Editorial
Tierra quemada
en la ininterrumpida escalada de intervenciones judiciales contra la izquierda abertzale oficial, ayer volvió a hacerse ver la larga mano del juez
Baltasar Garzón
para detener al único portavoz habitual de Batasuna que quedaba libre,
Pernando Barrena . La misma orden de la Audiencia Nacional se llevaba esposado, también en Navarra, al veterano
Patxi Urrutia , rescatado de la retaguardia en los últimos tiempos para acompañar en sus comparecencias a Barrena. Mientras, en la localidad vizcaína de Larrabetzu era buscado el asesor de Batasuna
Unai Fano . Todos ellos bajo la orden judicial que les acusa de "integración en organización terrorista por reiteración delictiva por seguir actuando en nombre de la formación pese a su ilegalización". Lo primero que sugieren estas detenciones es su absoluta arbitrariedad respecto al espacio y al tiempo. Tanto Barrena como Urrutia han venido ejerciendo su tarea de portavoces desde que las anteriores detenciones diezmaron de cuadros a la formación radical abertzale y los arrestos han sido precisamente ahora, justo cuando parece inminente la decisión de impedir las candidaturas electorales de ANV y EHAK, a las que todos los informes policiales señalan como continuadoras de Batasuna. La maquinaria política, policial y judicial se ha puesto en marcha con un absoluto control de los tiempos, sin que les importe la baja calidad democrática de la ilegalización de una opción política a la que votan indefectiblemente casi 200.000 ciudadanos, y mucho menos aún les incomoda la flagrante arbitrariedad y el oportunismo de sus decisiones. Ellos, desde Madrid, cuentan el beneficio que les reportará la Ley D'Hont en esta operación. Aquí, en Euskal Herria, nos dejan un espacio de tierra quemada, en plena inestabilidad social que muy pronto tendrá escenario en instituciones forales, autonómicas y municipales. Vamos a entrar en una campaña electoral crispada, salpicada de incidentes y reivindicaciones justas pero es de temer que expresadas de manera injusta. En Madrid les da igual. Es momento de sacar pecho y manifestar firmeza, al menos hasta el 8 de marzo. Lo demás, el espacio convulso que nos queda, la desesperante vuelta de noria que nos espera, les tiene sin cuidado. Total, entre vascos anda el juego.