
Ignacio Barandiaran, en su despacho de la UPV en Vitoria.Foto: josé ramón gómez
donostia. Sus relevantes contribuciones en el campo de la metodología arqueológica del Paleolítico y Mesolítico y su larga trayectoria como director de equipos de investigación en yacimientos en toda la península Ibérica han hecho al donostiarra Ignacio Barandiaran merecedor del Premio Euskadi de Investigación en su edición de 2007. El próximo 14 de marzo le será entregado el galardón, que recibe como un reconocimiento y, sobre todo, un "respaldo" a la línea de trabajo desarrollada.
Dicen que los premios suelen llegar al término de una trayectoria profesional. A usted, sin embargo, parece quedarle cuerda para rato... ¿Es la suya una de esas excepciones que confirman la regla?
Hombre, yo no creo que éste sea el final. Seguiré trabajando en lo mío el tiempo que pueda. Este premio es un reconocimiento por parte de algunas instituciones de que lo que he hecho era importante o, al menos, de que interesa al colectivo. Es un respaldo. Yo no voy a cambiar ni con premio ni sin premio, pero es cierto que este galardón es un respaldo tanto a lo que he estado haciendo como a la gente que trabaja conmigo.
¿Le sorprendió la noticia?
Me quedé sorprendido y contento al mismo tiempo. Sabía que existía la posibilidad, porque así se había solicitado por parte de una serie de personas, pero sentí una gran alegría al enterarme.
Posiblemente sea una asociación equivocada, pero muchas veces se vincula la Historia al pasado y la Investigación al futuro. ¿Nos sitúa este premio ante el argumento que echa por tierra tal afirmación?
Es que todo es presente. A veces nos preguntan qué repercusión tiene esta cosa o la otra. Pues hombre, todo tiene una repercusión en el sentido de que aumentamos el conocimiento sobre nuestros pasados, de los cuales somos inmediatos herederos. A partir de ahí, aplicaciones siempre las hay, porque hacemos un tipo de investigación que tiene muchas ramas de tratamiento de lo que se llamarían ciencias experimentales. Hay un viejo litigio sobre si somos ciencias o no.
¿Y cuál es su respuesta?
La ciencia es ciencia o no es nada. A algunos de los que estamos en las mal llamadas letras, nos molesta esta denominación porque es como un casillero. Hay unos de primera línea, que son los de Ciencias de Ciencias, y otros que son los de Ciencias de Letras. Y, realmente, ése es un casillero un poco maniqueo, montado en buena parte a partir de una organización académica universitaria. Estamos encasillados. Nosotros, básicamente, hacemos historia, pero funcionando con documentos que no son históricos.
Porque no disponen de ellos...
La peculiaridad de la prehistoria es que hace historia del hombre, pero no puede manejar documentos históricos porque no existen textos. Tenemos que recurrir a argumentos estratigráficos, geológicos, de cultura material, analíticos, estadísticos... En esta zona de Europa ha habido grandes e importantes pensadores que han contribuido fuertemente al progreso del colectivo, y que hoy probablemente no serían demasiado bien valorados con los criterios al uso. Y no se puede decir "éstos, qué han hecho". Han sido hombres importantes y modelos de referencia.
De usted se ha llegado a decir que "vende mal el producto".
No sé. Yo he seguido un modelo mucho más discreto que el que puede estar en uso en algunos medios de comunicación y, por eso, quizás, me ha cundido mucho el tiempo. El mío es un tipo de trabajo en el que no andamos nunca con las prisas que suelen tener las investigaciones encargadas. Nosotros planteamos un tipo de investigación, las instituciones lo acogen y vamos avanzando.
¿Cree que se falla al entender esas investigaciones como un producto?
No. Al final son un producto. Como todo trabajo, éste tiene un producto. Y es un trabajo muy importante. Lo que pasa es que no lo sacamos a la venta en el mercado público. A nivel de especialistas es muy reconocido, muy estimado, pero quizás a menudo el gran público está al margen. No sé si es buena política o mala, pero se produce más al margen del marketing o de los media.
¿Y es ahí donde debe quedarse?
Yo creo que sí. Todo tiene un sentido y una importancia social, pero no la buscamos.
Hace tiempo, usted decidió restar tiempo a la participación en excavaciones para dedicarse con mayor atención al estudio. ¿Por qué?
Digamos que he bajado un poco esa primera parte. En nuestro caso, las excavaciones son un acto más de la investigación. Es una parte muy agradable, con el contacto directo. Lo que ocurre es que las excavaciones son la primera fase de la recogida de las informaciones, que luego tienen que ser procesadas e interpretadas. Las campañas de excavación son muy atractivas, pero luego tienen una parte menos brillante, la del estudio de los resultados, que requiere muchos más meses de dedicación.
¿Considera que, en general, la arqueología descuida esa segunda parte de la investigación? ¿Echa en falta mayor dedicación?
Es que nuestro trabajo es invertir mucho tiempo para producir, a veces, poco. Es más tentador, por ejemplo, establecer síntesis o lanzar teorías que trabajar duramente sobre materiales.
¿Y se cae en esa tentación?
Sí. Pero también es cierto que yo me puedo permitir decir esto porque ya estoy viviendo en la universidad. La gente joven que no tiene trabajo tiene que hacer méritos, y los méritos son tener tantas contribuciones, presentaciones... A veces se valoran más los méritos de un currículum rápido. Son unas contribuciones que están muy llevadas por criterios demasiado mercantiles o de gestores.
¿A qué se refiere?
Son gestores los que están persiguiendo a la fría, pausada, serena y oculta investigación. Hay dos grupos. Yo no estoy ni en el mejor, ni en el peor. Estoy en el mío y no soy quién para juzgar a los otros, pero a nosotros, a mí, me molesta mucho la seguridad de mucha gente. Soy bastante inseguro y estoy contento con lo que hago, soy muy crítico y acepto bien las críticas porque creo que es importante para progresar. Y por eso mismo, la gente segura, los que serían arrogantes o lanzados, no me agradan mucho. Más bien, me desagradan profundamente.
¿Se siente muy lejos de la arqueología moderna?
La profesionalización es importante y necesaria. Yo he conocido una época en la que se podía decir que esto era un poco más amateur, pero no en sentido peyorativo. Muchos que investigamos podríamos no investigar y vivir de nuestro sueldo de otra cosa. A mí me parece muy bien que una persona que esté capacitada y tenga acreditados sus conocimientos pueda ejercer profesionalmente de eso, y la arqueología como profesión es tan notable e importante como cualquier otra.
¿Es víctima la arqueología de las prisas y urgencias que imperan en la sociedad actual?
Según en qué. Hay para todos los gustos. El buscar una rentabilidad inmediata es lo que no me parece una sana política de investigación. Más bien es que no es una investigación.
Investigación e inmediatez. ¿Son fenómenos contraproducentes?
Lo que es contraproducente es la prisa y la ligereza. Y cuando uno tiene plazos que cumplir y compromisos a los que responder, a veces se pierde la tranquilidad. Yo he tenido siempre una actitud al margen de los circuitos y, al final de estos años de trabajo, estoy satisfecho.
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