
Tres enfermeras caminan por el pasillo de un centro sanitario.Foto: c. pérez
es muy difícil encontrar excepciones. Cualquier trabajador de Sanidad que cuente con un mínimo de experiencia laboral en el sector guarda en su mente algún suceso violento contra su persona o algún compañero. Maruja Gómez, Marian de Arriba y Germán García, tres trabajadores de la sanidad pública vasca, relatan sus experiencias.
maruja > Aux. enfermería (Santiago)
"Estamos muy desprotegidos"
Maruja Gómez jamás olvidará una mañana de diciembre de 1989 en la que acudió a trabajar al Hospital Santiago y se cruzó en el camino de "un psicópata" que la retuvo durante 45 minutos bajo la amenaza de un cuchillo y la exigencia de sacar del centro sanitario a su madre, ingresada en la planta de psiquiatría. Un suceso que tuvo consecuencias sobre esta veterana auxiliar de enfermería, a la que tres meses después diagnosticaron una diabetes causada por el estrés de tres cuartos de hora todavía "imposibles de olvidar".
37 años de trabajo en el centro sanitario gasteiztarra no han conseguido desterrar el miedo de Maruja. Cree que los profesionales de la sanidad están "desprotegidos" y "las consecuencias son visibles" a diario. En su caso, aquel día pudo escapar del hombre que la retuvo y no resultó herida. A partir de entonces, todos los sucesos violentos que ha vivido, mayoritariamente verbales, los ha relativizado. Un mal menor.
Las auxiliares de enfermería encabezan el ranking de agresiones en la CAV. Ella considera que este "riesgo" viene por tratarse del grupo profesional que más relación tiene con los pacientes. Por eso se muestra escéptica ante la incidencia del protocolo de actuación de Osakidetza en situaciones de violencia: "A título informativo servirá, pero no creo que evite las agresiones. La gente que se cabrea y te agrede no piensa en ningún protocolo, sino en que le engañas, o es violenta por naturaleza".
marian > celadora (txagorritxu)
"Te levantas y vas a llorar sola"
Marian de Arriba, celadora del Hospital Txagorritxu, recuerda con todo lujo de detalles la experiencia de dos años de trabajo a las puertas del centro. Ahora desempeña su labor en urgencias, tras el "estrés" de 24 meses de insultos y conflictos. "No podía más", rememora Marian.
Esta vitoriana reconoce que su anterior puesto de trabajo, donde se debe lidiar a diario con multitud de visitantes y familiares de enfermos, "no lo quiere nadie porque en muchísimas ocasiones casi se ha llegado a las manos. La gente piensa que estás cobrando un sueldo por decir que no se puede entrar al hospital".
Marian nunca fue agredida físicamente, pero sí sufrió descalificaciones y amenazas. "Hija de puta, aquí sólo estáis para cobrar, ése es el trabajo que hacéis" o "ya nos veremos fuera, vamos a por ti", son algunos ejemplos. "Muchas veces, por impotencia, te levantas y te marchas a llorar a solas. Muy pocas personas te sacan la cara y nadie o casi nadie entiende nuestra labor", argumenta.
Para acabar con esta lacra cree que se debería "educar y concienciar" a la gente más que recurrir a un protocolo de actuación como el de Osakidetza. "No estoy muy segura de que sea útil", reconoce.
GERMÁN > AUX. ADMINIST. (CRUCES)
"Tienes que hacerte de piedra"
18 años de trabajo en uno de los puntos negros de la geografía sanitaria en cuanto a agresiones dan para "buenas películas que contar". Germán García trabaja en el hospital vizcaíno de Cruces como auxiliar administrativo y ha observado muchos episodios de violencia física. Él no los ha sufrido, aunque insultos y amenazas sí. Su receta es muy clara: "Tienes que hacerte de piedra y pasar de todo, porque te insultan a menudo", asegura.
La instalación hace unos años de una gran mampara en el mostrador de Información ha impedido otros muchos capítulos de violencia física. Este trabajador recuerda amenazas a punta de cuchillo recibidas por un compañero, la agresión a otro con un palo en la cabeza y, sobre todo, cómo un paciente roció los ordenadores con una botella de gasolina y les prendió fuego, con una trabajadora que estuvo muy cerca de ser alcanzada por las llamas.
El peso de la experiencia le hace asumir que "Cruces es un punto caliente porque es un hospital muy grande y vienen los golpes por todos lados". Se muestra escéptico respecto al protocolo de Osakide-tza. "No sé si servirá de algo; a primera vista, me parece bien tener apoyo jurídico... Pero habrá que esperar para ver si da resultados", admite.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902
Enlaces patrocinados:
Inmobiliarias |
Disfraces |
Agencias de publicidad |
Tiendas de electrónica |
Cirugía estética |
Inmobiliarias |
Asesorías |
Peluquerías |
Muebles |
Clínicas |
Seguridad |
Mudanzas |
Viajes |
Hostales |
Taxis |
Hogar |
Hoteles |
Cerrajeros |
Farmacias |
Rótulos |
Armarios |
Trabajo |
Ocio en Gipuzkoa |
Hoteles en Madrid |
Hoteles en Barcelona |