
Un grupo de policías paquistaníes patrulla en moto por las calles de Karachi.Foto: efe
islamabad. El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, advirtió ayer a EEUU de que debe olvidarse de enviar tropas a Pakistán para combatir a Al Qaeda, porque serían recibidas como invasores.
En una entrevista a un diario de Singapur, Musharraf explica que en EEUU se tiene la impresión de que su poderío militar puede conseguir más que el Ejército paquistaní.
Pero cualquier movimiento de EEUU o la coalición que encabeza para entrar en Pakistán sin autorización supondría una violación de la soberanía nacional y encontraría resistencia porque sería considerado una invasión, afirma.
"Reto a cualquiera a adentrarse en nuestras montañas, porque entonces lamentarán ese día", alardeó Musharraf desde Rawalpindi en la primera entrevista concedida a un diario desde el asesinato de la opositora Benazir Bhutto, el 27 de diciembre.
Por su parte, el diario estadounidense The New York Times publicó a principios de este mes que el Gobierno norteamericano está considerando extender la autoridad de la CIA y del Ejército para dirigir agresivas operaciones secretas en Pakistán. En aquel momento, las autoridades paquistaníes quitaron importancia a la noticia y dijeron que no permitirán tales acciones.
Musharraf también criticó la propuesta de la aspirante a candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, de desplegar un equipo estadounidense y otro posiblemente británico para salvaguardar los recursos nucleares de Pakistán. Algo que el presidente entiende como "una intrusión en nuestra intimidad y en nuestra sensibilidad".
El presidente Musharraf realiza estas declaraciones en un momento de crisis, con una oposición cada vez más beligerante que reclama su dimisión y le acusa de "tirano" y de estar detrás de la muerte de Bhutto.
El Partido Popular de Pakistán, liderado por Benazir Bhutto hasta su muerte, ha estado lanzando ataques contra Musharraf sobre el asesinato de Bhutto. Mientras, otro ex primer ministro, Nawaz Sharif, ha exigido su dimisión inmediata y la formación de un gobierno de coalición con todos los partidos para conducir unas elecciones justas y libres.
dimisión "Si la impugnación es su intención y no quieren avanzar de una manera armoniosa, me gustaría abandonar la escena", dijo Musharraf preguntado por qué pasaría si saliera un ganador de las elecciones del partido de Bhutto y organizara un intento de expulsarlo con el apoyo del partido de Sharif.
"Si esto ocurre, déjame que te asegure que dejaría el cargo antes de que hicieran algo", señaló.
Pero el ex militar tiene también otro poderoso enemigo dentro de su país: el poder judicial.
A pesar de haber destituido a la cúpula de los jueces tras decretar un estado de excepción que se prolongó durante 42 días, el estamento judicial mantiene su movimiento de resistencia y protesta.
jueces y abogados "Todavía cuatro jueces del Tribunal Supremo están bajo arresto. Muchos abogados han sido detenidos y algunos han recibido maltratos", explicó ayer el presidente del colegio de abogados de Rawalpindi, Sardar Asmatullah.
Asmatullah denuncia el "confinamiento ilegal" del ex presidente del Alto Tribunal y rival de Musharraf, Iftikhar Chaudhry, quien el año pasado se convirtió en un símbolo de resistencia nacional y arrastró consigo en su protesta a las fuerzas de la oposición.
Musharraf invocó la "intromisión" de la alta judicatura en la labor gubernamental el pasado 3 de noviembre para declarar el estado de excepción, circunstancia que aprovechó para lanzar una ola masiva de arrestos que anulara a los magistrados y la abogacía, el colectivo que más quebraderos de cabeza le dio el pasado año.
El movimiento en favor de la liberación de Chadhry tenía prevista una gran manifestación el jueves, pero un atentado obligó a los convocantes a posponerlas. En ese ataque suicida perpetrado ante la sede del Tribunal Superior de Lahore, 22 personas, la mayoría de ellas policías, murieron y otras 58 resultaron heridas.>agencias
Militares piden ampliar la misión española
El coronel de Infantería del Ejército de Tierra Rafael Roel, jefe del contingente español en Afganistán desde octubre de 2006 hasta marzo de 2007, defiende la creación de "una base auxiliar permanente" en el distrito de Bala Murghab para mejorar la seguridad de las tropas españolas emplazadas en la provincia de Badghis, al oeste del país. En un artículo publicado en el boletín del Real Instituto Elcano, Roel analiza la misión de las tropas españolas integradas en la ISAF y aboga por realizar varias mejoras en el aeródromo de Qala-I-Now para "asegurar el sostenimiento" de los helicópteros y la capacidad de evacuación sanitaria y defiende el establecimiento de una nueva base militar en la zona norte de la provincia, con lo que se "facilitarían" las operaciones en ese sector y la "capacidad de reacción". La creación de una nueva base en la zona norte de Badghis, en los distritos de Gormach y Bala Murghab, los de mayor riesgo para las tropas españolas por su orografía y por su población mayoritariamente de etnia pastún -la más favorable a los talibanes- ya ha sido defendida por mandos militares españoles sin que el Gobierno haya aceptado desplegar más tropas en esa zona. >agencias
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