
Vista del Parlamento Vasco durante un debate presupuestario.Foto: aritz garcía
El 2007 acaba en lo que se refiere al conflicto vasco como empezó: con ETA diciendo alto y claro que su guerra con el Estado sigue abierta, con la diferencia de que el Estado ha tenido un margen de un año para responder a la ruptura del alto el fuego con fuertes golpes policiales tanto a la organización armada, como a la estructura que ha mantenido la tensión en la calle con una nueva escalada de actos de kale borroka y a Batasuna, con buena parte de sus dirigentes en prisión.
Si el 2006 se perfilaba como el año de la paz y el 2007 termina con las espadas en alto, el 2008 se dibuja como el año que brinda la oportunidad de ejercer la política con mayúsculas, una vez que las elecciones de marzo permitan a cada partido tomar posiciones más aperturistas.
De momento, la cercanía de los comicios provoca que las formaciones vascas marquen distancias, pero la mayoría de ellas esperan que los muros se derriben a partir de marzo y se pueda abrir la puerta al cambio de ciclo que auguró recientemente el lehendakari, convencido de que en el año que se abre "se va a decidir el futuro de Euskadi para los próximos veinte años".
El cambio parece inevitable, pero las bases de la nueva etapa que se avecina están pendiente de consenso. Y, mientras, corren los plazos marcados por Juan José Ibarretxe para acercar posturas con el Gobierno central y celebrar el 25 de octubre de 2008 una consulta que desbloquee definitivamente el carril político del proceso de normalización. Sin olvidar que todo puede llegar acompañado de un adelanto de las elecciones autonómicas.
La reconstrucción de puentes no será fácil teniendo en cuenta el accidentado ejercicio que se cierra, con ETA mostrando su cara más sangrienta, la izquierda abertzale debilitada tras el encarcelamiento de su plana mayor, el lehendakari procesado junto a Patxi López y Rodolfo Ares por reunirse con Batasuna, y la Justicia emitiendo sentencias como la del macrosumario 18/98, que avalan la tesis del juez Baltasar Garzón de que "todo es ETA".
Sin embargo, la clase política vasca no desfallece y augura la posibilidad de avanzar en positivo si hay voluntad de todas las partes. Desde el PNV, el parlamentario vasco José Antonio Rubalkaba cree que la hoja de ruta del lehendakari supone un punto sin retorno en ese sentido. "El plan marca una línea muy clara y ahora sólo estamos viviendo sus primeros compases. Hasta las elecciones de marzo viviremos un impasse, pero después nos podremos meter de lleno en la negociación para llegar a un acuerdo antes del verano", expone.
Rubalkaba cree vital una victoria del PSOE en marzo para fomentar el entendimiento. "Está claro que nadie regala nada, pero al menos está claro que entre los socialistas existe una disposición al diálogo, y aunque ahora Zapatero está condicionado porque siente el aliento del PP en la nuca, esperamos que si gana las elecciones recoja la mano que le hemos tendido", explica el parlamentario, que espera que el terrorismo no marque la agenda política. "ETA sobra y, aunque esperamos que algún día se pueda resolver el problema de los presos y los exiliados, eso no debe condicionar el problema político pendiente de solucionar", afirma.
unidad contra el terrorismo
El PSE busca ganar posiciones
El secretario de Organización del PSE, Rodolfo Ares, asegura que "lo que toca" en 2008 es "conseguir la máxima unidad de los demócratas para acabar con el terrorismo".
Las posibilidades que tiene el PSE de ganar posiciones en Euskadi, dados sus avances en las últimas citas electorales, llevan al partido a proponer sus propios contenidos para el cambio de ciclo que se avecina. "El único cambio de ciclo real que se va a dar en este país será el derivado de una victoria en las urnas del Partido Socialista, que haga posible un Gobierno de cambio presidido por un lehendakari socialista. Un Gobierno que se vuelque en solucionar los problemas de la Euskadi real, que es la Euskadi de la ciudadanía, y no la de los ensueños identitarios y milenaristas de Ibarretxe", resume Ares.
El PP vasco antepone a cualquier otra posibilidad de negociación el mismo discurso de unidad frente a ETA que los socialistas. Sin embargo, su fin de etapa pasa por el desalojo de los nacionalistas del Gobierno Vasco. "Confiamos en un fracaso en las urnas de Ibarretxe que ponga fin a la alianza de hierro del PNV con ETA-Batasuna, sellada con el Pacto de Estella hace ya casi diez años y que ha sido nefasta para Euskadi", declara el parlamentario popular Leopoldo Barreda.
Desde su punto de vista, el objetivo prioritario de las fuerzas políticas debe ser "llegar a acuerdos para aplicar todos los instrumentos necesarios para combatir a ETA". "Ése es el único proceso que puede admitir un demócrata, cuando está visto que hablar con los terroristas sólo sirve para envalentonarles más", dice Barreda, quien asegura que la participación del PP vasco en cualquier mesa de diálogo político pasará por "llegar a acuerdos que no se salten la Constitución".
"Quien quiera llamar a nuestra puerta ya sabe que nuestro camino es el marco vigente, que supone sumar mayorías en el Parlamento Vasco, en el Congreso, en el Senado y entre la ciudadanía. Sería absurdo cambiar el pacto estatutario vigente por uno que suscite menos consenso", afirma.
Para la parlamentaria de EHAK, Nekane Erauskin, la posibilidad de retomar un proceso de paz "depende del Estado español", que a su juicio está alejado de esa clave. "No tenemos una bola mágica para saber si en 2008 se producirá un cambio de signo positivo. De momento, en la izquierda abertzale sólo recibimos agresiones y amenazas de ilegalizaciones. De lo que estamos seguros desde EHAK es que no nos conformaremos con una mera reforma estatutaria, que es lo que parece que están gestando el PNV y el PSOE", expone Erauskin.
Para EHAK y ANV, la distensión pasa por abordar el derecho a decidir y solucionar la partición territorial. "La izquierda abertzale mantiene tendida su mano", sostiene la representante de EHAK, partido que tendrá la llave en el Parlamento Vasco para que se celebre una consulta.
socios del tripartito
"Consenso necesario"
Como socios del tripartito, EA y EB se muestran dispuestos a sumar fuerzas en torno al plan del lehendakari. El presidente de Eusko Alkartasuna, Unai Ziarreta, asegura que la prioridad de los partidos en 2008 ha de ser alcanzar, antes del verano, el consenso necesario para abordar el debate sobre el cambio político que requiere Euskadi, independientemente de que se pueda abordar o no en paralelo al proceso de pacificación roto por ETA. "Tras el fracaso de los contactos entre el Gobierno y ETA, somos los partidos los que tenemos tirar de ese tren y dar la voz a la ciudadanía para que el pueblo vasco sea por fin lo que desea ser", expone.
En la misma línea, el parlamentario de EB, Oskar Matute, asegura que el nuevo año "promete intensidad política" y cree que "la vía democrática y pacífica" que defienden el tripartito vasco y Aralar debe imponerse" sobre las "convulsiones" que provoca ETA en la vida política vasca. "Llega la hora de la política. Tenemos la oportunidad de demostrar nuestra altura de miras ante la responsabilidad histórica que afrontamos, con generosidad y profundidad democrática", opina. Matute ve además factible llegar a un acuerdo con el Estado que evite que la consulta de octubre se perciba como un órdago. "Esperamos poder tener esa ocasión de retratarnos, de tomar el pulso a lo que quiere la ciudadanía vasca", sostiene.
El vicecoordinador de Aralar, Jon Abril, no augura un año fácil, debido a la "crispación" que puede generar en el ambiente tanto la celebración de una consulta como su prohibición, y a los condicionantes que pueden añadir los resultados de los comicios de marzo y unas posibles elecciones autonómicas anticipadas. "Eso complicará excesivamente el margen para obtener acuerdos políticos de mayor calado. Los posibles giros vendrán, en consecuencia, derivados de los resultados", valora Abril, quien teme que "la espiral de violencia y represión que vivimos difícilmente pueda" amortiguarse.
Aunque reconoce las dificultades que se avecinan, cree necesario que todas las formaciones políticas hagan un esfuerzo en la senda de la normalización. No obstante, el "atrincheramiento en sus posiciones" de Batasuna, el PSOE y el PP en los últimos meses del año no le permiten ser muy optimista. Además, estima que son muchas las renuncias que deben hacerse desde todas las partes. "A ETA hay que pedirle, insistentemente, que abandone las armas y deje la acción política a los partidos; al PP que no haga uso de las víctimas; al PSOE que profundice en la democracia, derogando leyes como la de Partidos; y al Estado que garantice la independencia de poderes", enumera.
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