Luchar en casa, construir otro mundo necesario
El Foro Social Mundial, por medio de su Consejo Internacional, llamó a un action day (día de acción) en el día de hoy para que en diferentes puntos del mundo lo organizáramos según cómo se vea en cada pueblo.Somos muchas y de muchos colores diferentes, las que hemos participado en el movimiento contra la globalización, por eso no es extraño que halla diferentes posturas e, incluso, enfrentadas en el Foro Social Mundial, en el europeo o en el de Euskal Herria. En casa también, claro. Al final, el nudo que hay que liberar no es más que cómo le damos respuesta a dos preguntas: ¿Qué es la globalización y cómo actuar dentro del movimiento contra la misma?
Según un extracto de la larga definición que se da en Wikipedia, la globalización consiste en la "integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial" y añade además, que "el movimiento contra la globalización denuncia que la globalización es la expansión del capitalismo salvaje'". ¿Y cómo de expande el capitalismo salvaje? ¿Cómo consigue mercado?
A todas nos vienen a la cabeza el pensamiento único, la expansión de las transnacionales, que se pueda comer la misma hamburguesa en Alaska y Sudáfrica, escuchar la misma música, vestir de igual forma... El mismo mercado, esa gran bestia, tiene fuerza más que suficiente para no dejar ni un pequeño hueco por dónde ver el camino hacia otro mundo (posible y necesario). Pero, a pesar de los pesares, hay pueblos y personas que luchan contra esa uniformación, que no aceptan que sus pueblos estén a la venta en el mercado, que luchan por los derechos de las personas y los pueblos.
El imperio del mercado hace pagar muy cara la rebeldía: ocupaciones militares, criminalización de la disidencia, negación de los derechos más fundamentales, ilegalizaciones, Palestina, Cuba, Iraq, Afganistán, Colombia, Chechenia, Venezuela, Kurdistán... Euskal Herria.
Es evidente que el proceso/lucha de liberación de cada pueblo y la situación de los conflictos no son iguales. Pero por encima de la diferencias hay que imponer la solidaridad, solidaridad cimentada en el respeto mutuo. Ideologías, religiones, uso de las armas como defensa... es difícil comparar las situaciones de cada pueblo, sin embargo, hay quien lo hace muy rápidamente, por supuesto, mucho más que nosotras: en esta etapa globalizante del neoliberalismo las fórmulas para hacer desaparecer a los pueblos se transportan a alta velocidad de un pueblo a otro:
Para ilegalizar al partido DTP en Kurdistán Turquía utiliza como legitimación la ilegalización de Batasuna por parte del estado español, con esa misma ley se ilegalizó al PCE(r), también ha sido ilegalizada la juventud comunista en Chequia, ante la cumbre del G8 en Alemania se realizó una caza de brujas contra la izquierda 'antes de que ocurriera nada', también se prohíbieron manifestaciones, Chile copia miméticamente contra los mapuche las leyes antiterroristas españolas... Los métodos de tortura son intercambiados entre unos policías y otros, tal y como la guardia civil se lo hizo saber a Gorka Lupiañez, esos mismos guardias civiles son enviados luego a Latinoamérica, los militares sionistas a Colombia, los mismos marines y mercenarios a Kurdistán, Iraq, Afganistán o Chechenia...
Por una lado las transnacionales, los estados imperialistas y un mismo modelo económico/político: el capitalismo y sus intereses, es decir, el control de los pueblos y de los recursos de la tierra; y por otro lado los pueblos que claman por su soberanía, las personas que luchan por sus derechos. Nuestro pueblo padece crudamente las consecuencias de la globalización: en la opresión del euskara y la cultura vasca, en la destrucción de Ama Lurra, en la precariedad laboral, y también en las ilegalizaciones de partidos políticos, el cierre de medios de comunicación, la criminalización de la disidencia... ¿Cómo podemos luchar contra la globalización? Este pueblo ofrece multitud de organizaciones y movimientos populares, para que campo a campo construyamos otra Euskal Herria. A todas nos corresponde sentarnos en círculo y buscar acuerdos de base, para poder presentar a una Euskal Herria con muchas voces distintas y unida en los puntos básicos.
La mejor aportación que podemos hacer al resto de los pueblos oprimidos por la globalización es construir otra Euskal Herria, otro pueblo más, pequeño pero necesario, para la construcción de ese otro mundo posible y necesario. ¿Cómo? Sentémonos y ya veremos. ¿Dónde? En el Foro Social de Euskal Herria.