Editorial
El reto de la nueva Adegi
Tras el cese del secretario general de Adegi y su adjunto,
José María Ruiz Urchegui
y
Arturo García, respectivamente, por "razones de índole organizativa" por parte del Consejo Rector de la asociación empresarial guipuzcoana y al margen de las profundas heridas que han podido producirse, incluso en el terreno personal, ahora toca pasar página y afrontar el futuro desde la tranquilidad, el trabajo y la responsabilidad. Adegi no es una asociación al uso que representa los intereses de un colectivo social, ni mucho menos. Ocupa en la sociedad guipuzcoana el rol de ser un agente social con un peso importante en el entramado institucional porque como instrumento de representación de los empresarios está directamente relacionada con el progreso y el desarrollo del territorio. Por eso, la crisis que ha vivido Adegi ha tenido su influencia, en mayor o menor medida, en el conjunto de los ciudadanos guipuzcoanos porque de su resolución o no dependía el funcionamiento de la estructura organizativa que se ha dotado la sociedad guipuzcoana. Por eso, es bueno que el presidente,
Eduardo Zubiaurre, y el nuevo secretario general,
José Miguel Ayerza , centren sus esfuerzos y su trabajo en el orden interno de la asociación, mucho más cerca de aquellos asociados que han mostrado su desacuerdo con la manera de proceder a la hora de afrontar un relevo que debería de haber sido ordenado y consensuado. De ahí que el primer objetivo de la hoja de ruta de Zubiaurre y Ayerza debe ser, ante la ausencia de dos personas que representan en sí mismas los 30 años de historia de la asociación, tratar por todos los medios de llenar ese vacío tendiendo puentes a aquellos que dentro de la asociación representan el pasado para que formen la base de la nueva Adegi que se quiere proyectar. La tarea no es fácil, dada la situación traumática que ha vivido la organización en los últimos días, pero llegados a este punto, hay que afrontar el futuro desde la perspectiva de que una nueva generación de empresarios ha irrumpido con fuerza para dar un vuelco a unas organizaciones que, probablemente, vivían más del pasado que del presente y el futuro. Por eso, Adegi, como lo ha sido siempre, puede ser una vez más el referente del cambio de una nueva mentalidad empresarial en Euskadi.