
El candidato González, durante un mitin en Albacete en 1979.
Los candidatos y los partidos políticos han ido abandonando poco a poco las tradicionales precampañas y campañas de coche y caravana de periodistas en autobús y ahora utilizan el avión con mayor frecuencia, y con pasión, y como siempre, la televisión. El precursor de los conquistadores del aire fue el veterano dirigente comunista Santiago Carrillo, que en las elecciones generales del 82 hizo toda la campaña del PCE en avioneta.
El avioncito partía del aeropuerto de Madrid-Barajas casi todos los días y por la noche regresaba a Madrid, pero presentaba el inconveniente de que las plazas eran limitadas. En concreto, la agencia Efe disponía de una plaza y había que decidir cada jornada si viajaba con Carrillo un redactor o un fotógrafo.
Carrillo hizo entonces una campaña tradicional de mítines y ruedas de prensa, hasta el día en que se le ocurrió ir a Valencia para visitar los pueblos afectados por las inundaciones provocadas por la rotura de la presa de Tous. El barrizal en aquellos pueblos era inmenso y algún periodista tuvo que tirar el traje.
Frente a la campaña aérea del PCE, el PSOE hizo en el 82 una campaña a ras de tierra: Felipe González se desplazó en un autobús de los que se utilizaron en el mundial de fútbol de aquel año, acompañado de un montón de periodistas.
González era entonces un líder asequible que igual se fumaba el paquete de Ducados de un periodista que le daba a otro un habano de los que le regalaba Fidel Castro, y con ellos hacía kilómetros, muchos kilómetros, de carretera.
Pero el rey indiscutible de la carretera mientras fue líder de su partido era Manuel Fraga. Sus campañas eran demoledoras para los periodistas, que seguían a su coche -el famoso Volvo verde- en autobús o furgonetas -de las de antes- y que algunas veces se quedaban en tierra porque debían pasar sus crónicas y la caravana no esperaba.
Como ejemplo, la primera jornada electoral de las elecciones del 86: Madrid-Cáceres-Badajoz-Madrid-Pamplona. Fraga también aprovechaba los días para recorrer mercados, saludar a las amas de casas y entregar en mano la propaganda casi puerta a puerta por las calles. Como en la Gran Vía de Bilbao, donde Fraga se paseaba con un enorme paraguas con los colores rojigualdos. Eso sí, acompañado de una docena de periodistas como mucho y una treinta agentes del orden como poco.
Cuando Felipe González llegó al Gobierno abandonó la campaña del autobús con periodistas y a los mítines él iba por un lado y los periodistas por otro. Además, la caravana del PSOE en bastantes ocasiones seguía al entonces vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, especialista en hostigar a la derecha.
Adolfo Suárez, que había fundado el Centro Democrático y Social en 1982, hizo campaña en las generales de 1986 a bordo de un autobús, unos comicios que convirtieron a este partido en la sorpresa, al quedar como la tercera fuerza del Congreso, con 19 diputados, y 3 escaños en el Senado.
Fue una campaña en la que el ex presidente del Gobierno con UCD compitió por el espacio del centro con el Partido Reformista Democrático (PRD), fruto de la llamada Operación Roca , que no conseguiría ningún escaño.
Tras el vendaval del patrón Fraga llegó José María Aznar, que siguió mientras estuvo en la oposición la pauta marcada por aquél, lo que provocaba quejas de periodistas por el ritmo frenético de las campañas.
Las primeras elecciones generales de Aznar, en 1989, siguieron el esquema de Fraga en cuanto al autobús. No había muchos periodistas y todos cabían en el vehículo, el candidato era accesible, capaz de contar chistes verdes o charlar de fútbol con los informadores en el fondo del autobús.
Sin embargo, la popularidad del que sería primer presidente del Gobierno del PP creció al mismo tiempo que lo hacían los medios de comunicación y en 1993 la mayoría de desplazamientos se hizo en vuelo regular. Estas fueron las primeras elecciones generales en las que hubo un seguimiento de los candidatos por parte de las nuevas cadenas de televisión. Los periodistas se multiplicaban en pocos años.
'brigada mediática' Así, en las de 1996, la brigada mediática era irreconocible respecto a siete años antes y viajaba en dos aviones privados de alquiler. El autobús o la furgoneta para seguir a Fraga a todo trapo había pasado definitivamente a la Historia.
En los treinta años transcurridos desde las primeras elecciones democráticas, en junio de 1977, también ha marcado la pauta el uso de la televisión por parte de los partidos. Las intervenciones en televisión del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez en las vísperas de las jornadas de reflexión de los comicios de 1977 y 1979 fueron determinantes para el respaldo que consiguió UCD en las elecciones.
La televisión condiciona los actos de los partidos y en muchas ocasiones ajustan su horario al de los informativos, en tanto que los mítines interesan a los líderes, sobre todo, porque dan buen colorido en televisión, pero no desdeñan ponerse delante de una cámara de televisión donde sea para dar su mensaje en píldoras y atacar al adversario.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |