josé luis rodríguez zapatero, presidente del gobierno y candidato del psoe en las elecciones del 9-m
"Yo siempre estoy dispuesto a hablar con Ibarretxe, pero no consiento que se vulnere la Ley"
Zapatero transmite credibilidad y convicción en sus posiciones,
quizá la muga más clara, más allá de los hechos objetivos, entre
su proyecto político y el de la derecha. En una entrevista concedida
al DIARIO DE NOTICIAS, insiste en que no se arrepiente de haber
abordado un proceso de paz
El presidente del Gobierno, responde a la entrevista.Foto: javier bergasa
¿Cómo va la campaña?
Hasta este momento va bien en todos los sentidos, aunque me gustaría
destacar especialmente dos aspectos muy positivos. En primer
lugar hemos recuperado los debates electorales. Me alegro de
que Rajoy haya corregido el error que cometió en 2004 cuando
se negó a debatir conmigo. Ahora, 15 años después, hemos celebrado
ya el primero de los cara a cara, que suscitó un gran interés
entre los ciudadanos. Ese debate, como el segundo que celebraremos
este lunes (por mañana), sirvió para que los españoles pudieran
contrastar con claridad las diferencias entre los candidatos
y entre nuestros proyectos. Creo que en el primer debate fue
especialmente importante que los ciudadanos volvieran a ver al
Rajoy de toda la legislatura; después de unas semanas en las
que había tratado de dar una imagen de moderación y de centrismo,
volvió a aparecer el Rajoy de la crispación, el frentismo y la
utilización política de las víctimas del terrorismo. En mi caso
me centré en explicar lo que hemos hecho y lo que vamos a hacer
en materia económica, de empleo, pensiones, educación, etcétera.
Por eso creo que son importantes los debates, porque cada uno
se retrata como lo que realmente es.
El segundo punto positivo de la campaña es la movilización que
percibo, el interés que está despertando entre la ciudadanía.
Eso me hace pensar que habrá una alta participación el 9 de marzo
porque nadie quiere que sea otro el que decida por él en un momento
tan importante como es éste. Un momento en el que se elige entre
nuestro proyecto de convivencia, tolerancia y progreso económico
y social o la vuelta al pasado, a la confrontación, y a la peor
de las crispaciones que es lo que representa el señor Rajoy.
Lo importante es que la gente vaya a votar el 9 de marzo.
¿Cuál cree que ha sido hasta ahora su mejor propuesta?
Permítame que le cite tres porque tenemos un ambicioso programa
electoral y me cuesta decidirme por una sola medida. En primer
lugar, la rebaja de 400 euros en el Impuesto de la Renta para
trabajadores, jubilados y pensionistas. En segundo lugar, el
incremento a 800 euros del Salario Mínimo Interprofesional, a
850 euros de las pensiones mínimas con cónyuge a cargo y a 700
euros en el caso de las pensiones sin cónyuge a cargo. Y por
último, la decisión de que las familias que tienen dificultades
económicas puedan aplazar de forma gratuita el plazo de su hipoteca,
para que puedan ver rebajada la cuota que pagan todos los meses.
El PSOE ha anunciado un cambio de las relaciones con la Iglesia
católica tras las elecciones, ¿afectará al actual modelo de financiación?
Yo tengo un profundo respeto por la Iglesia Católica. Pero de
la misma manera digo con absoluta claridad que la jerarquía eclesiástica
tiene que tener ese mismo respeto por el Gobierno. No es de recibo
que un grupo de obispos aprovechara una concentración aparentemente
festiva para decir que las leyes que había aprobado el Parlamento
representaban una marcha atrás en los derechos humanos. Se puede
estar o no de acuerdo con una ley, pero no es aceptable que se
lance una acusación tan grave contra unas leyes que han sido
aprobadas democráticamente. Tampoco es tolerable que la Conferencia
Episcopal utilizara el terrorismo en el comunicado en que opinaba
sobre estas elecciones generales. Dicho esto yo tengo, como decía
antes, un gran respeto por lo que representa la Iglesia Católica
y sé que a la gran mayoría de sus fieles tampoco les gusta la
actitud que ha tenido una parte de su jerarquía.
Queda pendiente la propuesta de consulta del Gobierno Vasco,
que Ibarretxe quiere volver a tratar con usted tras las elecciones.
¿Hay algún resquicio para el acuerdo?
Yo me he caracterizado durante estos cuatro años de gobierno
por mi disposición permanente al diálogo. A diferencia de lo
que ocurrió durante los ocho años anteriores, he recibido a todos
los presidentes autonómicos y he mantenido un diálogo fluido
con todos ellos. Recuerde que en esta legislatura hemos constituido
la Conferencia de Presidentes que ha servido para mejorar la
coordinación entre las distintas administraciones. Yo siempre
estoy dispuesto a hablar con Ibarretxe pero, tal y como he dicho
en numerosas ocasiones, no consiento ni consentiré que se vulnere
la ley. El lehendakari sabe que su propuesta es ilegal y que
no puede hacerse. Por tanto no se hará
Ha afirmado que "el fin de la violencia está más cerca". ¿Por
qué?
Porque ETA está más débil que nunca. Eso no significa que no
pueda seguir haciéndonos daño. Sin embargo, cada vez cuenta con
menos apoyo social y cada día que pasa está más cerca su desaparición.
Sabe que su único destino es entregar las armas. Es lo que le
piden los vascos, los navarros y el resto de los españoles.
¿Aceptó su Gobierno una negociación política con ETA?
No. Lo único que hice es intentar aprovechar una oportunidad
que se abrió para acabar definitivamente con el terrorismo. Hice
lo mismo que mis antecesores. Suárez, Felipe y Aznar dialogaron
con ETA. Todos contaron siempre con el respaldo de la oposición.
También lo tuvo Aznar cuando acercó y excarceló presos y definió
a ETA como Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Yo no conté
con ese respaldo pero no me arrepiento de haber buscado la paz,
de haber intentado, a través del diálogo, que no hubiera ni una
sola víctima más. En las conversaciones no se negoció políticamente
nada y así lo ha reconocido la propia ETA en sus comunicados.
Yo puse todo mi empeño en acabar con el terrorismo mediante el
diálogo, pero siempre dentro de los márgenes de la ley y la Constitución.
ETA desaprovechó la oportunidad y volvió a elegir el camino de
la muerte.
Si la posibilidad de que ETA dejase las armas era alta, ¿por
qué no llegó ese paso?
Eso lo tendrá que explicar la propia ETA. Por qué eligieron la
violencia en lugar de apostar por la democracia.
La declaración del Congreso en que se da luz verde al diálogo
con ETA si abandona la violencia sigue vigente: ¿es una vía de
futuro abierta?
No contemplo esa posibilidad. ETA perdió su oportunidad y la
mínima credibilidad que le podía quedar. Lo que tiene que hacer
ETA es abandonar definitivamente la violencia
¿Por qué se ilegaliza ahora a ANV?
Porque ahora existen pruebas concluyentes para proceder a su
ilegalización. Mire, la Justicia es una institución muy seria.
No se pueden tomar decisiones en función de percepciones o sospechas
sino de certezas. Ahora hay certezas y por eso se ha iniciado
el proceso.
¿Qué le parece el encarcelamiento sistemático de dirigentes de
la izquierda abertzale?
Es una decisión judicial y por tanto la respeto y la respaldo.
Alguno de ellos ha sido interlocutor oficial de su Gobierno,
¿no es una contradicción?
En la lucha contra el terrorismo no hay contradicciones. Durante
la tregua se produjo un proceso de diálogo que yo acepté con
el respaldo del Parlamento. La misma determinación que puse para
acabar con el terrorismo por la vía del diálogo, la tengo ahora
para perseguir a quienes quieren causar dolor y tratan de socavar
nuestro sistema de libertades.