Editorial
La recta final
ESTA noche, como ocurrió el lunes pasado, millones de personas seguirán por televisión el debate entre
José Luis Rodríguez Zapatero
y
Mariano Rajoy , y bastantes menos, en proporción, lo harán en Euskadi. Los mismos argumentos que se emplearon hace siete días para censurar el espacio propagandístico gratuito que se ofrece al PSOE y al PP se repetirán ahora, y estarán igualmente cargados de razones. Porque aunque es cierto que uno de ellos dos, Zapatero o Rajoy, ocupará los próximos cuatro años el palacio de La Moncloa, no lo hará, salvo la desagradable sorpresa de una mayoría absoluta, sin apoyos: no es éste un Estado bipartidista y resulta nocivo para la democracia el empeño de muchos en querer que así sea. En esta recta final de la campaña electoral, que en realidad empezó muchos meses atrás con promesas de toda índole, los partidos ya conocen las numerosas encuestas que este fin de semana han publicado los medios de comunicación, además de las que han elaborado sus propios gabinetes. Y existe un denominador común en todas ellas: el triunfo del PSOE por un estrecho margen. Pero no sólo se han realizado sondeos para conocer el sentido del voto de los ciudadanos. La segunda entrega de la encuesta de NOTICIAS DE GIPUZKOA ofrecía un diagnóstico sobre el derecho a decidir y la pacificación que no debería pasar desapercibido a los dos grandes partidos que se disputan la presidencia del Gobierno. Sobre la primera cuestión, queda claro que la mayoría de la sociedad vasca apoyaría ejercerlo, pero de ese 84% la mitad sólo lo consideraría en ausencia de violencia; en cuanto al proceso de paz, el resultado es similar y similar es también el porcentaje de encuestados (un 48,2%) que ponen como condición que ETA abandone las armas antes de que el Gobierno retome el proceso. En el año previsto por el lehendakari para convocar a la ciudadanía vasca a una consulta, que una mayoría tan notable se pronuncie a favor del derecho a decidir y de retomar las conversaciones de paz que faciliten la normalización política debería llamar a la reflexión a ETA, una quimera por lo que se ha visto hasta ahora, y a los dos líderes que esta noche volverán a verse las caras en televisión, acompañados otra vez sólo por un moderador.