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cristina iglesias, artista

"Tengo la cartera llena de proyectos, entre ellos construir un laberinto en el fondo del mar"

Considerada una renovadora de la escultura de vanguardia, a la donostiarra Cristina Iglesias, después de firmar las puertas del Museo del Prado, le esperan "proyectos fantásticos", como el monumento a la labor de preservación de los fondos marinos en México

Cuatro gestos de la escultora donostiarra, retratada en el exterior de Tabakalera.Fotos: karlos corbella

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donostia. Iba para química, pero se dejó guiar por su destino. A finales de los años 70, Cristina Iglesias (Donostia, 1956) decidió matricularse en la Chelsea School of Arts de Londres. En aquel momento, no se podía imaginar que años después una de sus esculturas ocuparía un lugar de honor en la Tate Modern londinense.

¿Cómo empezó a interesarse por la escultura?

Me interesa el arte sin saber muy bien el lugar donde podría expresar o construir algo dentro de él. Quería construir mi lenguaje. La arquitectura me fascinaba, la escultura me era familiar en Donostia, la ciencia me atraía y así, buscando mi voz, he ido haciendo lo que hago.

Tiene dos hermanos que se dedican a la música (Alberto Iglesias que acaba de optar por segundo año el Oscar a la mejor banda sonora) y a la literatura....

Sí y mi hermana también está en la literatura y el cine. Fue algo espontáneo, fruto de mucho compartir, muchas noches hablando sin parar, probando, leyendo… Todos los hermanos estamos en alguna disciplina artística y la verdad es que siempre ha habido un entendimiento entre nosotros que ocurre con mucha naturalidad.

¿Cómo ha sido su relación con el País Vasco?

Me siento de aquí. Siempre cuando vengo, reconozco tanto de ello que está muy dentro de mí. Sin embargo, ha sido importante para mí sentirme extranjera en otros países y cercana en aquellos lugares que son muy abiertos y fáciles de habitar. Siempre he vivido en lugares relativamente aislados, pero conectándome de vez en cuando con el mundo intensamente.

Su primera exposición fue en Lisboa. ¿Por qué la mayoría de los artistas tienen que triunfar fuera para que luego se les reconozca en casa?

Bueno, Lisboa queda muy cerca… Yo creo que simplemente el lugar o lugares donde puedes desarrollar el estudio y explorar el mundo es donde empiezas a manifestarte como artista. En mí ha sido todo muy natural. Unas cosas te llevan a otras. Nunca me he sentido no atendida en mi país. Quizás sí mal interpretada a veces pero también puede ser por falta de comunicación por mi parte. Y para entender o percibir más, hay que dedicar tiempo a mirar.

Y desde entonces, no ha parado. ¿Qué está haciendo actualmente?

Tengo proyectos fantásticos. Estoy trabajando en un proyecto con Artangel, que es una productora inglesa de ideas artísticas. Será una intervención múltiple en una ciudad creando un recorrido a través de las piezas que construiré y a la vez sobre la historia de la ciudad. Otro proyecto fantástico es un laberinto que construiré en el fondo del Mar de Cortés, en Baja California, México. Provocará un arrecife de coral y será un monumento a la labor de preservación de los fondos marinos que se está llevando a cabo allí. Nos ayudan biólogos marinos y expertos en construcciones bajo el agua. Es fascinante y una suerte poder trabajar con preocupaciones tan importantes.

Hay una serie de preguntas que le acompañan desde hace tiempo. ¿Ha encontrado ya respuesta?

El tema es seguir preguntándote, formulando ecuaciones sobre cuestiones que no tienen respuesta.

De sus 'celosías' han pasado a los 'corredores suspendidos'. ¿Cómo ha sido esa evolución?

No hay evolución. Las celosías todavía se articulan para conjugar espacios. Ya hice un techo suspendido en el Guggenheim de Nueva York y después en Bilbao en 1997. Entonces, construí una habitación que solamente tenía un techo inclinado con incrustaciones de motivos ambiguos que te hacían moverte. En los pabellones o corredores suspendidos el movimiento es provocado de otra manera, diría que más dirigido. Los textos forman la maraña tejida de hilos de hierro. Las celosías de gres tocan suelo pero también te ayudan a realizar un recorrido.

¿Y sus puertas? ¿A dónde llevan?

Cumplen su función de puertas ceremoniales, cuestión que hace que se deban abrir todos los días. Esto me permitió utilizar el movimiento y el tiempo como parte de la obra. Es una escultura pública porque sin necesidad de entrar en el museo el visitante puede atravesarla o estar en alguno de los lugares que forman sus seis elementos en las distintas posiciones que adopta a lo largo del día.

Sus 'habitaciones' ocultan y revelan para atraer la atención. ¿Cómo debe de verlas el espectador?

Conectando con lo anterior, una celosía oculta la visión de lo que hay al otro lado en parte y a la vez revela aquello que está oculto al acercarte. De la misma manera, si uno lee el texto éste te guía por un camino determinado y revela la entrada o salida del laberinto.

¿Por qué le interesa tanto la arquitectura?

Al crear lugares y trabajar en el espacio, la arquitectura está cerca pero mi problemática es más libre.

Parece una pregunta un tanto tonta, pero ¿qué es la escultura para Cristina Iglesias?

Creo que ya hemos ido acotando parámetros sobre ellos en esta entrevista. Para mí, es un lenguaje que a veces puede tener una presencia física en el espacio y ser más objetual, otras trabaja con éste creando construcciones y otras veces su definición como escultura obedece a parámetros conceptuales puramente.

¿Ha visto ya la exposición de su marido, Juan Muñoz, en la Tate de Londres?

He estado muy cerca en todo el proceso. Muy cerca.

¿Y qué le parece?

Es una oportunidad para ver la amplitud de su lenguaje y apreciar el gran artista que fue.

Dentro de poco se expondrá en el Guggenheim Bilbao...

En este momento, estamos compartiendo obra en la Tate Modern donde tengo una habitación en la instalación de la colección, pero no creo que vaya a coincidir en el Guggenheim. De todos modos, siempre es emocionante.

Fue la primera creadora vasca a la que se dedicó una muestra individual en el Guggenheim.

Fue un honor. Tanto Nueva York como Bilbao son espacios singulares y el primero, además, cargado de historia, cuestiones que añaden tensión y complejidad a la manera de abordarlos.

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la protagonista
Nacimiento. Donostia, 1956.
Formación. Comenzó a estudiar arte en Londres, tras abandonar la carrera de Químicas. Cristina Iglesias tiene un estilo muy definido, en el que la mezcla de diferentes materiales -hierro, cemento, cinc, cristal e incluso fotografías o imágenes serigrafiadas- en composiciones de líneas marcadamente arquitectónicas hacen de esta escultora uno de los mayores valores del nuevo arte. Familia. Contrajo matrimonio con el escultor Juan Muñoz, quien, como ella, había recibido el Premio Nacional de Artes Plásticas. En 2001, el artista madrileño fallecía súbitamente de un paro cardíaco a los 48 años de edad en su casa de verano en Santa Eulalia. Es hermana del compositor Alberto Iglesias.
Creaciones. En 1997 presentó una muestra en el Museo Guggenheim de Nueva York, que posteriormente viajó a Chicago, Madrid (Palacio Velázquez) y luego llegó al Guggenheim Bilbao. Las puertas diseñadas por la artista donostiarra dan paso al nuevo edificio del Museo del Prado, diseñado por Rafael Moneo.
LAS FRASES
"La arquitectura me fascinaba, la ciencia me atraía y buscando mi voz he ido haciendo lo que hago"
la de mi marido en la Tate Modern; siempre es emocionante"
"Hay que seguir preguntándose, formulando ecuaciones a cuestiones que no tienen respuesta"
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