
donostia. Siempre se ha considerado a Marte como un planeta habitable. Y, en ocasiones, hasta habitado. Por los marcianos, obviamente.
La mayor expresión de esta creencia tuvo lugar hace ahora un siglo, cuando el estadounidense Percival Lowell difundió sus observaciones en las que destacaban los famosos Canales marcianos.
Todo había comenzado hacia 1877 cuando el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli, aprovechando una de las mejores oposiciones de Marte, creyó haber visto repetidamente unas líneas rectas que unían diversos puntos del planeta. Schiaparelli nombró a estas líneas como "canalli" y su traducción al castellano fue la conocida "canales" (aunque el significado del vocablo no es el mismo en castellano que en italiano; en este idioma, los "canalli" no significan exactamente "canales" de riego).
Percival Lowell asumió las determinaciones de Schiaparelli e, incluso, construyó en el estado de Arizona un observatorio (cerca de Flagstaff), dedicado exclusivamente al estudio de los famosos canales del planeta rojo.
La controversia no tardó en surgir. De un lado, Schiaparelli, Lowell y sus seguidores decían que veían canales por todas partes de Marte. Canales que servirían -indicaban- para que seres inteligentes que habitaban en tal planeta -los famosos marcianos-, llevaran la poca agua que quedaba en el planeta desde los polos hacia los lugares en donde habitaban.
Y de otro, el resto de los astrónomos del planeta, que no observaban absolutamente nada de lo que decían los anteriores.
Lowell fue más lejos. Aprovechó el máximo acercamiento de Marte a la Tierra de 1907 y financió una expedición al desierto del norte de Chile. Su equipo realizó miles de fotografías que, a pesar de su baja definición (comparada con las actuales), le mantuvo en su convencimiento de que en Marte existían canales construidos por seres inteligentes.
El tema de los canales, sin embargo, no tardó en ir decayendo. Observaciones cada vez más precisas dieron como resultado el de que en Marte no sólo no había canales, sino que tampoco vivían seres inteligentes, ni había vida tal y como la entendíamos en la Tierra.
Es más: diversas misiones, enviadas desde la Tierra a partir de 1965, llegaron a esa misma conclusión.
Actualmente, se supone que en Marte no existe vida alguna, si bien hay que reseñar que ciertos resultados recientes están indicando la posibilidad de que algunos microorganismos, como el denominado Gillevinia straata, puedan existir en el planeta rojo.
La Gillevinia straata no es, desde luego, un marciano. En Marte no los hay. No puede haberlos, pues el planeta no podría mantener un tipo de vida tan compleja como la conocemos en la Tierra. Ni en Marte ni en el resto de los cuerpos que conforman el Sistema Solar, excepción hecha de nuestro planeta.
Marte siempre nos ha cautivado. Aprovechemos estas noches del invierno para localizarlo y para observarlo con ayuda del telescopio. Su rojiza imagen, su blanco casquete polar norte, su historia, nos compensarán del frío que podamos sentir mientras lo admiramos.
>e.c.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Hosting |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |