Editorial
La hora de la verdad
TRas meses de negociación y espera, una espera convertida en incertidumbre para los vecinos que sufren las molestias del vertedero de San Marcos que veían cómo todos los acuerdos y plazos prometidos iban cayendo uno tras otro, parece que ha llegado la hora de la verdad. La Mancomunidad que gestiona la basura de Donostia y su comarca ha negociado un nuevo convenio con la Diputación antes de proceder a realizar la aportación económica que le corresponde (960.000 euros) para ser miembro de pleno derecho del Consorcio de Residuos. De esta manera, se desbloquea la situación actual que impedía a San Marcos llevar el 100% de sus residuos a los vertederos de Azpeitia, Beasain y Zarautz -tal y como se acordó la legislatura pasada- y proceder al cierre, de una vez por todas, de esta polémica infraestructura que tantos dolores de cabeza ha provocado a vecinos y representantes políticos e institucionales. La llave -en este caso el convenio- que debe posibilitar el cierre no parece, sin embargo, todo lo resistente que debiera -más allá de que el papel lo aguante todo- si la intención es ligar el cierre del vertedero a la construcción de una planta incineradora, tal y como se pretendía desde un principio y que es lo que, por otra parte, piden como garantía los responsables de las mancomunidades que ya reciben parte de la basura de San Marcos, para evitar verse en dos años en una situación similar, con sus vertederos colmatados y sin un lugar a donde llevar sus residuos. El convenio apuesta por dar una respuesta "ágil, eficaz y sostenible" a los residuos "más allá de las diferentes valoraciones que a cada parte pueden merecer el PIGRUG 2002-2016, los acuerdos inter-institucionales adoptados para la definición del futuro de la gestión de los residuos urbanos de Gipuzkoa, o el proceso seguido para la constitución del Consorcio de Residuos". Y, como no podía ser de otra manera, ha dado pie a diferentes interpretaciones entre las dos partes que lo han conveniado, e incluso dentro de la directiva de San Marcos. Es, sin embargo, momento de abordar soluciones y no eternizar un debate que debía estar resuelto. Los ciudadanos no pueden ni deben aceptar más retrasos en el cierre del vertedero y es hora de que las instituciones avancen de forma unánime hacia una solución integral para los residuos.