
Jaime Ignacio del Burgo gesticula con las manos en un momento de la entrevista.Foto: Mikel Saiz
Pamplona. Jaime Ignacio del Burgo es de esos políticos que no dejan indiferente a nadie. Aplaudido y criticado por igual, el diputado de UPN-PP es un hombre sin complejos, que dice lo que piensa aunque le cueste "algún problema". Su verbo suave y pausado esconde un discurso claro y directo que se encuadra en la derecha más conservadora. Refuerza sus argumentos con el movimiento de unas manos rápidas y pequeñas, y habla con seguridad y convicción, aunque sea para decir que nunca ha dicho que ETA esté detrás del 11-M.
¿De verdad deja la política?
Lo que he dicho es que no voy a estar más en las Cortes Generales.
¿Por qué?
Son razones personales. Después de todo este tiempo de semialejamiento, mi mujer se merece una satisfacción. La actividad parlamentaria, cuando te la tomas en serio, requiere una gran dedicación.
¿Y qué va a hacer ahora?
No voy a tener ningún cargo, pero mientras Dios me dé algo de inteligencia y salud, seré un ciudadano con opinión. Y seguiré opinando.
¿El contexto político de Navarra le va a obligar a medir sus palabras?
Al revés. Siempre he dicho en voz alta lo que he pensado, y eso a veces me ha traído problemas. Nunca he medido las palabras, y menos ahora.
¿Ha sido su legislatura más difícil?
Difícil no, pero es verdad que se ha elevado el tono.
Hasta la crispación.
No me parece una palabra acertada. En ocasiones las pasiones han subido de tono, pero forma parte de la escenificación parlamentaria.
Ha sido algo más que escenificación.
Es cierto que ha habido momentos de tensión, provocados especialmente por el mal llamado proceso de paz. Lo mejor de esta legislatura es que se termina, y se abre una puerta a la esperanza del cambio. Y si no cambia el color del Gobierno, al menos espero que cambie el comportamiento de este Gobierno.
¿Tan malo ha sido Zapatero?
Su gestión no ha podido ser más negativa para España. Allí donde ha puesto el buen talante, allí se ha producido el enfrentamiento.
Ahora hay posibilidad de cambio. La 'crisis Gallardón' en la antesala de las elecciones. ¿El PP no pierde a uno de sus mayores activos?
No creo que su presencia sea determinante en el triunfo de Rajoy. Nadie va a dejar de votar al PP por eso. Además, no sabemos si Gallardón suma o resta votos.
En Madrid tuvo buenos resultados.
Pero las elecciones no las gana solo. Ha tenido mayorías absolutas brillantes, pero tan brillantes como las de Esperanza Aguirre. Y eso que en la comunidad el peso de la izquierda es mayor que en la capital.
¿Y con quién va a gobernar el PP?
Eso ya es otra historia. Ya veremos.
Sería curioso que después de todo lo que se ha dicho sobre el Estatut e Ibarretxe se recurriera a CiU y al PNV.
Nosotros ya gobernamos con los nacionalistas mediante un pacto sobre cuestiones económicas que hicimos público.
Pero las circunstancias actuales no son las de 1996.
Es evidente que no. Si se ponen de acuerdo en un programa de gobierno, puede haber acuerdo. Pero si el nacionalismo exige al PP que rectifique o CiU exige la retirada del recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut, me temo que Rajoy no podrá aceptar.
¿Y si el PP no consigue apoyo suficiente cómo va a gobernar?
Habrá que ver si otros están dispuestos a ceder. Pero volveríamos a un PSOE maniatado. Para eso es mejor un Gobierno de concentración PP-PSOE.
¿Es una opción a tener en cuenta?
No creo que esté en la mente de nadie. Pero dependerá de las circunstancias. El entendimiento que se da en Navarra puede ser válido. Y desde esa posición, transitoria, se podrían abordar reformas constitucionales o electorales, para que pequeños grupos nacionalistas no puedan condicionar la política de todos los españoles.
Usted publicó un libro titulado 'Navarra, el precio de la traición'.
Y Zapatero acaba de decir que lo que yo decía en el libro es verdad. Sabíamos cuál era el precio: Navarra. Y pagarlo sería la traición. Ahora podría hacer una reedición, titulada El precio que Zapatero no se atrevió a pagar . El presidente podría hacer el prólogo y reconocer que lo que yo decía era verdad.
Se dijo a la ciudadanía que el PSOE estaba vendiendo Navarra.
La traducción de vender o no la pone cada uno. Pero lo cierto es que el PSOE estaba negociando el futuro de Navarra al margen de los navarros.
Pero al final no se cedió en nada.
Menos mal. Nos han sometido a una incertidumbre de dos años, y encima tenemos que estar agradecidos.
¿La incertidumbre no la creó UPN? Zapatero y el PSOE en todo momento dijeron que Navarra sería lo que decidieran los navarros.
También dijo que nunca jamás íbamos a pagar precio político, y que primero la paz y luego la política... ¡Tantas cosas que luego no cumplió!
Porque no aceptó las exigencias de ETA.
Las exigencias ya se conocían antes de empezar: la autodeterminación y Navarra. Lo que pasa es que querían edulcorar lo que no se podía hacer. Pero las manifestaciones y la presión del PP han sido claves y determinantes para que a estas alturas no haya un pacto sobre Navarra entre el Gobierno y ETA. Y, por supuesto, el Gobierno de Navarra no hubiera sido de UPN. Sólo la postura del PP le hizo rectificar.
Entonces, ¿no se ha pagado un precio político?
Claro que se ha pagado. El primero, el Estatuto de Gernika, cuya defunción declaró Zapatero. O la doble mesa de negociación. ¿O nos tenemos que creer que las pruebas para ilegalizar ANV han aparecido ahora? Esto ha sido una tomadura de pelo muy grave. En un país democrático si un presidente miente de esa manera en un tema tan serio, ya no estaría en el cargo.
¿Perjudica a UPN la unidad de acción con el PP?
Le beneficia. La fuerza de UPN es que no son dos, sino 148 diputados.
¿Por qué entonces ese interés por tener grupo propio en el Congreso?
Ha habido algún fogonazo. Alguien ha podido pensar que es necesario contrarrestar la voz de NaBai en los debates más importantes. Pero reglamentariamente no es posible.
¿Las peticiones de grupo propio son un desmarque del PP?
Es un tema superado. Si ha habido alguna discusión, se ha cerrado con la reedición del Pacto hace unas semanas en Madrid. Es prácticamente el mismo de los últimos años.
¿La relación con el PP es más difícil estando en la oposición?
En Madrid estamos en la oposición, y en Navarra en armonía con PSN. Y eso exige un juego de equilibrios.
¿Y no crea contradicciones?
Hasta ahora no. Fuera de las mugas, cada uno hace lo que quiere, por mucho que seamos muy amigos en Navarra e, incluso, podamos gobernar juntos.
Las críticas de UPN al PSOE en Madrid van a continuar, entonces.
La confrontación en Navarra ha bajado, pero eso no quiere decir que hayamos renunciado a mantener nuestras posiciones en los temas nacionales. Y tampoco el PSOE.
Sin embargo, Navarra ya no es materia de oposición.
Diríamos lo mismo que hace cuatro días si Zapatero continuara con el proceso. Y volveremos a estar en la misma situación si Zapatero vuelve a las andadas tras las elecciones.
¿Y cree que volverá a las andadas?
A mí me preocupa que no haya querido derogar la resolución del Congreso que permite la negociación con ETA. Y si él mismo reconoce que no ha dicho la verdad, ¿quién me dice a mí que mañana no va a poner en marcha otro proceso?
¿Si gana Zapatero, Navarra volverá a estar en peligro?
Una posible victoria de Zapatero me suscita una gran intranquilidad. Todavía no ha dicho que esto se ha acabado definitivamente, puede que por que esté pensando en replantearse la cuestión.
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