiciones ajenas a una verdadera voluntad de acuerdo. Es preciso iniciar cuanto antes ese proceso de acuerdo, más allá de variables que no pueden ser controladas, como la crisis que puede abrirse en la Cámara vasca si hay que recomponer la Mesa del Parlamento por inhabilitación judicial de Kontxi Bilbao, o el incierto futuro del procesamiento del lehendakari, o la previsible ilegalización de ANV y EHAK antes del verano, o la descerebrada intervención de ETA. Ante este panorama de circunstancias no controladas, sólo cabe centrar los esfuerzos en el acuerdo político que, una vez iniciado, y si la voluntad de Zapatero es propicia, como parece, puede incluso variar los plazos propuestos en la hoja de ruta del lehendakari sin que la sociedad vasca se lo demande, ni por ello se deteriore su encomiable intención de superar el bloqueo tras la ruptura del alto el fuego.