
José Luis Martí posa en la playa donostiarra de Ondarreta tras la entrevista concedida a este periódico.Foto: ruben plaza
Donostia. A Martí se le ve feliz en la Real y en Donostia, pese al cambio que supone pasar de un equipo puntero en Europa a otro que milita en la Segunda División. La acogida que le ha proporcionado el vestuario txuri-urdin tiene buena culpa de ello. El balear dice que, poco a poco, va aprendiendo algunas palabras que escucha en euskera. Si el equipo asciende, se atreverá a pronunciarlas en público.
¿Qué tal ha aterrizado en el vestuario txuri-urdin?
Me siento muy arropado por el grupo que hay y por la calidad humana que tienen mis compañeros. Todo esto hace que la adaptación sea mucho más sencilla y más fácil.
Usted es uno de los veteranos de la plantilla...
Sí, tenemos un vestuario que es joven, pero que a la vez tiene experiencia, responsabilidad y una muy buena actitud. Además, el grupo también cuenta con una cualidad habitual de la gente joven: una gran ilusión por hacer las cosas bien. Ya me habían dicho que me iba a encontrar un vestuario espectacular y una entidad grande como yo pensaba que es la Real. De momento, todo lo que me habían dicho se ha cumplido.
¿Qué piensa cuando escucha a sus compañeros hablar en euskera?
Voy cogiendo cosas poco a poco, pero todavía es pronto para pronunciarme en vasco. Prefiero seguir aprendiendo y, cuando sea capaz de decir una frase, decirla. Al fin y al cabo, es mejor tratar de conjugar alguna que otra frase que decir palabras sueltas.
¿Se compromete a soltarse si se logra el ascenso?
Seguro (risas). Con esa alegría es imposible no decir nada. Seguro que sí.
¿Qué le ha parecido la plantilla que se ha encontrado en lo futbolístico?
Me he encontrado un grupo muy predispuesto al trabajo y a lo que marcan las directrices del cuerpo técnico. Pero sobre todo, he percibido una gran calidad en el aspecto futbolístico de toda la plantilla. Tenemos un grupo amplio, con muchísimos jugadores, y cualquiera de ellos puede participar, porque las diferencias entre nosotros son mínimas. Además, estoy acostumbrado a las plantillas amplias. En el Sevilla también éramos 26 ó 27, porque siempre había jugadores del filial trabajando con el primer equipo. Es complicado, porque es un número elevado de jugadores, pero con la predisposición de todos las cosas suelen ser más sencillas, y eso es lo que está sucediendo en la Real.
Pero sí que habrá notado el salto de calidad entre la plantilla hispalense y la txuri-urdin...
No, porque al fin y al cabo se trata de jugar al fútbol. Independientemente del futbolista que tengas al lado, creo que todo el mundo tiene calidad suficiente para tratar de hacerlo lo mejor posible. Hoy por hoy, en el fútbol, las diferencias entre un jugador y otro son mínimas.
¿En qué le recuerda el Tenerife con el que ascendió a Primera en 2001 a la Real actual?
Son situaciones parecidas. Aquello me recuerda a la Real actual por la juventud de la plantilla y por la ilusión que teníamos en aquel momento. En el Tenerife se hizo una combinación de jugadores de experiencia con otros jóvenes, la mayoría, que llegamos nuevos y que no habíamos tenido muchos minutos en nuestros anteriores equipos. La diferencia entre los dos casos es que en el Tenerife íbamos más de tapados . El ascenso no era un objetivo final en sí mismo; subir era una meta más a largo plazo. Sin embargo, nos pusimos líderes en la octava jornada y aguantamos en los puestos de ascenso hasta el final. En el último partido tuvimos que ganar en Leganés para subir, porque de no haber logrado los tres puntos habría ascendido el Atlético de Madrid. Tengo un recuerdo muy especial.
¿Cómo analiza la situación clasificatoria actual?
Ahora mismo lo importante es estar donde estamos, aunque, evidentemente, lo ideal sería estar como el Numancia. Pero mientras lleguemos así a las seis últimas jornadas, el equipo tendrá sus opciones. Al final son pequeños detalles los que te van a dar o quitar el ascenso; esto está tan igualado... Así que repito que lo verdaderamente importante es llegar al final con opciones.
Usted ya conoce la Segunda División de aquella temporada en el Tenerife. ¿Ha cambiado mucho durante este tiempo?
Tanto la Primera División como la Segunda cambian de un año a otro. Lo que sí que creo es que la Segunda tiene mucha más calidad desde que se aprobó la Ley Bosman. La llegada de tantos jugadores extranjeros a Primera ha hecho que futbolistas españoles que antes estaban en la máxima categoría hayan tenido que conformarse con la Segunda cuando a veces tienen mayor calidad que los citados extranjeros. La vida está así y hay que afrontarla.
¿Cómo se ha encontrado en los cuatro partidos que ha jugado aquí?
Muy bien. Ya he conocido prácticamente las virtudes de todos mis compañeros y sé la manera en la que, más o menos, nos podemos mover dentro del campo.
El partido en el que más se ha destacado su labor es el primero, en Córdoba, pero usted no comparte esa tesis...
Es cierto que estoy más contento de mis dos últimos encuentros, ante Eibar y Poli Ejido, que de aquél. En Córdoba, por circunstancias que llaman más la atención, sales más en los medios de comunicación. Pero lo que interesa es hacer tu trabajo independientemente de crear ocasiones de gol y de que tu juego sea más o menos vistoso.
Hasta la fecha usted ha formado tanto en un 4-4-2 como en un 4-2-3-1.
En el fútbol los sistemas hay que interpretarlos de la manera que el entrenador quiere; jugar con 4-4-2 o con un punta es indiferente. Lo importante es que el equipo esté junto y que se haga sus ayudas independientemente del sistema. Eso es lo que quieren los entrenadores y lo que José Ramón nos está inculcando.
Con estas palabras se nota que apunta a entrenador...
Me falta el último nivel para sacar el carné nacional. Todavía no he podido hacerlo. Una vez que me retire, que espero que sea tarde, lo sacaré si puedo. Pero ahora mismo entrenar no es algo que tenga en la mente. No quiero pensar en el hecho de que me puedan quedar tres, cuatro o cinco años para retirarme. En lo único que pienso es en jugar, que es lo que verdaderamente me gusta. Luego, el día que llegue, ya pensaré lo que hay que hacer.
Así que la intención de Badiola de ofrecerle un cargo como técnico de Zubieta no ha influido en su decisión de venir a la Real.
No. En Sevilla no jugué ninguno de los últimos cuatro partidos. No tenía minutos y decidí buscarlos aquí, aunque sabía que sería difícil conseguirlos. Con esa intención venía.
Pero el interés de la Real le llegó cuando todavía estaba gozando de minutos...
Todo lo ha llevado mi representante. Hasta que no dejé de jugar no me planteé nada. Jugué la mitad de los partidos hasta diciembre, porque estábamos inmersos en tres competiciones. Después de no jugar los cuatro partidos de enero, entonces sí pensé en buscar otra opción. Creía que, tras haber jugado mucho hasta diciembre, en enero tendría más minutos si cabe al irse Keita a la Copa de África. Pero no fue así.
Un día antes de que usted fichara por la Real, en la Copa del Rey, al Sevilla le anularon un gol en el minuto 85 que habría supuesto su clasificación. ¿Estaría en la Real si aquel tanto de Jesús Navas en el Camp Nou hubiera valido?
Pues mira, posiblemente no. Pero no lo sé. Es posible que el Sevilla, teniendo más encuentros por delante y con Keita en la Copa de África, no se hubiera planteado la posibilidad de dejarme salir.
Al día siguiente ya estaba usted aquí. ¿Qué pensó durante su presentación al ver que la ronda de preguntas al presidente fue 'calentita'?
Ya son muchos años en el fútbol y me ha pasado de todo. No me sorprende que en este mundo haya discrepancias en todos los lugares y en todas las entidades. Nosotros tenemos que tratar de aislarnos, relajarnos y que esto no afecte al equipo. Y eso es lo que ha pasado.
Badiola también ha hecho hincapié en que las gestiones para que usted recale en la Real han sido sólo suyas.
Mi representante es el que ha llevado las negociaciones con la Real. Entonces yo se lo debo a él. Siempre digo que no es mi representante, es mi amigo. Es él quien me ha dado la posibilidad de poder venir a la Real.
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